Intervención arqueológica puntual de apoyo a la restauración y estratigrafía mural en el conjunto de Torres Bermejas (Patronato de la Alhambra)

21/2/12

Entre los meses de octubre de 2011 y enero de 2012 se ha desarrollado la primera fase de intervención arqueológica mediante sondeos y análisis estratigráfico mural en el conjunto fortificado de Torres Bermejas, cuya gestión depende del Patronato de la Alhambra y Generalife. Esta intervención se enmarca en los necesarios estudios previos que se están efectuando por parte del Patronato de la Alhambra y Generalife para la elaboración de un Proyecto de Conservación, tal y como se contempla en el Plan Director de la Alhambra (2007-2015).

Año de intervención: 2011. Periodo de intervención: De octubre 2011 a enero de 2012.
Tipo de Intervención: Excavación y estratigrafía muraria. Clase de Intervención: Intervención de apoyo a la restauración.
Director de la intervención: Teresa KOFFLER URBANO. Arqueóloga. Ayudante/s: Alberto García Porras, Ángel González Escudero, Ana Palanco Noguerol, Carlos Toquero Pérez.
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Esta primera fase de la intervención arqueológica en el conjunto de Torres Bermejas ha sido llevada a cabo por el Servicio de Conservación del Patronato de la Alhambra y Generalife. El equipo de arqueólogos ha estado formado por Teresa Koffler Urbano, Alberto García Porras, Ángel González Escudero, Ana Palanco Noguerol y Carlos Toquero Pérez.

El objetivo ha sido documentar la evolución histórica en esta fortificación para establecer las diferentes fases constructivas y de ocupación, su relación tanto con la Alhambra como con la ciudad de Granada y aportar la información necesaria al Proyecto de Conservación a fin de que se pueda realizar una restauración y consolidación del monumento acorde con su estructura original y su evolución, e incluso se integren los posibles restos de estructuras descubiertas.

La actuación arqueológica en Torres Bermejas ha contemplado un análisis integral de este conjunto fortificado. La excavación arqueológica ha consistido en la apertura de nueve sondeos, tanto en el interior del conjunto como en el exterior del recinto, así como un análisis estratigráfico mural, que ha complementado la investigación del subsuelo, sin olvidar el análisis del paisaje y el territorio próximo.

El conjunto fortificado de Torres Bermejas se localiza en la cima de la colina del Mauror. Se trata de una fortificación que consta de tres torres. En el gran torreón central de tres plantas se observan con claridad varias fases constructivas. La torre oriental, la segunda en dimensiones, posee dos pisos y está realizada aparentemente en ladrillo, mientras que la tercera, muy restaurada, fue rellenada. Mirando a la ciudad hay un bastión de planta semicircular, donde se sitúa el aljibe, y unas caballerizas en el extremo sur.

El edificio ha sufrido numerosas transformaciones a lo largo del tiempo. Las obras de reforma y ampliación se han sucedido de forma casi continua hasta hace relativamente pocos años. Su uso ha sido prolongado e intenso pues primero fue empleado como cuartel, posteriormente como vivienda y finalmente como prisión militar, hasta que en 1962 pasa a depender del Patronato de la Alhambra y Generalife. Esta situación ha dificultado la investigación arqueológica y entorpece un acercamiento a la configuración de este espacio en la Edad Media y su relación con el territorio circundante.

En este sentido hay que señalar la importante e irreparable alteración de la secuencia estratigráfica. El análisis de los paramentos también ha sido arduo, y en muchos casos únicamente se ha podido hacer análisis parcial. Solo se ha podido trabajar adecuadamente en la planta baja de la torre principal, debido a que los paramentos de las plantas superiores de la misma están cubiertos por varias capas de enlucidos y parcheados que no han permitido en esta primera fase relacionar el proceso evolutivo de la edificación con los datos obtenidos en la planta baja, que sí ofrecía condiciones aptas para el estudio

