Estudio arqueológico del entorno de las salinas de La Malaha

Por Ana RUIZ JIMÉNEZ. Arqueóloga
28/2/08

Este trabajo forma parte del proyecto de investigación para la obtención del DEA de Ana Ruiz Jiménez, titulado “Las salinas de la Malaha” que, bajo la dirección del Dr. Antonio Malpica Cuello, se presentó en la Universidad de Granada en septiembre de 2007. Es un breve estudio sobre el contexto en el que se insertan las salinas de la Malaha, en la vega de Granada, realizado a partir del reconocimiento y análisis arqueológico del territorio.

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Este trabajo forma parte del proyecto de investigación para la obtención del DEA de Ana Ruiz Jiménez, titulado “Las salinas de la Malaha” que, bajo la dirección del Dr. Antonio Malpica Cuello, se presentó en la Universidad de Granada en octubre de 2007. Es un estudio sobre el contexto en el que se insertan las salinas de la Malaha, en la comarca del Temple (Granada), realizado a partir del reconocimiento y análisis arqueológico del territorio.
El texto con los mapas e imágenes puede consutlarse en el enlace:


Estudio arqueológico del entorno de las salinas de La Malaha

Ana Ruiz Jiménez


Cuando iniciamos la investigación sobre las salinas de La Malaha y el territorio que las circunscribe, consideramos fundamental realizar un estudio arqueológico que aportara nuevas informaciones, incógnitas que los textos no desvelan. Desde un primer momento, tuvimos la intención de llevar a cabo una prospección arqueológica superficial con carácter intensivo a lo largo de la totalidad del curso del arroyo Salado, a uno y otro lado del mismo, desde La Malaha hasta el término municipal de Santa Fe. Pero esto no ha sido posible, pues topamos con un impedimento: la actual legislación. La vigente Ley de Patrimonio exige unos requisitos que son imposibles de cumplir para llevar a cabo una investigación del tipo que pretendíamos realizar. Para recibir los permisos por parte de la Delegación de Cultura de la Junta de Andalucía en Granada, y poder llevar a cabo así la prospección, dicha legislación requiere una copia del título de propiedad de la parcela que se va a prospectar y un permiso firmado por el propietario. Dada la extensión del terreno a prospectar, esto se convertía en una traba que imposibilitaba la intervención, puesto que hubiéramos tenido que solicitar la citada autorización y documentación de numerosos propietarios, en el caso de que estos estuvieran en posesión de la misma y en el caso de que obtuviéramos su beneplácito, con lo que esto puede conllevar. En el caso de la localización de unos restos arqueológicos importantes, puede significar la excavación de los mismos para su correcta documentación y conservación y tal vez su futura puesta en valor, lo que podría suponer la expropiación de los terrenos. Representando así grandes pérdidas económicas para el propietario, ya que la mayoría de las parcelas están en explotación, fundamentalmente cultivos de cereal y olivo.

La compresible negación de los propietarios a llevar a cabo nuestra exhaustiva prospección nos llevó a tomar la determinación de realizar otro tipo de estudio basado en visitas y en un reconocimiento superficial del terreno, sin recogida de cerámica, ya que no nos estaba permitido. Por tanto, la toma de datos se ha realizado en el propio terreno. Los restos arqueológicos superficiales, básicamente fragmentos cerámicos, aparecidos han sido estudiados in situ, es decir, no se ha recogido material alguno. De todas formas, no descartamos en un futuro llevar a cabo nuestra frustrada prospección, si las condiciones, hasta el momento adversas para ello, cambian, e, incluso, ampliar el territorio a investigar.

