Excavación en la Madraza Yusufiyya de Granada

8/7/07

Año de intervención: 2007. Periodo de intervención: Septiembre 2006-Mayo 2007.
Tipo de Intervención: Excavación. Clase de Intervención: sistemática.
Director de la intervención: Antonio MALPICA CUELLO. Catedrático de Universidad, profesor de Arqueología Medieval.
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Introducción

Yusuf I , hijo y sucesor de Ismail I, fue el impulsor de una gran política constructiva en el reino nazarí de Granada. A él se debe la erección del castillo y complejo defensivo de Gibralfaro, seguramente otras mucha obras en el conjunto territorial granadino, pero destacan sobre todo las emprendidas en la ciudad palatina de la Alhambra y en la ciudad de Granada.
Nos referiremos a las que llevó a cabo en la misma capital del reino, Granada. Se trata de los programas ejecutados en las proximidades de la mezquita principal, con la creación de la madraza, la remodelación de la alcaicería, la construcción del puente y de la alhóndiga nuevos. Todos estos edificios, construidos por Yusuf I marcaron la impronta de esta área granadina y ofrecían una lectura del poder nazarí, anclado en la defensa y expansión del Islam.
De este modo, la excavación en el edificio de la Madraza granadina, tutelado por la Universidad de Granada, para permitir la redacción de un proyecto de recuperación por parte del arquitecto D. Pedro Salmerón Escobar, iba a permitir por vez primera llevar a cabo un análisis más o menos completo del espacio en el que se edificó y establecer las relaciones oportunas entre los vestigios en superficie y aquellos otros que pudieran ser recuperados durante la excavación.
De acuerdo con las directrices del arquitecto restaurador se planteó llevar a cabo una serie de sondeos que permitieran asimismo poder determinar la entidad del edificio construido en el siglo XIV por el ya citado sultán granadino, y precisar su posible planta. Fue así como se eligieron diferentes áreas para llevar a cabo una excavación en la mayor extensión posible. Las tres principales fueron las que se acordaron en el proyecto de excavación entregado a la Delegación Provincial de la Junta de Andalucía y aprobado por la Dirección General de Bienes de Cultura de la Consejería de Cultura. Se trataba de la llamada Sala de Exposiciones, a un costado del oratorio, este mismo oratorio, que era la parte del edificio más representativa de su pasado nazarí, y el patio.
Estas tres áreas eran lo suficientemente extensas e importantes en el conjunto del espacio construido que iban a permitir tener una idea más o menos precisa no ya de la misma Madraza, sino de la zona urbana en donde se instaló precisamente ésta, ya que se constataban dos características especiales. De un lado, la existencia de un volumen de construcciones de entidad bastante relevante. De otro, se apreciaba su carácter de edificios públicos de diferente entidad, destacando los dedicados al culto y al aprendizaje del Islam (mezquita mayor y la propia Madraza), con otros anejos (baños y aljibe), y aquellos que tenían como fin las actividades comerciales (alcaicería, en donde el comercio de la seda era el principal, zocos de venta por menudo y, pasando el río, la alhóndiga del trigo).
Si en época nazarí estaba suficientemente clara la existencia de un conjunto urbano con funciones bien precisas que pivotaban en torno a la mezquita aljama, punto principal de reunión y polo de atracción de un enorme tráfico de personas y productos, ya se sospechaba por intervenciones anteriores y por citas sacadas de las fuentes escritas que, al menos desde el siglo XI, que fue precisamente cuando se levantó la mezquita mayor, conocida gracias al dibujo de su planta antes de procederse a su demolición, había una ocupación más o menos planificada de la zona. Parece que en su totalidad se adscribía a un uso público desde el principio de su ocupación. Ésta comenzó, como ha probado la excavación realizada en el edificio, no antes del siglo XI, porque los materiales anteriores que aparecen se encuentran en posición secundaria, fruto del arrastre del río.
Geomorfológicamente se ha podido identificar un espacio que corresponde a las terrazas que había en el entorno del Darro y otro que se debe de considerar propiamente como el lecho no fijado de él. Quizás este último punto venga a confirmar una vez más algo que cada vez adquiere mayor consistencia: el río fue encauzado por los andalusíes que le dieron un recorrido más o menos fijo y protegido en algunos puntos. Y esta obra no es posterior, como se ha podido documentar en nuestra excavación en el sondeo del oratorio, al siglo XI, pues la gran construcción que allí se ha podido exhumar y que continúa por otras partes de la misma Madraza es de tal época y se levanta sobre las arenas del río, que no sobre una terraza, aunque después continuara por parte de una de ellas.
Para completar aspectos concretos que debían de documentarse en el transcurso de los trabajos arqueológicos que previamente se habían planificado y desarrollado, se decidió trazar otros sondeos. El principal de ellos se llevó a cabo en el zaguán de la actual Madraza, pero bien pronto hubo que prolongarlo en la zona del patio, en donde se llevaron a demás a cabo otros tres más que permitieron relacionar las diferentes áreas excavadas, sobre todo el conjunto formado por el mismo patio, el oratorio y el zaguán.

