En busca del muro medieval (Badajoz)

12/5/13 .- http://www.hoy.es

Piden que la intervención sobre el baluarte de la Trinidad se extienda al resto de la zona, donde se podrían encontrar restos históricos importantes. Historiadores y arquitectos dicen que si se estudia el área con profundidad se aclararía si la muralla que discurría por ahí era islámica o se hizo tras la reconquista

La historia de la zona del baluarte de la Trinidad es a la vez una de las más desconocidas de Badajoz y también de las más interesantes. De hecho, existen muy pocos estudios sobre la evolución histórica de ese área tan misteriosa. En el entorno del Monumento al Héroe Caído siglos atrás existió un convento y una muralla mucho más antigua que la del baluarte que a duras penas todavía se sostiene en pie.

Con el objetivo de encontrar vestigios de las infraestructuras que un día ocuparon este espacio, historiadores y arquitectos piden al Ayuntamiento de Badajoz que se aproveche la intervención que se va a llevar a cabo en este lugar para acometer un estudio en profundidad y obtener más datos.

El arqueólogo e historiador Julián García Blanco y el arquitecto Javier Teijeiro creen que la evaluación técnica sobre el baluarte de la Trinidad se debería extender a sus alrededores, donde se podrían hallar restos históricos de importancia.

Indican que si el estudio sobre el citado baluarte -que ha salido a concurso hace escasamente unas semanas- se ampliara al entorno de este elemento defensivo se podría aclarar el punto exacto por el que discurría la muralla antigua y si la infraestructura era de época islámica o medieval. Puede que también exista algún rastro de la antigua puerta situada en esta cerca. «Sería imprescindible realizar una ambiciosa campaña arqueológica para poder comprobar si aún queda alguna huella, localizar el muro y determinar si se levantó tras la reconquista. Podría salir entre la carretera y el Monumento al Héroe Caído. Si se desenterrase algún hallazgo sería trascendental para la historia de Badajoz, ya que se podría obtener nueva información del pasado de la ciudad medieval. Sería un avance fundamental para conocer más a fondo la configuración de la ciudad y demostrar sus límites. La secuencia histórica de esta parte de la capital pacense no se puede entender sin tener en cuenta la antigua muralla. Del lienzo medieval no queda constatación arqueológica y si se localizase algo del lienzo se podría averiguar cuándo se construyó y cómo. Es una oportunidad de oro no sólo para acercarse al baluarte, sino para saber qué hay dentro de él», explican.

Argumentan que no tiene sentido dedicar una partida específica al análisis de este baluarte (concretamente 13.000 euros), ya que su examen se debería hacer en el marco del Plan General de Fortificaciones de la ciudad. Este plan examinará todos los problemas y patologías del sistema abaluartado de Badajoz. «Dedicar el dinero a un estudio específico de este recinto abaluartado sería duplicar el trabajo y un gasto redundante. Así, sería mucho mejor dedicarlo a investigar otras cosas», apuntan.

Transformación

Estos estudiosos han concluido recientemente una investigación sobre esta manzana. Cuentan que hace siete meses comenzaron estudiando el convento de los Trinitarios, pero que posteriormente ampliaron el ámbito del análisis al resto de la zona. Con el paso del tiempo su transformación ha sido notable. La modificación y evolución de esta parte de la ciudad entrelaza la vida de esta institución religiosa, el muro antiguo y el baluarte de la Trinidad del siglo XVII. «Este recinto abaluartado se hizo en la ubicación en la que se encuentra para dejar intramuros el convento», señalan.

«Aunque hoy nos queda una reducida manzana, antes era enorme», asegura Teijeiro, refiriéndose al lugar objeto de estudio. En el siglo XIII -especifica- se situaba en este sitio casas y propiedades de Doña Mayor Gutiérrez. Cuando murió legó sus propiedades a los Padres Trinitarios, que fundaron el convento de la Santísima Trinidad. Así, en el año 1274 se fundó esta casa religiosa. «Casi con toda seguridad ese núcleo se amplió en 1290, pero para que deje de ser una hipótesis y logremos pruebas de este hecho es necesario, precisamente, que se estudie con detalle la zona. Si no lo hacemos, estaremos continuamente cubriendo las lagunas de la historia de Badajoz con suposiciones sin poder confirmarlas. Ahora tenemos la posibilidad de verificar unas cuantas», agrega García Blanco.

Teijeiro y García Blanco recuerdan que parte de las antiguas muralla y puerta se conservaron relativamente hasta hace poco tiempo. Algunos elementos se mantuvieron hasta que se abrió la brecha en el baluarte de la Trinidad en 1935, ya que posteriormente comenzó a destruirse la manzana. «La puerta, incluso, estuvo integrada en el convento. El Plan Cort (1941-43) propone el derribo de esta zona y es cuando se proyecta construir Ronda del Pilar para conectar San Roque con el centro de la ciudad. Así, desaparece lo que quedaba en la manzana», concretan.

Ninguno de los dos pierde la esperanza de poder ver algún día un vestigio musealizable que logre enriquecer el pasado de Badajoz y de sus ciudadanos.

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