Aparición de nuevos restos arqueológicos en El Agostado, en Sanlúcar de Barrameda (Cádiz)

3/1/11 .- http://sanlucardebarrameda.tv

Antonio M. Romero Dorado

Quizá muchos desconozcan que en Sanlúcar de Barrameda se encontró en los años 1970 un dolmen, que se bautizó con el nombre del propietario del terreno donde apareció, quien ayudó a la excavación y a salvar el ajuar.1 Se trata del dolmen de Hidalgo, excavado por Juan de Mata Carriazo.2 Este megalito apareció en la viña llamada El Agostado, como consecuencia de la construcción del depósito que, desde entonces, eleva y suministra el agua que se consume en Sanlúcar. Esas obras no sólo sacaron a la luz el dolmen, sino que además supusieron la destrucción del mismo: desgraciadamente el dolmen de Hidalgo fue destruido para construir en su lugar un depósito de agua. La novedad para quienes ya conocían esta desoladora historia es que en 2010, más de cuarenta años después, en El Agostado han vuelto a aparecer restos arqueológicos.

Mucha gente conoce los problemas de suministro de agua que ha tenido y tiene Costa Ballena, especialmente durante el verano, cuando más gente habita allí. También es de sobra conocido como las administraciones municipales y autonómicas se han echado la culpa los unos a los otros de esas deficiencias de abastecimiento.3 Por ello a nadie pudo extrañar que la Junta de Andalucía anunciara en marzo de 2008 la realización de nuevas obras de infraestructura hidráulica para corregir esa situación. El proyecto denominado “Nuevos Depósitos de El Agostado” consistía en la conexión del depósito regulador de agua potable de El Agostado con Costa Ballena a través de un ramal, así como en la conexión entre los actuales ramales de Rota y Chipiona.4 En junio de 2010, se finalizó la conexión entre El Agostado y Costa Ballena.5 Finalizadas las obras, doña Silvia López, delegada provincial de Medio Ambiente y directora provincial de la Agencia Andaluza del Agua, recordó los proyectos pendientes de ejecución en el futuro: la ampliación del depósito de El Agostado, que aumentaría su capacidad de 15.000 a 60.000 metros cúbicos, la conexión hidráulica entre Chipiona y Sanlúcar de Barrameda, que cerraría el anillo hídrico de El Agostado-Costa Ballena-Chipiona-Sanlúcar, y la construcción de una nueva estación depuradora en Sanlúcar, que incorporaría la depuración de las aguas de Monte Algaida.

Expuestos los antecedentes con la mayor brevedad posible, el objeto de este artículo es dar a conocer cómo a principios de septiembre de este año, tres meses después de finalizada la canalización que une El Agostado con Costa Ballena, varios miembros del Centro de Estudios de la Costa Noroeste de Cádiz hicimos una visita a El Agostado, para comprobar in situ el trazado de la canalización recientemente finalizada, en las cercanías de dónde apareció en su día el dolmen. Para nuestra sorpresa, tuvimos la oportunidad de observar en la vía pecuaria que pasa junto a la finca, a lo largo de la franja de tierra que había sido removida para la introducción de la canalización subterránea, numeroso material cerámico que había salido a la superficie cuando se hizo la zanja para meter los tubos. Analizados dichos fragmentos cerámicos por expertos arqueólogos, a los que agradecemos con entusiasmo su desinteresada colaboración, hemos sabido que se trata de materiales cerámicos andalusíes de los siglos XI, XII y XIII (fundamentalmente almohades) y españoles de los siglos XVII, XVIII y XIX.6
Cazuela, siglo XI. Cerámica común.

Dados los hechos, esta asociación, cuyo principal objetivo es propiciar el conocimiento de la comarca de la Costa Noroeste de Cádiz, nos preguntamos: ¿cómo es posible que no haya habido control arqueológico en un enclave dónde ya había constancia de importantes restos arqueológicos hallados en un pasado bastante cercano y documentados científicamente? ¿Cómo ha pasado esto si el dolmen de Hidalgo está incluido en la Base de datos del Patrimonio Inmueble de Andalucía (BDI) con el código 110320025 y con caracterización arqueológica? ¿Para qué sirve la BDI? ¿Es meramente decorativa o tiene alguna utilidad? ¿Dónde está la coordinación entre los organismos de una misma administración como son el Instituto Andaluz de Patrimonio y la Agencia Andaluza del Agua de la Consejería de Cultura y de Medio Ambiente respectivamente? ¿Dónde están las delegaciones de Urbanismo y Cultura del Ayuntamiento de Sanlúcar, que deben conocer la riqueza arqueológica del término municipal, que tienen la obligación de redactar un PGOU de calidad, en consonancia con esa riqueza, y que deben estar atentas a tutelar y a hacer las alegaciones pertinentes a los proyectos de las administraciones autonómica y estatal en el municipio?



¡Señores! ¿En manos de quién está nuestra riqueza cultural y, por tanto, económica? ¿En las de administraciones descoordinadas y negligentes? ¿De qué depende que hallazgos como estos salgan a la luz? ¿De que los miembros de una asociación se pasen por el lugar para echar un vistazo? Los ayuntamientos de la Costa Noroeste de Cádiz y las demás administraciones públicas implicadas deben actuar usando la arqueología como un instrumento de desarrollo y de crecimiento, no eludiéndola como si de un indeseable quebradero de cabeza se tratase, “no vaya a ser que se encuentre algo, haya que parar las obras y todo nos cueste carísimo“. ¿Es esa nuestra excelencia y nuestra sostenibilidad?

Todos sabemos que hay que acatar la Ley, respetar profundamente la identidad histórica del municipio y dar empleo (siquiera eventual) a arqueólogos que controlen las obras que se hacen, dentro y fuera del casco urbano como, dicho sea de paso, se hace en otros lugares del contorno. Estamos en una ciudad histórica española, en una de las comarcas más emblemáticas de Andalucía con el paisaje cultural del jerez como bandera y, lo que va más allá aún de todo eso, habitamos en un solar antiquísimo, no en una colonia marciana. ¿Qué son los campos de Sanlúcar para muchos? ¿Un lugar dónde proliferan las viñas abandonadas (si no directamente arrancadas) y cuyo futuro las perfila como un simple erial entre urbanizaciones deficitarias?

Este suceso vuelve a poner en evidencia cómo gran parte del patrimonio arqueológico español y andaluz es un gran desconocido para mucha gente, cómo se está desaprovechando su valor potencial y, lo que es peor, cuán desprotegido está por parte de las personas a las que hemos confiado el ejercicio de “la autoridad”. Y esto es sólo la punta del iceberg, porque esta canalización une El Agostado con Costa Ballena, lo que supone un recorrido de kilómetros. A saber por qué otros lugares de riqueza arqueológica conocida y desconocida se han metido los tubos sin el menor control. Cuando se hagan las obras en el propio depósito, ampliando su capacidad de 15.000 a 60.000 metros cúbicos, ¿habrá algún tipo de control arqueológico en El Agostado? ¿Qué pasará si encuentran algo? ¿Se llegará a saber? Lo veremos.



El CECONOCA aprovecha esta ocasión para proponer a los ciudadanos interesados en saber qué es y dónde está El Agostado, que se acerquen a conocerlo y, para ello, les sugiere que consulten la ruta nº 2 de la Guía de los campos de Sanlúcar, donde pueden encontrar una propuesta de itinerario por la zona y comentarios para la interpretación de los valores culturales y paisajísticos que tienen esos campos sanluqueños.

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