El Castillo desvela más secretos (Lorca, Murcia)

17/12/12 .- http://www.laverdad.es

Las excavaciones permiten arrojar luz sobre cómo vivía la comunidad judía


Los trabajos arqueológicos que se desarrollan en el sector oriental del Castillo, la única área de todo el recinto amurallado que ha permanecido inalterable, desvelan, casi con cuentagotas, nuevos secretos en torno a la vida de la población que habitó esa parte de la fortaleza, en especial del colectivo judío.
Los resultados del estudio integral de lo que esconde el subsuelo de la alcazaba servirán para ofrecer una interpretación del yacimiento y posibilitará dar respuesta a algunos interrogantes históricos surgidos en los últimos años, como explica el profesor Jorge A. Rodríguez, de la Universidad de Murcia, que está al frente del equipo investigador.
Este proyecto, planificado para su desarrollo en un periodo amplio de tiempo, en función de las disponibilidades económicas, ya ha dado resultados en cuanto a hallazgos y permite la visita de los ciudadanos, dentro del recorrido que se hace en el parque temático de 'Lorca, taller del tiempo'.
Eiroa señala que «los trabajos arqueológicos desarrollados hasta el momento en el espacio destinado al parque arqueológico, iniciados en 2009, se han concentrado en la zona más próxima a la muralla norte. En la actualidad, estamos en la fase de análisis de laboratorio (la más larga en arqueología) de los datos obtenidos en la última intervención, que fue la realizada junto a la Puerta del Pescado».
Los hallazgos más interesantes en las excavaciones «han puesto de relieve no solo distintos espacios de la alcazaba andalusí (que era principal centro urbano de la cora de Tudmir hasta el siglo XI) y un interesante horizonte arqueológico correspondiente con la fase de conquista castellana de la fortaleza en el siglo XIII, sino muy especialmente, el barrio judío establecido en su interior en los siglos XIV y XV, en el que destacan un área de producción artesanal y toda una serie de espacios domésticos».
Para el profesor Eiroa, «la judería bajomedieval, sus casas y talleres, es lo mejor conservado y más espectacular de lo que ha sido consolidado y puesto en valor. Gracias a estos trabajos arqueológicos, estamos en condiciones de entender mucho mejor la dimensión histórica de la minoría judía en Lorca y su frontera».
Una ventaja de este proyecto, que se financia con el Plan de Dinamización del Producto Turístico de Lorca, «es que el ciudadano tiene la oportunidad, gracias al nuevo espacio excavado y musealizado, de pasear por la judería bajomedieval de Lorca. Allí se le explica dónde vivían sus habitantes, mediante la visita a varias casas, o dónde se pudieron elaborar las lámparas de la sinagoga, a través de la visita a un taller de vidrio.
La sinagoga, aunque que sea el elemento más espectacular conservado en el castillo, no se puede entender como un monumento aislado. Solo se comprende su papel y su dimensión histórica cuando se visitan los restos de la judería, que son los que nos hablan de los hombres y mujeres que la construyeron y la embellecieron. Además, entenderá el visitante la extraordinaria importancia de un yacimiento que tiene restos materiales conservados de distintos momentos de ocupación».
El aparcamiento del Parador se ha hecho sobre pilotes que deja libre el espacio bajo el mismo en el que se llevarán a cabo excavaciones en un próximo futuro «cuando se disponga de los medios económicos suficientes. La idea es transformar el proyecto del aparcamiento de paradores en una excepcional cubierta que protege los restos arqueológicos, por lo que no tendría sentido si estos no se excavan y hacen visitables. Nuestra idea es intervenir cuanto antes y ya estamos trabajando para que eso sea una realidad».
El profesor Eiroa resalta que los más significativo desde el punto de vista histórico en las excavaciones llevadas a cabo en el espacio bajo un abrigo rocoso junto al Parador, que inicialmente se habían interpretado como unos baños públicos bajomedievales, ha sido el hallazgo, por encima de los niveles del siglo XIII, de un espacio dedicado a la estabulación de ganado en la Baja Edad Media.
Los restos de fauna revelaron la presencia mayoritaria de ovejas, y sobre todo cabras. Todos los datos abundan en la importancia de la ganadería entre la comunidad judía que poblaba el Castillo. Los judíos, afirma Eiroa, «no deben ser interpretados como individuos dedicados con exclusividad al negocio comercial, mercantil o protobancario, pues todos los datos apuntan a que su economía se basaba en el control de la actividad ganadera».
La realidad material exhumada en las excavaciones del Castillo revela que los pobladores judíos estaban completamente integrados en la sociedad fronteriza, aprovecharon su cómoda situación en un emplazamiento geoestratégico excepcional para desarrollar su actividad comercial y ganadera y para servir en aquellos puestos para los que eran considerados especialmente útiles por su conocimiento de lenguas y su gran capacidad de movilidad.

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