Sidueña, ante las pistas de una capital andalusí

28/3/16 .- http://www.lavozdelsur.es/

Sidueña, ante las pistas de una capital andalusí

Sin duda alguna una de las zonas con mayor interés arqueológico e histórico de nuestra provincia se sitúa a medio camino entre Jerez y El Puerto de Santa María, vía carretera de El Portal.


Sin duda alguna una de las zonas con mayor interés arqueológico e histórico de nuestra provincia se sitúa a medio camino entre Jerez y El Puerto de Santa María, vía carretera de El Portal. Este extenso territorio, conocido hoy como Pago de Sidueña, se sitúa a los pies de la Sierra de San Cristóbal y, concretamente, en torno a las inmediaciones del castillo de Doña Blanca. La singularidad geográfica de la zona nos da pistas acerca de su estratégica importancia. A orillas del río Guadalete, en época antigua y medieval, el enclave tenía un acceso directo al mar. El estuario del Guadalete y la Bahía de Cádiz se fusionaban en un punto geográfico que, aún a día de hoy, nos ofrece paisajísticamente esta realidad natural.

El yacimiento arqueológico de Doña Blanca en la actualidad con un centro de interpretación gestionado por la Consejería de Cultura de la Junta de la Andalucía, ostenta el honor de ser uno de los tres yacimientos arqueológicos fenicios –junto al de la ciudad de Cádiz y el del Cerro del Castillo en la vecina localidad de Chiclana- más antiguos de Occidente. Dicha datación es hoy día producto de análisis y revisión especialmente por las investigaciones y trabajos presentados al respecto por el catedrático y arqueólogo Diego Ruiz Mata –quien lideró la excavación del yacimiento entre 1979 y 1995- que asegura que los restos del Castillo de Doña Blanca constituyen un asentamiento anterior al de la propia ciudad de Cádiz. De una forma u otra, su ocupación, que comprende desde el siglo VIII a.C. hasta el siglo III a.C., atestigua la relevancia estratégica de dicho emplazamiento, importancia que el testigo de la historia relega siglos más tarde en la Asido visigótica y en la posterior Sidueña andalusí a la que nos referimos en este artículo. Con ello, la presencia de restos tanto fenicios, romanos, godos como andalusíes en Doña Blanca y en su entorno cercano –a las faldas de la Sierra de San Cristóbal se encuentra una importante necrópolis- nos habla de la existencia de una ocupación continuada a lo largo del tiempo.

En torno a la época islámica, los textos andalusíes nos hablan de un centro administrativo de relevancia en la zona denominado como ‘Shidhūna’ que a lo largo del tiempo ha sido interpretado y relacionado con Medina-Sidonia. A este respecto, los estudios llevados a cabo recientemente indican que Sidonia o Sidueña –depende de la castellanización del término que queramos realizar- se referiría a un núcleo urbano en esta zona comprendida entre las actuales localidades de Jerez y El Puerto y no en Medina-Sidonia tal y como puede parecer a simple vista por razones obvias de nomenclatura. En esta línea se sitúa la tesis del arabista e investigador jerezano Miguel Ángel Borrego Soto, que atestigua además el relevo de la unidad político-administrativa del mismo nombre y extensión de época romana y visigótica. Sidueña tomaría, según su planteamiento, el testigo de la ciudad de Asido, bañada por el río Guadalete y núcleo estratégico durante el Bajo Imperio. Cabe decir que el debate sigue abierto y que, sin lugar a dudas, la posibilidad de que se abran vías de financiación a un proyecto arqueológico e histórico en la zona resolvería a largo plazo muchas de las lagunas que tenemos al respecto.

Cuando el afligido contempla el bello rostro
de la tierra de Sidueña, olvida su pena.

Parece que la mano de la lluvia hubiera cubierto
de verdes brocados sus valles y majadas.

Como un aladar por las mejillas del hermoso,
discurren los arroyos por sus marjales.


Tal y como y nos relata el poeta jerezano Ibn Lubbal al-Sharishi en este poema, las fértiles tierras de Sidueña seguían siendo un atractivo de nuestro entorno bien entrados ya en el siglo XII. Sin embargo, según tenemos constancia, la época de mayor actividad de este núcleo andalusí –que no de la cora del mismo nombre, a la que también puede referirse este u otros textos- tiene lugar entre comienzos del siglo VIII y mediados del siglo IX cuando ocurren las incursiones vikingas de las que ya hemos hablado en Crónicas con Solera. Parece ser que la ciudad que diera nombre a la cora, Sidueña, sucumbió o fue destruida tras estos ataques, aproximadamente en el año 844. Aún habiéndo referencias de dicho núcleo, a partir de ese momento y en adelante Sidueña parece que declina definitivamente ante sus vecinas Calsena y Jerez.

De vuelta al debate sobre si Sidueña es el emplazamiento de época andalusí que tomaría el testigo de los restos fenicios y romanos en torno a Doña Blanca y no es Medina-Sidonia, el profesor Borrego Soto hace hincapié en la configuración natural de este enclave. De esta manera cree que las descripciones que se hace de esta localidad no coinciden en absoluto con las de Medina-Sidonia y sí con las del citado lugar al que nos referimos. Una de las referencias utilizadas viene del cronista andalusí Al-Razi que habla de Sidueña en sus famosas crónicas como una ciudad grande con muchas fuentes y mucha agua, precisamente ubicada “frente a la isla de Cádiz”, detalles que a simple vista hace pensar en el entorno de Doña Blanca, por ubicación y aparente descripción paisajística y geográfica. Por otra parte, el sobrenombre asociado a Jerez en época califal, Xerez Saduña, nos vuelve a hablar de relación de este núcleo con nuestro primitiva ciudad urbano andalusí, que parece tener origen prealmohade y no almohade, tal y como se venía diciendo y ahora, sin embargo, señalan otros investigadores como el arqueólogo Laureano Aguilar o el filólogo Francisco Antonio García Romero.

Lo cierto es que, a ciencia cierta, no podemos dar por seguro qué fue o no fue Sidonia o Sidueña si bien este sano debate y las líneas sintetizadas en este artículo nos abren una serie de posibilidades nada desdeñables. Aún con ello, de lo que sí tenemos constancia es de la notable producción comercial, intelectual y espiritual de dicho núcleo poblacional andalusí y de la relevante influencia de toda la cora en Al-Andalus. De vuelta a lo concreto y con respecto al Pago de Sidueña, sí que queremos poner de relieve su importancia. La Bahía de Cádiz, el río Guadalete y el Ager Ceretanus –la Campiña de Jerez- actúan como sujetos activos en la configuración del emplazamiento arqueológico sito en el Castillo de Doña Blanca. Del hecho que este enclave deba su importancia a su privilegiada situación geográfica y la relación con su entorno natural no nos cabe ninguna duda.

Bibliografía

Caro Cancela, Diego (Coord.) (1999). De los orígenes a la época medieval. Cádiz: Servicio de Publicaciones de la Diputación de Cádiz.
Borrego Soto, Miguel Ángel (2013). La Capital Itinerante. La Presea de Papel.
Borrego Soto, Miguel Ángel (2014). Epigrafía Andalusí. La Presea de Papel.
Borrego Soto, Miguel Ángel (2012). Gala del mundo y adorno de los almímbares. EH Editores

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