A pesar de estas trabas sí se ha podido documentar la fase más antigua de la fortificación de Torres Bermejas, especialmente gracias al análisis de la técnica constructiva del tapial, dada la profunda alteración que sufrían los depósitos arqueológicos y a la mezcla de materiales cerámicos. Esta fase más antigua por el momento, a la espera de los resultados preliminares, remite al siglo XI o al siglo XII. Con algunas dudas se puede poner en relación Torres Bermejas con la propia Alcazaba de la Alhambra, la cual se ha datado en el siglo XI, periodo zirí, y que aparece en otros tramos de la muralla como el que desciende desde la misma Alhambra a la Puerta de las Granadas y el que desde ese punto asciende a Torres Bermejas. A esta etapa se adscribe la cimentación original de las tres torres, que se levantaron tras cavar en el propio nivel geológico las fosas de cimentación. Se trata de gruesos muros de factura muy similar, unas potentes estructuras, tipo zapata, realizadas en tapial de hormigón muy blanquecino por su alto contenido en cal y cuyos cajones se separan por hiladas de ladrillos, que en algunos casos, parecen haber recibido un cuidado enlucido a fin de protegerlas de los efectos de la humedad, tal y como se ha documentado en uno de los sondeos. Todavía se conservan en los muros las improntas del proceso constructivo, tales como las marcas de los componentes del encofrado como maderos y clavos, siendo significativo que en todos los muros se documenten numerosas huellas de los costales que los unían verticalmente. Estos elementos habitualmente suelen situarse hacia el exterior del cajón dejando una impronta de líneas de cabezas de clavo, pero en este caso, están realizados hacia el interior del mismo, tal y como se han identificado en otras zonas de la muralla urbana y de la misma Alhambra.

Sobre esta cimentación de zapatas de hormigón, se alzan muros de factura más pobre realizados en un tapial rojizo y terroso, con una proporción de cal muy baja, como se ha documentado en las dos torres más pequeñas. La torre central, tal vez por su mayor envergadura, presenta el tipo de tapial de hormigón más rico en cal no sólo en la base si no también en buena parte de su alzado, donde se observa en numerosos puntos este tapial hormigonado blanquecino. También está presente un tapial calicastrado cuya aspecto externo es muy similar al hormigonado. Este último también presenta hiladas de ladrillo entre los cajones superiores.

Estas tres torres quedaban unidas por una muralla, de la cual se ha localizado un tramo derruido y reparado ya en época medieval. Está construido en tapial calicastrado, si bien parece poder observarse en otros puntos de la fortificación restos de tapial de cal y cantos, que bien pueda asociarse a una primera fase de este tramo de muralla.

La fortificación de Torres Bermejas por tanto formaría parte de las defensas urbanas de la ciudad de Granada, uniendo la Alcazaba alhambreña con el barrio del Realejo mediante una muralla que cerraba la ciudad al sureste y en la que estas torres se situarían hacia el exterior de la ciudad.

Desconocemos de momento la configuración exacta que este espacio tendría en época nazarí, aunque sin duda sería una fortaleza de primera magnitud dentro de las defensas urbanas, no muy diferente a la etapa precedente, conservándose las tres torres. Por otro lado, en el transcurso de esta intervención se han excavado dos enterramientos islámicos situados al exterior del conjunto pero muy próximos a la segunda torre, que formarían parte de la maqbara nazarí de la Sabika o del Campo del Príncipe, ya extramuros, y que tal vez constituirían el límite más tardío de la misma en este punto.

En época cristiana el conjunto sufre una serie de reformas que le dan la configuración general con la que ha llegado hoy en día. Las fases cristianas quedan perfectamente identificadas gracias a la documentación y al análisis material, y se reconocen fácilmente por el gran número de maqabriyas o lápidas funerarias de enterramientos islámicos, seguramente reaprovechadas de la maqbara cercana. Están realizadas en una piedra calcarenita de color amarillento procedente del entorno de La Malahá. En este periodo se llegan a derribar algunas partes, seguramente se eleva en parte la torre central y se construye la actual plaza de armas con troneras y un bastión en el que se encuentra el aljibe, también posterior a la conquista es la construcción de las caballerizas. En este último espacio se recuperó un tesorillo de once monedas de cobre datadas en el siglo XVIII, del reinado de Carlos IV.

Estás obras dificultan en gran parte identificar la configuración medieval de Torres Bermejas, lo mismo que las restauraciones realizadas en el siglo XX, que enmascaran totalmente las fábricas originales. Lo que parece claro es que con la conquista el sentido de las torres varía, de ser un tramo de muralla con torres hacia el exterior, como correspondería a las defensas de la ciudad medieval, pasa a orientarse con el bastión hacia la ciudad como defensa contra la misma.

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