Arqueología e historia de la fortaleza medieval de Socovos

Jorge A. EIROA RODRÍGUEZ. Arqueólogo Medievalista. Profesor de la Universidad de Murcia.

Análisis de una gran fortaleza de la Sierra de Segura, en la actual provincia de Albacete, que utiliza el método propio de la arqueología de la arquitectura y las fuentes documentales (*).

Editorial: Insituto de Estudios Albacetenses “Don Juan Manuel". Diputación Provincial de Albacete.
Este libro es un buen ejemplo de las posibilidades que ofrece el análisis conjunto del registro arqueológico y del documental. Su autor, el joven arqueólogo medievalista Jorge A. Eiroa Rodríguez, profesor de la Universidad de Murcia, ha sabido integrar el trabajo con las fuentes escritas, en la mejor tradición del medievalismo murciano, esencialmente las ricas “visitas” de la Orden Militar de Santiago, con el estudio de los restos arqueológicos emergentes. Pese a no haber realizado excavaciones arqueológicas, que hubieran sido y siguen siendo necesarias, como el propio Eiroa reconoce, los resultados son interesantes.

El conjunto fortificado del castillo de Socovos, en la Sierra de Segura, dentro de la actual provincia de Albacete, es mencionado en las fuentes árabes (Ibn al-Jatib) por el papel que desempeñó en la revuelta de Ibn Hamushk contra los almorávides. Se nos aparece, de acuerdo con este libro, como una gran obra del siglo XII y de principios del siglo XIII, con transformaciones posteriores a su conquista por los castellanos. El castillo, de cuyos precedentes es prácticamente nada lo que sabemos por no haberse excavado, presenta una planta, una estructura y unas formas constructivas típicamente almohades. Se diferencian en él dos espacios con claridad: un recinto interno en un promontorio rocoso en torno al que se dispone el recinto externo.

Era la cabeza socioadministrativa de un pequeño partido rural que ejercía de célula básica del poblamiento. Con la conquista castellana la fortaleza desempeñó en un primer momento un papel de carácter esencialmente militar, próximo al de un “refugio”. Conforme se consolidó el dominio de la Orden de Santiago, las funciones desempeñadas se ampliaron y reforzaron. A finales del siglo XV y a comienzos del siglo XVI se observa, a partir de las “visitas”, un evidente desarrollo del territorio y una complejidad de la fortaleza. Se debe en gran medida al cese de su condición de fronteriza.

La fortificación presenta transformaciones evidentes. Aparte de crear nuevas puertas de acceso y de modificar la principal, se observa cómo en el recinto central interior la fortaleza cristiana se superpone a las anteriores estructuras musulmanas y en discordancia con ellas. Pese a ello, el conjunto de Socovos jamás perdió su configuración islámica originaria. El carácter mudéjar de los habitantes de la villa fue decisivo para ese mantenimiento.

El libro, de indudable valor para la historia y la arqueología medievales, presenta abundante material gráfico. Sobre todo son fotografías en color, pues apenas hay plantas y menos alzados, esenciales para el análisis de las estratigrafías murarias. Incluye una serie de textos documentales editados correctamente. Se refieren a la fortaleza ya en época tardomedieval y moderna, importantes todos ellos para el estudio de Socovos.

Hay que felicitar por esta publicación al autor, así como al área de Historia Medieval del Universidad de Murcia, en particular al Profesor Ángel Luis Molina, catedrático de Historia Medieval, maestro de Jorge A. Eiroa, que está haciendo una apuesta fuerte por la Arqueología Medieval. Una Arqueología Medieval alejada de la concepción propia de los objetos bellos y más inserta en los debates historiográficos, como corresponde a una ciencia eminentemente histórica.

NOTAS

(*) Reseña redactada por Antonio Malpica Cuello, Profesor de Arqueología Medieval. Catedrático de la Universidad de Granada.

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