La finalidad del trabajo que hemos realizado reside en establecer la secuencia histórica (crono-cultural) de la zona estudiada con el fin de determinar qué sociedades pudieron abastecerse del curso del río Salado. Primaba la documentación de posibles elementos y/o niveles arqueológicos superficiales que reflejasen niveles de ocupación humana, así como su ubicación, delimitación y caracterización, si es que esto era posible a simple vista. Pretendíamos anotar la existencia de poblados o asentamientos posiblemente asociados o relacionados con las salinas o, al menos, con el arroyo Salado. Además, prestamos especial intención al posible descubrimiento de otro centro de extracción de sal en las cercanías del río. Contábamos con la posibilidad de localizar una salina cuya explotación fuera anterior a la de La Malaha, sobre todo en las zonas donde el río sale de su encajonamiento. Puede que este objetivo pudiera parecer un tanto pretencioso, por eso durante nuestras visitas también incidimos en la idea de hallar, al menos, fragmentos cerámicos, con restos de sal, dato que puede estar informando sobre el abastecimiento de este producto, tal vez, sin necesidad de crear un centro salinero, si no, simplemente, mediante la calentamiento del agua salada en recipientes cerámicos, algo constatado, como ya hemos repetido en varias ocasiones, en poblaciones prehistóricas del noroeste de Europa a partir del siglo VIII a.C. y en Andalucía entre los años 4000 y 700 a.C. (1) La sencillez de la tecnología a utilizar en la producción de sal en las zonas, como Andalucía, con escasez de lluvias y largos meses de insolación nos lleva a pensar en que la explotación de sal en esta zona pudiera remontarse a tiempos prehistóricos. Y es que el hecho de que haya una salina no quiere decir que el recurso de la sal no fuera conocido antes de la existencia del centro de producción.

Como ya expusimos en la introducción, nuestro trabajo de investigación sobre las salinas de La Malaha se centra en la Arqueología del paisaje, que tiene como objetivo, según definió en su momento Miquel Barceló: “la movilización de toda la información, incluida la escrita, para identificar, relacionar y entender todas las trazas de los asentamientos desaparecidos y de los entornos por ellos producidos, también desaparecidos. Se comprende fácilmente que la arqueología extensiva sólo sea practicable mediante un complejo de técnicas y procedimientos que van desde la fotografía aérea y la teledetección, los análisis de palinología y zooarqueología hasta la medición de pendientes para determinar los perímetros de irrigación y el análisis de topónimos. Incluso cierta documentación es susceptible de ser utilizada regresivamente; es decir, aprovechar su información, cronológicamente posterior, para reconstruir los espacios sociales anteriores” (2). Esta arqueología se basa en analizar más allá de la relación entre poblaciones y los recursos a su alcance, estudia los procesos de cambio a largo plazo, intentando enlazar todo ello con el presente. Para ello se hace necesario utilizar numerosas técnicas, muchas de ellas tomadas de la geografía, tales como la cartografía o la toponimia. La arqueología del paisaje se puede vincular a la denominada Arqueología hidráulica, cuyos fundamentos expuso para el caso de al-Andalus el propio Miquel Barceló y sus colaboradores (3).

Siendo consecuentes con las ideas que acabamos de expresar, previo a nuestro trabajo de campo, realizamos un completo análisis de la cartografía que estaba a nuestro alcance. Hemos examinado mapas geológicos y planos topográficos a varias escalas (1:50.000; 1:25.000; 1:10.000). También recurrimos a la fotointerpretación, consistente en el estudio de las fotografías verticales realizadas en el vuelo aéreo de 1956 por el ejército estadounidense. En ellas se aprecia que la transformación de las salinas aún no se había producido, como tampoco se había construido la carretera que corre paralela al arroyo Salado desde La Malaha hasta Santa Fe, la A-385. Las fotografías muestran que en esa fecha el núcleo urbano se encuentra prácticamente igual que en la actualidad y, mientras en el campo aún no se habían realizado las masivas reestructuraciones agrarias, con el consiguiente aumento del cultivo del olivar. Por último, también hemos recurrido al análisis de las nuevas fotos por satélite (ortofotografías), las cuales constituyen una importante fuente, ya que tienen muy buena definición.

