Hallado el Palacio de Al-Mutamid en el Patio de Banderas (Sevilla)

5/7/18 .- https://sevilla.abc.es/

Hallado el Palacio de Al-Mutamid en el Patio de Banderas (Sevilla)

La prueba del carbono 14 ha confirmado que los restos recién descubiertos son del siglo XI y pertenecen a la «Dar-al-Imara», zona que se creía perdida. Ya se sabe cómo vivía el rey poeta


Casa número 8 del Patio de Banderas. Propiedad de Patrimonio del Estado. Los estudios previos indican que en esa zona pudo estar el palacio original del Alcázar, mandado construir por Abderramán III en el siglo X, por lo que el arqueólogo del monumento, Miguel Ángel Tabales, pide permiso para realizar varias catas en el inmueble antes de su proceso de restauración. De repente, en el patio principal aparecen dos arcos. El hallazgo emociona a los profesionales que trabajan sobre el terreno. Pero quieren confirmar que lo que está emanando del subsuelo es lo que sospechan. La labor es complicada. Exige mucha precisión. Pero el fruto llega. Un impresionante fresco deja ojipláticos a los historiadores. Todo cuadra. Pero aún falta una prueba crucial: el carbono 14. Bingo. Son vestigios del siglo XI. El lugar exacto donde Al-Mutamid, hijo del rey taifa Al-Mutadid, escribió sus poemas, donde dice la leyenda que hizo sus versos de amor a una bella muchacha llamada Itimad a la que todos conocían como la Rumaikiyya porque era la esclava del muletero Rumiac.

El primero de los palacios del Alcázar se construyó sobre un edificio romano que posteriormente fue solapado por un templo visigodo. Todo en el mismo trozo de tierra. En el sigo X, Abderramán III mandó construir la llamada «Dar al-Imara», también conocida como Palacio del Príncipe o del Gobernador, una obra que se realizó siguiendo la traza de Abdallah ben Sinan el siriaco en torno al 913-914. Era de planta cuadrangular similar a la coetánea Alcazaba de Mérida. La cerca de muralla de aquel periodo califal es lo que hoy se encuentra rodeando el Patio de Banderas. Y justo sobre esa edificación, ya en el periodo de Taifas del siglo XI, se construyó el denominado «Al Qasr Al Mubarak», cuyo salón de las Pléyades del rey poeta permanece bajo formas decorativas del Salón de Embajadores, y el palacio «Al-Qasr-al-Zahi». Sin embargo, poco después, durante el periodo almorávide, el conjunto palatino fue teóricamente saqueado, argumento en el que se apoyan numerosos historiadores para explicar que no hubiese posteriores reformas ni ampliaciones, aunque en el siglo XII los almohades construyeron el Patio del Yeso justo al lado de donde ahora ha aparecido el primigenio palacio.

Pero aunque este extraordinario descubrimiento para la Historia de Sevilla tiene tintes poéticos porque en este lugar vivió el mítico Al-Mutamid, el contexto en el que se ha hallado el yacimiento islámico es mucho más prosaico. Porque detrás de todo subyace un conflicto entre administraciones. La casa excavada pertenece al Ministerio de Hacienda, que tiene intención de vender todos los inmuebles del Patio de Banderas porque ya no le resultan rentables. El alcalde, Juan Espadas, ha solicitado varias veces que se paralice el proceso porque desde hace tiempo los arqueólogos sospechaban lo que ahora se confirma. Pero la pugna no ha hecho más que complicarse ahora, pues tal vez el hallazgo suponga un cambio de titularidad del Patio de Banderas.

Para entender este embrollo hay que remontarse al 22 de abril de 1931. El Gobierno de la II República emitió un decreto firmado por el presidente Niceto Alcalá Zamora en el que regalaba el Alcázar a la ciudad de Sevilla. Pero aquella cesión no fue total. Sólo parcial. El Ayuntamiento tuvo incluso dudas de aceptar el regalo porque los palacios reales estaban bastante mal conservados y mantenerlos era una ruina para las arcas municipales teniendo en cuenta que en aquella época el turismo era muy escaso en Sevilla y a sus dirigentes ni se les pasaba por la cabeza la posibilidad de explotar el monumento. En cambio, el Estado se quedó con la parte más suculenta, las 18 casas del Patio de Banderas, que generaban bastantes ingresos porque estaban alquiladas a personalidades de la ciudad. Pero con los años la situación se ha revertido completamente. Ahora es el Alcázar el que obtiene beneficios mayúsculos —actualmente guarda en el banco más de 15 millones de euros— y las casas del Patio mantienen las rentas antiguas a sus inquilinos, por lo que Hacienda las quiere vender. Y quizás el Palacio de Al-Mutamid lo evite porque, en teoría, este hallazgo demuestra que eso también es el Alcázar y, en todo caso, el valor patrimonial prevalece sobre el inmobiliario.

Las primeras indagaciones realizadas por el arqueólogo Miguel Ángel Tabales ya apuntaban en esa dirección y en la publicación que realiza el Patronato cada año llegó a aventurar, hace casi un lustro, que en su opinión la mitad del Dar-al-Imara se mantiene intacto hasta la línea de adarve, «conformando una pieza clave en la historia de nuestra ciudad». Las excavaciones le han dado la razón, aunque todavía hay mucho trabajo por delante para sacar a la luz todo lo previsto. Lo que está confirmado es que los vestigios son del siglo XI y que los documentos históricos sostienen que en esa época sólo se construyó en esa zona el Palacio del Gobernador, por lo que las conclusiones, a falta aún de varios estudios, son evidentes. Y todo parece haber sido vaticinado por Al-Mutamid en uno de sus poemas: «Aun si los enemigos me arrebataban el reino / y el pueblo me traicionara, / mi corazón permanecería entre mis costados, / y costados no entregan corazones... / Mi nobleza no ha sido arrebatada. / ¿Acaso se puede arrebatar la nobleza?». No se puede. Ni aunque haya estado mil años bajo tierra.

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