Un país para el saqueo arqueológico

3/2/13 .- http://www.diariodeleon.es/

¿Cuánto patrimonio arqueológico se expolia en España? La única cifra conocida es la de las actuaciones del Servicio de Protección de la Naturaleza (Seprona) de la Guardia Civil, que rondan el medio millar al año, pero los investigadores sospechan que los saqueos reales superan con mucho esa cantidad.

Es la «cifra negra» del delito la que no se conoce, dice a Efe el comandante jefe del Departamento de Delincuencia Especializada de la Guardia Civil, Jesús Gálvez, consciente de que nadie sabe, ni siquiera las administraciones competentes, lo que hay bajo tierra y, por tanto, lo que se expolia. De hecho, este es el principal problema con el que se encuentran los agentes del instituto armado a la hora de investigar, ya que en muchas ocasiones es imposible averiguar la procedencia de las piezas que se recuperan.

La Guardia Civil, con competencia en la mayoría de las zonas donde existen yacimientos arqueológicos, desconoce cuántos expolios se cometen, toda vez que una parte importante de estas áreas no están vigiladas.

Sólo tienen constancia los agentes de la actividad policial del Seprona en esta materia, que viene a conocer entre 400 y 500 acciones delictivas al año, perpetradas por organizaciones que se dedican a esta actividad y que son totalmente diferentes a los grupos especializados en el robo de obras de arte.

El rastreo

Su herramienta principal, explica Gálvez, es el detector de metales, un artilugio totalmente lícito, cuya venta y adquisición es legal en España y sobre el que no hay ningún control administrativo, aunque se entiende que su comprador tiene que hacer un buen uso de él.

Tanto es así, que sólo se puede denunciar su utilización si se observa, y lógicamente se constata, que se ha usado en una zona muy próxima a un yacimiento o con la intención de expoliar. Un detector básico incorpora un selector para poder ir determinando cada una de las piezas que se encuentran, es decir, si son de plata, oro u otro metal. Su capacidad de detección bajo tierra alcanza entre los 20 y 25 centímetros, pero ya se fabrican aparatos más potentes que llegan hasta profundidades mayores. A los saqueadores les interesa todo lo que pueda detectar el aparato, como monedas o cualquier otro objeto metálico, pero también lo que se encuentra a su alrededor: vasijas, restos arqueológicos de piedra... En fin, cualquier cosa que, en un primer vistazo, pueda tener algún valor. Generalmente, ya cuentan con un intermediario que les compra la «mercancía» para, después, intentar introducirla en el mercado lícito con facturas falsas u «otras formas de blanqueo», aunque en otros casos el saqueador se pone directamente en contacto con el coleccionista para vender su botín.

También introducen las piezas en los mercadillos, pero las más importantes se venden a través de intermediarios a coleccionistas nacionales e internacionales. Como no se sabe cuánto se roba, tampoco se sabe el porcentaje que supone lo que se recupera, señala Gálvez, quien apunta a Andalucía, sobre todo, y a la Comunidad Valenciana y Castilla y León y Castilla-La Mancha como las zonas más afectadas por los expolios y, por ende, por el asentamiento de las organizaciones delictivas. Gálvez asegura que algunas bandas han operado en el sur desde hace muchos años, pero la sensibilización de las administraciones, como ha sido el caso de las andaluzas, en la conservación del patrimonio, ha obligado a esas organizaciones a desplazarse a otras zonas de España.

Noticias relacionadas

Comenta la noticia desde Facebook

Comentarios

No hay comentarios.

Para escribir un comentario es necesario entrar (si ya es usuario registrado) o registrarse