Museo arqueológico de Córdoba: Un siglo y medio cuidando del patrimonio

26/12/17 .- http://www.diariocordoba.com/

Museo arqueológico de Córdoba: Un siglo y medio cuidando del patrimonio

150 aniversario del Museo arqueológico

El centro culmina un año repleto de actividades y el doble de visitas que en el 2016


El Museo Arqueológico de Córdoba culmina en unos días uno de sus años más significativos, la celebración del 150 aniversario de su nacimiento. Han sido 12 meses repletos de actividades conmemorativas en los que la institución ha multiplicado el número de visitantes.

En total se han puesto en marcha 57 iniciativas culturales, entre conferencias, talleres, exposiciones, un concurso de relato, conciertos, visitas guiadas, teatro... El balance, según la directora swiss movement zenith heritage replica watches de la institución, María Dolores Baena, ha sido «absolutamente positivo», tanto por el aumento de las visitas, que previsiblemente duplicarán las recibidas en el 2016, como por la «experiencia».

Y es que para Baena, aunque las cifras son importantes, también lo es el hecho de que «el público nos vaya transmitiendo lo que le gusta o no le gusta para poder ir mejorando», y en este sentido los visitantes «nos han hecho llegar su satisfacción» por las actividades programadas y por «aprender de manera divertida», lo que ha ayudado a afianzar gran parte del público cordobés.

Este 150 aniversario ha traído consigo algunas novedades, como la apertura al público de los dos patios centrales el palacio de los Paéz de Castillejo, sede primitiva del museo y pendiente de obras de restauración, y donde se exhiben algunos de los fondos de la institución.

Estos espacios han albergado distintas propuestas culturales, la última de ellas Flora, en la que se convirtieron en una de las sedes del Festival Internacional de las Flores de Córdoba, que este año ha celebrado su primera edición.

El ciclo La pieza del mes ha sido una de las propuestas estrella, una iniciativa que ha permitido dar mayor visibilidad a obras que han destacando por su singularidad o por su momento de ingreso a lo largo del último siglo y medio. Es el caso de la estela de Ategua, de la escultura monumental Thoracata romana, del siglo I y hallada en una vivienda de la calle Morería en 1892, o de las cerámicas iberas de Almedinilla y Fuente Tójar, procedentes de dos expediciones arqueológicas realizadas en 1866 y 1867 que fueron claves para la creación del museo.

Todas estas propuestas, según Baena son fruto del crecimiento que a lo largo de estos años ha tenido la institución, «un crecimiento continuo, no solamente en piezas, sino también en su implicación en la ciudad, en su conexión con la ciudadanía y su proyección nacional e internacional», ya que participan en numerosas exposiciones temporales de museos ubicados en distintas partes del mundo a los que prestan algunas de sus piezas.

Un poco de historia

Los fondos del Museo Arqueológico de Córdoba contienen obras en las que están representados todos los periodos históricos y culturales, desde el Paleolítico inferior hasta el siglo XVIII, aunque la colección más numerosa corresponde a las épocas romana y andalusí, «puesto que Córdoba fue el centro de relevancia en esas épocas», subraya Baena. Muchas de estas últimas piezas, encontradas o datadas en el siglo XIX, fueron el origen del actual museo.

A partir de 1844, tras las desamortizaciones de los conventos religiosos, comienzan a reunirse antiguas colecciones de la ciudad en el Museo Provincial de Bellas Artes. En 1866, el por entonces conservador del Museo de Antigüedades de Córdoba e inspector de Antigüedades, Luis Maraver y Alfaro, presenta una propuesta de creación del Museo Arqueológico de Córdoba ante la Comisión Provincial de Monumentos, a la vez que solicita a distintas personas de la provincia que envíen sus piezas a la capital para crear los primeros fondos.

La idea cristaliza con el decreto de 20 de marzo de 1867 con el que se crea el Museo Arqueológico Nacional y algunos de los museos arqueológicos provinciales. Córdoba se convierte así en la primera ciudad andaluza en tener una institución destinada a la preservación y difusión del patrimonio arqueológico de la provincia.

Durante los primeros años compartió sede con el Museo de Bellas Artes de la ciudad y no se independizó hasta 1920, fecha en la que se trasladó a la plaza de San Juan. Años más tarde pasaría a la casa mudéjar de la calle Velázquez Bosco (hoy Samuel de los Santos Gener) y donde en la actualidad se encuentra la Casa Árabe. Por fin, a finales de los años 50 encuentra su sede definitiva, el palacio de los Páez de Castillejo, una de las joyas de la arquitectura civil renacentista de la ciudad. Tras varios años de obra, el museo abría en 2011 una moderna sede de nueva planta, anexa al palacio, como ampliación de sus instalaciones. En la actualidad es ahí donde se muestran las exposiciones abiertas al público y donde se ubica gran parte de la actividad del museo, puesto que el palacio de los Páez de Castillejo está pendiente de unas obras de recuperación.

Ahora, con 150 años de historia a sus espaldas, el museo aspira a seguir creciendo «no solamente de forma física, con la necesaria obra en el palacio», como destaca María Dolores Baena, sino « también en nuestra relación con la sociedad y en el conocimiento de nuestra historia». Porque este hecho, añade, es fundamental para situarnos en el presente «y poder vislumbrar algo de nuestro el futuro», dado que ser conscientes de nuestra historia nos permite «conocer el origen de las desigualdades y de las cosas» para «como sociedad, intentar cambiarlo».

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