Sondeos estratigráficos

La relación de los sondeos, que fueron denominados con seis dígitos, con el fin de conseguir una secuencia estratigráfica alfanumérica, es la que sigue:

Sondeo 1000 corresponde a la anterior Sala de Exposiciones. En él, como resultado más destacable, hay que señalar la existencia de dos partes más o menos definidas. Una primera es la que se encuentra inmediatamente al este del oratorio, que tenía seguramente relación con el conjunto de la Madraza, aunque estuviese en un área abierta. La contigua, que está separada de la anterior por una acequia, es productiva en sus niveles inferiores, correspondientes al período anterior a la ocupación de la Madraza, mientras que los superiores formaban parte del jardín existente en época cristiana. La existencia de una prensa, posiblemente de aceite, en los niveles primeros, precedentes claramente a la creación de la mencionada Madraza, nos ponen en antecedentes de la posible utilización de una parte del área en donde se enclava el edificio como explotación de los recursos agrícolas de una posible finca, que aparecería delimitada por los grandes muros surgidos en los sondeos siguientes.

Sondeo 2000 es el del patio. Además de confirmar la existencia de una alberca que lo centraba en tiempos de existencia de la Madraza y que formaba parte de ella, con un muro que rodeaba todo el perímetro y sobre el que se levantaba seguramente la columnata del patio, se ha podido determinar la extensión del mismo gracias a los pavimentos, sobre todo el empedrado de primera época castellana.

Sondeo 3000 realizado en el oratorio. En él se sigue mejor que en ningún otro la evolución global del edificio. Sobre las arenas del río se levantó un gran muro de tapial de calicanto que seccionó parcialmente unos enterramientos de rito islámico, pero que no han podido ser sometidos a la prueba de C14 por la humedad que tenían. El registro arqueológico muestra que este muro es del siglo XI, concordando con la técnica empleada para su construcción. Paralelo a él se identificó un muro contraterrero con una cámara de aire entre ambos que permitía controlar la humedad. Al interior del primer muro se identificaron varias fases, todas ellas desde los siglos XII al XIV, que nos hablan de la existencia de una vivienda que tuvo patio comunicado con el exterior por un hueco hecho en el muro de calicanto y un horno de cocinar seguramente. Luego se dieron diferentes reformas para adaptar el espacio y segmentarlo en diferentes habitaciones, reduciendo la extensión del patio de la casa. La fase final corresponde a la construcción del oratorio, hecha en mampostería encintada, obra propia del siglo XIV, reconocible asimismo en el patio (Sondeo 2000) y en la Sala de Exposiciones (Sondeo 1000). Se ha podido comprobar que el suelo del oratorio fue recrecido al menos 60 cm y, en consecuencia, toda la decoración que hoy en día se observa tuvo que ser modificada, siendo presumiblemente «recreada». Igualmente se han documentado los huecos hechos por los palos para el andamiaje que se empleó para la restauración del mencionado oratorio.

Sondeo 4000 se encuentra ubicado en el pasillo de acceso a la Sala de Exposiciones. Tenía como fin documentar la acequia que apareció en el Sondeo 1000. Aun cuando está muy alterada la estratigrafía por la existencia de diferentes conducciones de agua modernas y contemporáneas, se ha podido ver cómo la acequia que recorría el espacio señalado en el Sondeo 1000 entraba allí tras hacer un codo de unos 90º de giro, procedente seguramente del exterior y en relación con el ramal que venía de la de los Axares.

