El verdadero legado del agua de los árabes

21/7/12 .- http://www.levante-emv.com

Un trabajo realizado por la Universitat de Valencia ha inventariado 77 galerías drenantes en la cuenca del Júcar

Sin discusión. Con frecuencia árabes y romanos se disputan en la tradición oral el desarrollo del regadío en las fértiles vegas mediterráneas. Lo que es seguro es que los árabes trajeron las minas o «qanat» que horadan la tierra en busca de agua

Hasta 77 galerías excavadas en sedimentos y rocas para llevar a superficie las aguas freáticas permanecen visibles diseminadas en la Comunitat Valenciana, especialmente en Valencia y también en las provincias limítrofes pertenecientes a la cuenca hidrográfica del Júcar.

Algunas de estas excavaciones de origen árabe se encuentran hoy plenamente operativas y alimentan pequeñas huertas, contribuyen a generar recursos para redes de distribución de agua más amplias e incluso en su versión más modesta, no dejan de ser el cómodo alimento hídrico para pequeños espacios húmedos cargadas de rica biodiversidad. Unas pocas también siguen presentando importantes servicios al actuar como fuente de abastecimiento a poblaciones.

Según el trabajo del grupo Estepa, de la Universitat de Valencia, en colaboración con la CHJ, esta técnica de captación tiene su origen en el Próximo oriente y aunque existe algún antecedente romano no es hasta la llegada de los árabes cuando alcanza todo su esplendor.
En este sentido, el director del estudio, Jorge Hermosilla, confirma en un plano cómo la presencia morisca en algunas comarcas valencianas coincide con las captaciones de agua que se han conservado hasta hoy.

Sin embargo, la mayoría de las construcciones existentes en esta y otras comarcas españolas forman parte de antiguos complejos hidráulicos que fueron profundizados y/o reformados en los siglos XIX y XX mientras unos pocos eran construidos más recientemente siguiendo la tradición heredada de los árabes.

El equipo de la Facultad de Geografía e Historia de la Universitat de Valencia ha tenido también la oportunidad de trabajar en Túnez, donde cientos de qanats vinculados a oasis certifican el origen común de la técnica.

El director del estudio, Jorge Hermosilla, subraya que los motivos que llevaron a utilizar está técnica en todo el mediterráneo siguen vigentes allí donde el acceso a la energía es un bien todavía escaso. «Frente a las dificultades iniciales que plantea su construcción —explica— presentan una serie de ventajas frente a otro tipo de construcciones: se reducen las pérdidas de agua por evapotranspiración, algo muy importante en lugares como mucho sol y altas temperaturas; no hay gasto de energía, ya que el agua sale al exterior por gravedad; y al no entrar en contacto con agentes externos, posibles contaminantes, permite disponer de aguas de mayor calidad».

El equipo investigador cree que las galerías drenantes constituyen un recurso cultural y ofrecen una oportunidad para su puesta en valor en relación «con el espacio geográfico que las determina y con el paisaje que generan». En esta línea han desarrollado una propuesta metodológica e identificado aquellas captaciones con mejor valoración patrimonial y que podrían ser objeto de proyectos vinculados al desarrollo rural.

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