El castillo de Gauzón «Te sumerge en la Edad Media» (Castrillón, Asturias)

6/8/13 .- http://www.elcomercio.es

El Castillo de Gauzón vuelve a abrirse al público. Enclavado en lo alto del Peñón de Raíces, un equipo de arqueólogos encabezado por Alejandro García e Iván Muñiz lleva siete años sacando a la luz los vestigios de la antigua fortaleza, cuna del reino astur. Sus orígenes se remontan al siglo VII, antes de la Batalla de Covadonga (722), y aunque el tiempo no perdona, el trabajo arqueológico da sus frutos.

Las visitas se retomaron ayer, tras un paréntesis de dos años, y se prolongarán hasta el 15 de septiembre. «Cada año se ven mas cosas. Ya se aprecia perfectamente donde estaba la torre, la muralla, el foso, las estancias regias... Es fantástico», manifestaron Alejandro Alas, de Gijón, y Teresa Imaz, de Salinas, dos de los ocho componentes del grupo que estrenó la temporada. Junto a ellos, las guías Mónica González y Silvia Medina, doctoras en Historia. «Sus explicaciones son extraordinarias, te permiten sumergirte en la historia del castillo. Es como dar un paseo por la Edad Media», añadieron Alas e Imaz, asiduos al yacimiento. «Ya lo hemos visitado cuatro veces. Es fantástico», añadieron.

¿Y que es lo que se ve? Responde Alejandro García, un libro abierto, y muy didáctico. Con formularle una pregunta ya es suficiente. «Ahora estamos trabajando en el espacio superior. Ahí se encuentra la puerta fortificada al recinto amurallado, orientada a lo que hoy es Raíces Nuevo. Está defendida por dos torreones, uno a cada lado, y se asocia a un foso, justo delante de la puerta. Lo que se ve -continúa- no es solo la planta. También hay tramos de la muralla, de hasta dos metros y media de anchura y con un complejo sistema de cimentación».

La fortaleza «estaba organizada por barrios, por así decirlo. Desde la puerta fortificada se accede a la parte más alta, una recinto amurallado de unos 1.500 metros cuadrados. Era la zona destinada a la guarnición, a los soldados. Al Norte se extiende un espolón, muy interesante, en el que se distinguen tres espacios: una zona de paso, de comunicación, otra de talleres artesanales, donde hemos hallado unos hornos para trabajar el hierro y un crisol para hacer herramientas, y quizá también el armamento, y el palacio regio, formado por tres habitaciones. La principal tiene 45 metros cuadrados, y sería una especie de sala polivalente, para recibir tres visitas. También hay un baño de 16 metros cuadrados. En aquellos tiempos, siglos VIII o IX, tener un baño con agua caliente solo estaba al alcance de los reyes. Era un símbolo de poder, una ostentación», señala.

De ahí se pasa «a la iglesia, en el extremo Norte de las dependencias palatinas. Tenía un cementerio, en el que hemos encontrado restos humanos», añade. Mas abajo, en la denominada plataforma inferior, se sitúa «el poblado, en el que vivían lo siervos». La visita «permite comprender cómo se organizaba la sociedad de la época y cómo vivía cada uno de sus estamentos: aristócratas, clérigos, soldados y siervos, y en la cúspide, los reyes», concluye Alejandro García.

En el Castillo de Gauzón se forjó la Cruz de la Victoria por encargo, en el año 908, de Alfonso XIII y Jimena. A partir del siglo X el castillo se convierte en residencia del representante real o conde y gobierna el Alfoz de Gozón. En 1132 uno de los condes, Gonzalo Peláez, se rebela contra Alfonso VII, y la fortaleza sufre un asedio, y en 1222 Alfonso IX dona el castillo a la Orden de Santiago.

Ahí comienza su decadencia, que fue larga. Se producen derrumbes de muros, y entre los siglos XIV y XV, en un período de conflictos militares, se desmantela parte de la puerta y de la muralla. En el XV la fortaleza se abandona, y el antiguo palacio regio termina convirtiéndose en encerradero de ganado.

Así hasta que en 2007 comienzan las excavaciones arqueológicas, si bien, allá por los años 70, ya se había realizado algún conato. El saldo, a día de hoy, es generoso. Se han hallado decenas de objetos, desde puntas de flechas y restos de espadas hasta utensilios del día a día, como afiladores. También alfileres, pendientes de bronce y otros objetos de lujo propios de la aristocracia, e incluso juegos, como dados de hueso y un tablero de alquerque, precursor del tres en raya.

Las visitas se realizan de lunes a viernes. Hay dos turnos, a las 11.30 y a las 16.30 horas, y se prolonga durante aproximadamente hora y media. Hay que solicitar hora con anterioridad, a través del siguiente número de teléfono: 646584091

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