Sondeo 5000 se realizó en el zaguán de la Madraza para intentar verificar la posible organización de la entrada. Necesariamente, al ser un lugar de paso y tener una extensión pequeña, tuvo que llevarse a cabo con unas reducidas dimensiones de 3 m x 2 m. En él se han documentado 5 fases. La más antigua es la del siglo XI y estaría representada a nivel de estructuras por un grueso muro de tapial calicastrado, de igual factura que el hallado en el oratorio y que el que apareció en otros sondeos del interior del patio, y con la misma dirección, lo cual nos obliga a pensar que se trata de la misma contrucción. Al construir la Madraza se reutilizó para adaptarlo con el fin de poder hacer una entrada para el edificio nazarí. Hay posteriores adaptaciones y transformaciones ya de época cristiana.

Sondeo 6000 se planteó en la esquina sureste del patio, en la zona ocupada por el pórtico sur y este. Se optó por esta ubicación, entre otras cosas, por la necesidad de buscar el límite oriental del patio a través de la evidencia de un muro de cierre o de la parte restante del empedrado decorado que se metía en el perfil este del patio. Además se quería averiguar la posible presencia del muro realizado en mampostería encintada, que podía haber rodeado las cuatro paredes de la alberca, como ya se había constatado en su lado sur. Ha permitido conocer las dos fases medievales del edificio, además de los periodos modernos y contemporáneos. La fase más antigua está testimoniada claramente por los fragmentos cerámicos hallados en asociación con la construcción de un muro de calicanto, así como por la técnica constructiva de éste. Debe de fecharse en el siglo XI, en el período zirí, que es cuando el área baja de la ciudad fue puesta en valor. Este muro presenta unas jambas de piedras calcarenitas que formarían parte de la entrada a un espacio seguramente situado entre este muro y otro paralelo que seguía la línea del hallado en el oratorio y en el Sondeo 8000, pero que aquí estaría debajo del espacio de la alberca o fue destruido por su construcción, al menos en su parte superior. La más reciente se integra en la parte estructural de la construcción del patio. Se trata de un muro de mampostería encintada que sirve para definir los andenes de la alberca y, posiblemente, para apoyo de los pilares o columnas del patio. Es una obra de mediados del siglo XIV. Su factura es igual a la de otros muros hallados en ese ámbito y dentro y fuera del oratorio. Es la típica construcción de tantos y tantos edificios nazaríes en Granada y fuera de la ciudad, que conformaron un programa edilicio fechado en esa época central del siglo XIV y del reino.

Sondeo 7000 se encuentra en la esquina suroeste del patio, en el pórtico sur y en una pequeña parte el pórtico oeste. La elección de excavar en esa área ha venido motivada por el intento de averiguar la presencia de la respectiva cimentación del pilar hallado en el sondeo 2000 en la parte oriental de la puerta de acceso del oratorio. Esas cimentaciones se pensaba que hubieran podido soportar los pilares o columnas de un porche situado en la zona meridional del patio próximo al oratorio. También hemos querido encontrar más evidencias de los empedrados de diferentes fases que ocupaban la superficie del patio buscando su posibles límites, y el de investigar los muros perimetrales sur y oeste del patio para ver como enlazaban uno con otro. Como ya en otras ocasiones, no pudimos unir el sondeo con el ya abierto 2000 por razones de seguridad que afectaban a las zonas de las columnas de alrededor de la esquina suroeste y al área de cimentación de la quicialera occidental que servía de soporte a la puerta de acceso al oratorio. Este sondeo no presenta restos anteriores al siglo XIV, que se concentran en los muros perimetrales exteriores del oratorio. Ha permitido documentar sobre todo los dos empedrados modernos, que tienen una cronología distinta. El creado en damero es anterior al que forma una orla. Éste no se encontró en la parte porticada oeste, tal como sucede en el Sondeo 8000 en la parte del pórtico norte. Se puede concluir que mientras que el hecho en damero terminaba en los dos muros, el sur y el oeste, y de esta manera fijaba los límites del patio, el hecho en forma de pétalos no llegaba, como queda dicho, al oeste. Es una indudable reducción del espacio del patio, seguramente por la reedificación de la Sala de los Caballeros XXIV. Asimismo hemos podido verificar que no hay huellas de ningún pilar que permitiese el desarrollo de un porche que protegiese la entrada al oratorio de la Madraza en el siglo XIV. Por otra parte, hemos confirmado que en este punto se halla la salida de varias canalizaciones de agua que se dirigen desde el patio hacia el río Darro, confirmando lo que se sospechaba en la excavación del Sondeo 2000.

