Excavado un nuevo sector de la Necrópolis islámica de Puerta de Elvira (Granada)

18/11/04

La excavación de urgencia de la Calle Real de Cartuja tuvo lugar entre finales de septiembre y principios de noviembre y extrajo a la superficie un pequeño sector de la necrópolis de la Puerta de Elvira, documentada en otras ocasiones.

Año de intervención: 2004. Periodo de intervención: Octubre-Noviembre.
Tipo de Intervención: Excavación. Clase de Intervención: Urgencia.
Director de la intervención: José Cristóbal Carvajal López. Arqueólogo.
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El motivo de la excavación fue el cumplimiento de los requisitos de la Ley de Patrimonio por parte de la empresa Promociones Jaldo S.L., propietaria del solar, que planificaba construir en el mismo unos edificios de apartamentos.

Para documentar lo más extensamente posible el solar se plantearon en el mismo dos sondeos correspondientes a las dos alturas en las que se sitúa el suelo del mismo, que está escalonado. Se dejó sin excavar la parte posterior de la zona más alta, en cumplimiento de los consejos técnicos dados por el arquitecto, que temía que la excavación entre las paredes que se habían dejado sin derribar debilitara las mismas, lo que a su vez ponía en peligro la estabilidad de la calle posterior, a un nivel más alto y apoyada en ellas.

El primer sondeo, denominado A, se hallaba en la zona inferior y tenía una extensión de 12x8 m, y en poco tiempo dio como resultado una plataforma de hormigón que había servido de suelo de algún edificio contemporáneo. La plataforma se encontraba rota en las esquinas NE y SE, pero la profundidad de estos huecos no sobrepasaba el metro antes de topar con la roca madre.

El segundo sondeo, B, en la terraza superior, resultó ser mucho más interesante. Se planteó en un principio de 8x3 m, pero, debido al pronto afloramiento de estructuras funerarias se decidió ampliar por todos sus lados, de forma que al final medía, sin ser muy regular, ya que se alcanzó el borde de la terraza al O y un perfil cortado de roca madre al E y al N, unos 12 m en sentido N-S y unos 6 en perpendicular. Dicho sondeo quedó dividido en tres partes por dos muros documentados casi desde el inicio del sondeo, ya que se mantuvieron como cimiento de paredes posteriores en línea con las que se observaban en el fondo E del solar.

El sector B1, situado más al S, ofrecía una parte de la necrópolis profundamente alterada. Se encontraron en él dos tumbas, una de ellas rodeada por estructuras pequeñas de piedra que parecían formar un panteón, salvo por el lado N, en el que estaba flanqueado por uno de los muros ya descritos. La tumba que venimos describiendo se encontraba cubierta de lajas que se habían partido por el centro, mientras que la otra carecía de toda cubierta. La aparición de una pequeña tinaja in situ en la esquina NE de este sector sugiere que tras la conquista cristiana se adaptó a ser usado como corral o establo.

En el sector B2 había más abundancia de tumbas, 11 en total, y también de signos de alteración. De dos de ellas quedaban sólo los pies, a las situadas más al N habían perdido todas las lajas. Estas tumbas, las más septentrionales y alejadas de Puerta Elvira, contenían cadáveres que habían yacido en ataúdes, a juzgar por los clavos hallados en torno a los cuerpos. El resto de ellas, entre las que se cuentan un par de niños enterrados uno junto al otro, en tumbas separadas, mantenían de mejor o peor forma su estructura de lajas. La más llamativa era la número 4, que conservaba una estructura de tres hiladas de ladrillo en la parte cabecera del complejo funerario. Por el contenido nos llaman la atención la tumba 16, pegada al muro S, que estaba vacía, la 21, que contenía los restos de un roedor inmediatamente sobre el cadáver, y la 5, que contenía un de las pocas muestras de ajuar funerario islámico documentadas hasta el momento: situada entre el brazo izquierdo y las costillas del cadáver aparecía una jarrita fragmentada de cerámica roja y factura muy cuidada; la tierra interior a la misma parecía contener materia orgánica, pero se hace necesaria en este campo la confirmación de un especialista.

Por fin, el sector B3 era el que más alteración había sufrido en Época Moderna. Tras percibir que se encontraba situado sobre una especie de pequeña dolina de la roca madre, se retiró todo el relleno que contenía, y con él varias tumbas, a juzgar por los restos hallados, y se adaptó el espacio, bien labrando la roca, bien rellenándola, para el uso de estancia. Se construyó un suelo de cal grasa mezclado con parte de la tierra extraída en el que se incrustaron piedras y ladrillos, y se construyó lo que parecía ser una escalera en la esquina SE. En algún momento, probablemente posterior, se construyó también una atarjea que servía de desagüe para la casa situada inmediatamente al NO.

A pesar de que la roca madre afloraba a nivel superficial en el resto de la terraza, se hicieron un par de sondeos, C y D, a N y al NE de B, en los que se demostró que el terreno de duramadre se encontraba a escasos centímetros de la superficie.

Así pues, podemos establecer la siguiente secuencia cronológica para la ocupación de este solar:
1. Aprovechando una terraza natural de tierra blanda abierta en la roca madre se construye este sector del Macaber de Puerta Elvira. Por lo que sabemos, hay un muro separando dos posibles sectores diferenciados de la necrópolis, aunque este muro podría responder también al Panteón ubicado en torno a la tumba 10. En el otro lado del muro las tumbas aparecen muy apiñadas y contienen a varios niños y jóvenes, tres de ellos enterrados con ataúd y uno con una jarrita de ajuar. En ambas zonas se hallan todos los muertos en posición de decúbito supino sobre su lado derecho, yaciendo por lo tanto con la cabeza al O y la mirada en el S-SE. El estado de conservación de los cuerpos es variado, pero en general bueno si tenemos en cuenta las alteraciones que el cementerio ha experimentado a nivel superficial (y que posiblemente ha provocado que no se hallen más tumbas en B3).

2. Una fase de ocupación inmediatamente posterior a la conquista, sin que se permita un nivel de abandono que cubra el cementerio. De esta época es la estancia de B3 y las alteraciones más inmediatas al cementerio.

3. Una etapa de abandono, atestiguada por los rellenos presentes en la estancia B3 y por los numerosos restos de madrigueras de roedores situados por todo el sondeo. La alteración que éstos causarían en las tumbas sería también importante, como nos muestra el caso de la tumba 21.

4. Y por fin, una etapa de nueva ocupación, en torno al siglo XVII, que perduraría hasta el momento actual, en el que se derrumban las construcciones presentes y se allana el terreno, creando las capas de escombros más superficiales.

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