En busca del Museo Arqueológico (Málaga)

15/10/12 .- http://www.diariosur.es/


Almacenada desde hace más de 15 años, la colección que traza la historia antigua de la provincia supera las 15.000 piezas


Apenas un librito de tapas amarillas. Desvaídas un poco, casi color vainilla. Un facsímil editado en 2005. En la página 183 puede leerse: «Cuando sea para nosotros realidad venturosa la ilusión ha tanto tiempo acariciada, de instalar nuestras espléndidas colecciones de arte local de la capacidad y distribución convenientes, entonces podrán ser debidamente apreciadas por nuestros convecinos y visitantes las joyas arqueológicas que el Museo Provincial posee, donde la calidad supera al número...».
El texto va camino de cumplir 80 años y, sin embargo, mantiene una dolorosa vigencia. Pertenece al único catálogo editado hasta la fecha sobre las colecciones de Arqueología y Bellas Artes del Museo de Málaga. Se publicó en 1933.
Ese librito, casi un cuaderno, con más de 200 reproducciones en blanco y negro, regresa estos días a la memoria y a las manos. El Gobierno central y la Junta de Andalucía han consensuado el proyecto expositivo para el museo provincial. La semana pasada salía a concurso la redacción del documento, que parte de la base de la exhibición de las colecciones de Arqueología y Bellas Artes en el palacio de la Aduana. Se cierra así la puerta a las polémicas sobre la conveniencia o no de instalar cada apartado en un edificio. Una diatriba que ha afectado sobre todo a la sección de Arqueología, almacenada desde hace más de quince años y que supera las 15.000 piezas.
Un catálogo que traza la historia antigua de Málaga desde el Neandertal, pasando por los asentamientos íberos, fenicios, romanos, islámicos... Un tesoro cuya rocambolesca historia reciente ilustra el desapego de los gestores públicos por este segmento del patrimonio.
Para ir en busca del Museo Arqueológico de Málaga conviene seguir los pasos, las palabras, del recordado Rafael Puertas, director durante más de 30 años del Museo de Málaga, entidad que desde 1973 reúne las colecciones provinciales de Arqueología y Bellas Artes. Una institución de titularidad estatal y cuya gestión -como el resto de las competencias en material cultural desde 1984- corresponde a la Junta de Andalucía, cuyos responsables en la Consejería de Cultura han declinado participar en este reportaje.
Llegados a este punto, conviene recordar que el Museo Arqueológico de Málaga ha tenido «una historia oficial y otra real», como escribe Puertas en ese mismo librito de tapas amarillas. La primera viene acompañada de números. Fechas, sobre todo. Comienza con la reconstrucción de la Alcazaba concluida en 1941. El pleno del Ayuntamiento de Málaga aaprobaba el 14 de junio del 46 la cesión del recinto al Estado para la creación de un Museo Arqueológico y este nacía por decreto el 2 de septiembre de 1947. Desde ese año, hasta mediados de la década de los 90, una pequeña parte de la colección se exhibe en la Alcazaba, un espacio no demasiado adecuado por aquellas fechas para el uso museístico.

Seguridad

«La actividad del museo en la Alcazaba planteó siempre numerosos problemas de todo tipo, aunque hay que decir que siempre los más importantes fueron los de seguridad», escribe Puertas. Además, a ese hecho se une el aumento vertiginoso de las excavaciones arqueológicas durante los años 70 y 80, que hacen crecer la colección de forma exponencial sin que ese aumento encuentre un correlato en los espacios para exhibirlos.
Es más, la restauración de la Alcazaba en 1996 dejó sin sede al Arqueológico, trasladado durante tres años al Convento de la Trinidad. Y en esas llegó la política. Durante más de un lustro, las administraciones central, regional y local se enzarzaron en el debate sobre dónde debían exponerse los fondos del museo provincial: la teoría los juntaba en el Museo de Málaga, la práctica los había mantenido en el Palacio de Buenavista (Bellas Artes) y la Alcazaba (Arqueología).
El asunto ha seguido coleando hasta hace apenas unos meses, cuando todavía algunas voces pedían durante la última campaña electoral andaluza que el Arqueológico se instalase en el Convento de la Trinidad. Sin embargo, la reciente salida a concurso del proyecto expositivo para el Museo de Málaga en la Aduana parece zanjar el debate. El documento prevé la instalación de Arqueología y Bellas Artes en el edificio de Cortina del Muelle. Una fórmula que puede levantar suspicacias científicas, pero que se presenta como la solución más viable. Ya lo escribía Puertas en 2005, antes del advenimiento de la crisis: «Por razones de puro pragmatismo económico, sigo pensando que es mejor un museo unitario en el palacio de la Aduana».

Casi dos décadas después

Las últimas previsiones sitúan la apertura del Museo de Málaga en 2015. Habrán pasado entonces casi dos décadas desde que los fondos de Arqueología y Bellas Artes enfilaran el camino de los almacenes. Un lugar del que han salido en contadas ocasiones, eso sí, con notable éxito de público.
Las exposiciones 'Málaga bajo tus pies' (2002-2003) y 'Génesis de una colección' (2010-2012), ambas en el Palacio Episcopal, sirvieron para refrescar la memoria sobre la extraordinaria riqueza de las colecciones del museo provincial.
Y la reflexión final, en palabras de Rafael Puertas, capitán durante años del buque hundido del Arqueológico malagueño: «Los ciudadanos tienen derecho a conocer el pasado de su ciudad, las diversas Málagas que hay en Málaga. Siempre es buena medida empezar a visitar una casa por la planta baja y el entresuelo. El que comienza por el tejado, o sea despreciando la memoria histórica de las ciudades, suele terminar en el suelo, es decir, repitiendo los errores del pasado».

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