Sondeo 8000 se planteó en la esquina noreste del patio, principalmente en la zona ocupada por el pórtico norte y en una pequeña parte por el pórtico este. Con su trazado se quería verificar la posible extensión del zaguán de entrada, pero también para determinar la posible longitud del muro de calicanto que apareció en el Sondeo 6000 y documentar los empedrados, sobre todo el dispuesto en damero. La fase medieval está representada especialmente en el período zirí a nivel de estructuras. Se trata de dos muros paralelos construidos en tapial de calicanto, que muestran la organización espacial de un amplio conjunto. El muro situado al este es continuación del que apareció en el Sondeo 6000 y en el que hay huellas de dos puertas es el que define el exterior de una gran estructura. Desde estas entradas se accede a un recinto delimitado por un segundo muro, situado al oeste, en cuyo interior ignoramos qué habría. Este último muro es continuación del que se halló en el Sondeo 2000 y se prolonga en el Sondeo 5000. El empedrado en damero estaba presente, pero no el dispuesto en orla, que significa una reducción del patio en el siglo XVIII para la construcción de la Sala de Caballeros XXIV.


Estos son los resultados que se aprecian tras la estrategia elaborada para el estudio y análisis del edificio de la Madraza, que quedó completada con el examen de los paramentos.

Planteamiento general de la excavación

Antes de comenzar la intervención se realizó una prospección geofisica llevada a cabo por el grupo de investigación dirigido por Rafael Gómez, catedrático de electromagnetismo, de la Universidad de Granada. Sus resultados se entregarán próximamente en un anexo aparte.
La excavación se ha llevado a cabo siguiendo el sistema de áreas acumuladas, de tal forma que siempre que ha sido posible se han ido acumulando los sondeos, hasta llegar a ser áreas de cierta extensión.
De acuerdo con el proyecto inicial de intervención que está influenciado por las necesidades de la restauración del edificio, se plantearon diferentes sondeos en el conjunto. A ellos se les ha asignado un número en mil, si bien este sistema es aplicable sobre todo en yacimientos extensos, como hemos hecho en Madinat Ilbira (Atarfe, Granada). Recurrimos a esta numeración por las necesidades de informatizar los resultado siguiendo un mismo módulo que ya se ha experimentado con resultados satisfactorios en el anteriormente citado yacimiento medieval. En todo caso, la denominación puede entenderse en un código numérico para incluir las unidades estratigráficas a continuación del primer dígito y poder disponer así de una relación correlativa.




Conclusiones generales

La Madraza ha sido desvelada a partir de esta intervención arqueológica. Se ha podido entrever su planta de manera más o menos precisa. De este modo, podemos decir que el edificio estaba estructurado por un patio, seguramente definido por una columnata o bien por pilares que se apoyaban sobre un muro de mampostería encintada. Este muro enmarcaba el primer conjunto de dicho patio. Entre él y los muros de la alberca que se encontraba en el centro y en un nivel más bajo, se definía un andén que era ligeramente superior al segundo que recorría el perímetro de la misma.
Para llegar al patio desde el exterior se pasaba por un zaguán estrecho que permitía un acceso restringido por la misma extensión que tenía. Para su realización se aprovechó una estructura precedente, un muro de calicanto que fue reforzado por otro de ladrillos y que permitió limitar el paso.
Una vez en el patio, a los lados este y oeste del mismo, tras el espacio limitado por la columnata o por los pilares existentes, se accedía a sendas crujías, de la que quedaría la situada a oriente, pues la de occidente ha sido imposible de documentar e incluso plantea dudas toda vez que estuvo segregada esta área del edificio. Al sur del conjunto se pasaba al oratorio, del que quedan restos fruto de una restauración no muy afortunada. Su orientación indica claramente que cumplía tal función, como muestra el propio mihrab allí presente.
A un costado del citado oratorio habría un espacio al aire libre seguramente, un pequeño jardín tripartito, separado del muro oriental del oratorio por un andén. Su límite tendría que venir dado por la acequia, de fecha anteriores a la construcción de la Madraza.
Es seguro que las crujías que posiblemente existieran, como en una planta alta, se encontrasen las habitaciones de los alumnos, en consonancia con lo que es habitual en otras madrazas hoy persistentes en el entramado urbano de las ciudades islámicas.
El edificio se construyó con muros de mampostería encintada, es decir, de acuerdo con un programa edilicio ampliamente conocido en el reino nazarí y con similitudes en el mundo norteafricano, concretamente en el período mariní, aunque con precedentes al menos en tiempos almorávides (castillos de Amergo y Zagura, por ejemplo). Los ejemplos de construcciones según esta técnica son abundantes en el reino nazarí, tanto en numerosos castillos, destacando los de la frontera, como en las ciudades y en la misma Alhambra.
Todo el edificio debió de construirse en un espacio que perteneció al Estado desde el mismo momento de la configuración de Madina Garnata en el siglo XI. Los muros de calicanto presentes en diferentes sondeos nos muestran que se trataba de un conjunto extenso, al que se accedía por dos puertas situadas en un muro más oriental, mientras que a poca distancia encontramos otro muro de las mismas características que encerraba un extenso espacio. En una parte del mismo se puede identificar un uso doméstico, porque hay otro muro contraterrero que creaba una cámara de aire que lo aislaba de la humedad, dándose el caso incluso de la existencia de un suelo de ladrillo inclinado que
permitiría evacuar el agua condensada.
Este conjunto habitado parcialmente debió de proseguir utilizándose como tal hasta llegar a la construcción de la Madraza propiamente dicha. Eso nos da una idea de que su función no varió a lo largo del tiempo y siempre fue propiedad del poder político.
Seguramente estuvo asignada toda el área al rey zirí, lo que le permitió crear allí la mezquita mayor, evitando los conflictos que hubiera traído situarla en algún otro espacio de los ciudadanos de Granada, que conformaron la madina de acuerdo con los ziríes y debieron repartírsela. Es asimismo probable que la edificación que definen esos muros de calicanto fuese un espacio propio de una almunia, pues sabemos que el rey Badis tenía una en las proximidades de Bibarrambla. No queremos decir que fuese precisamente ésta, pero sí que se pudo integrar en un conjunto amplio de propiedades del poder estatal. Así, no fue difícil construir allí la Madraza.
Para mayor abundamiento en esta idea tenemos la existencia de un espacio productivo, con la exhumación de una posible prensa de aceite, que nos indicaría asimismo que allí cerca habría un área agrícola. La derivación de la acequia de Axares del Darro e incluso la existencia de un ramal por la orilla opuesta, la izquierda, la de Romayla, pondría de manifiesto que la estrategia de ocupación de esta parte llana de la ciudad venía acompañada por su puesta en valor a niveles agrícolas, sin que ello quiera decir que no tuviese el agua de Axares también como destino la mezquita mayor y sus baños aledaños. La dotación de agua que le da el rey nazarí Yusuf I a la Madraza parece confirmar que se trata de una acequia de habiz, de libre disposición por parte del Estado.
La transformación castellana no supuso una gran alteración del conjunto ni del edificio hasta el siglo XVIII en que la creación del palacio pone de manifiesto el deseo de cambiar el aspecto inicial, que, pese a las reformas anteriores, poco se avendría a la «dignidad» deseada por el cabildo municipal en aquellas fechas.

Recomendaciones

Una vez más las intervenciones arqueológicas han mostrado la necesidad de contar con ellas para proceder a una restauración adecuada. La buena sintonía entre el equipo de arqueólogos y el de restauración arquitectónica, encabezado este último por el arquitecto D. Pedro Salmerón Escobar, ha permitido llegar a criterios comunes. Así, se propone la preservación del conjunto evidenciado de la Madraza (alberca del patio, restos del oratorio y los existentes del período nazarí en la Sala de Exposiciones), siempre que sea posible por su estado de conservación, mientras que los del siglo XI, dada su ubicación y su alteración no sólo por la edificación del siglo XIV, sino por la posterior creación del palacio del siglo XVIII, preferimos que se queden ocultos, tomando las debidas medidas de protección. Asimismo, cualquier movimiento de tierras o zanja que se haga en el subsuelo, especialmente las precisas para las conducciones de agua, que necesariamente han de ser renovadas, tendrá que contar con una estricta vigilancia arqueológica.
Sería de desear asimismo que el conjunto excavado se mostrase a través de paneles con plantas y fotografías. También podría pensarse en la celebración de una pequeña exposición para mostrar los resultados y materiales encontrados. Los cerámicos que se han encontrado tienen una especial relevancia.
Por último queremos señalar que modestamente se puede decir sin temor a exagerar que la intervención llevada a cabo en la Madraza ha puesto de manifiesto que es posible enseñar al gran público la historia de la ciudad de Granada, al menos en esta parte baja, pero importantísima. Sin una difusión de los hallazgos, el valor de la investigación quedaría claramente reducido.

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