Las unidades de relieve del área estudiada a través de fotos, planos y exploración vienen determinadas por la red hídrica existente, compuesta exclusivamente por el arroyo Salado, que tiene un desarrollo de sur a norte, como se puede comprobar en la imagen superior. Este río se encuentra encajonado entre barrancos, durante prácticamente todo su recorrido visualizado, es decir, desde la salina de La Malaha hasta el comienzo de la Vega, término municipal de Santa Fe. Hemos localizado gran diversidad de unidades de relieve (lomas, barrancos, terrazas), por lo que hay varios entornos en una diferencia de altitud no muy acentuada de unos 120 m de desnivel (de 630 m a 750 m). Hemos establecido una zonificación del territorio visualizado. Dentro de cada zona elegida para estudio resaltaremos algunas características:

• Tipo de terreno, diferenciando entre cultivado o abandonado
• Tipo de cultivo: olivo, almendro, huerta, cereal. Los cultivos de mayor superficie analizados son las plantaciones de olivo y almendro
• Según las condiciones de visibilidad de las diferentes superficies estudiadas, hemos distinguido entre A (alta), B (media), C (baja)
• Existencia o no de restos arqueológicos, ya sean fragmentos cerámicos o estructuras en superficie

Hemos elaborado tres mapas para la mejor compresión de este trabajo arqueológico. Uno refleja las zonas exploradas y visitadas, otro las condiciones de visibilidad de cada zona y el último los resultados obtenidos. Dichos mapas se encuentran como documentos adjuntos al final del trabajo.

► ZONA 1.1. Situada al oeste del arroyo Salado. Empieza a la altura de las salinas (coordenadas: X 435899, Y 4106844) y comprende varias parcelas, en su mayoría olivares, que habían sido arados recientemente. La visibilidad de la superficie era alta (A), y observamos que la tierra estaba constituida por aportes alóctonos para la mejora del cultivo. A nivel superficial hallamos ingentes cantidades de cerámica muy dispersas adscritas a diferentes épocas. Destacaban los numerosos fragmentos cerámicos amorfos, cuya cronología resulta difícil determinar, además del alto porcentaje de cerámica común de época moderna, sobre todo fajalauzas vidriadas en blanco con motivos en azul, unas y en verde, otras. No obstante, se identificaron una serie de fragmentos que, pese a estar bastante rodados en su mayoría, se ha identificado su cronología:

• Borde recto y corto, cuerpo de tendencia globular, vidriado en marrón perteneciente a una marmita nazarí

• Miniatura de cazuela de borde en ala, de época nazarí, o puede que una tapadera, vidriada al interior en color marrón-verdoso

• Cazuela del siglo XVI. Borde engrosado al exterior, de sección triangular y labio bífido

• Asa de jarrita nazarí con decoración estriada

• Base de quesera o cuscusera de época nazarí, vidriada en marrón

• Base de escudilla, posiblemente del siglo XII-XIII, vidriada al interior en color melado-amarillento

• Olla tardorromana (siglo VI-VII). Borde vuelto.

En la margen oeste del arroyo Salado hay un camino de tierra que corre paralelo al río hasta que éste desemboca en la A-385, carretera secundaria que va desde Otura hasta Santa Fe, y que pasa a “acompañar” al arroyo a lo largo de todo su recorrido. Las zonas 1, 1.2, 2 y 2.2 comprenden el espacio de este a oeste que se ubica entre el río y el citado camino de tierra. A partir de ahí, el estudio pasamos a hacerlo a uno y otro lado de la carretera.

► ZONA 1.2. Al oeste del arroyo, a continuación de la zona 1.1. La visibilidad es este sector también era buena (A). Al principio de esta zona hay una pequeña parcela de huertas (coordenadas: X 435825, Y 4106984). El propietario de estos terrenos nos mostró la alberca donde enfría el agua, proveniente de una fuente termal, para regar sus cultivos.

• Fuste nazarí de candil de pie alto

• Borde en ala de cazuela nazarí, vidriado en color marrón

• Pequeño alcadafe del tipo “sombrero de copa”, con el borde engrosado al exterior de sección rectangular.

• Posible cantimplora o botella. Cuello cilíndrico, de borde curvo-saliente, labio redondeado, vidriado en marrón.

► ZONA 2.1. Se encuentra a continuación de la zona 1 y de la zona 1.2, siguiendo la orilla oeste del río hacia el norte (coordenadas: X 435656, Y 4107186). La componen varias parcelas, en su mayoría olivares. Una de ellas, una pequeña que linda con el cauce del arroyo, localizada al este en el inicio de esta zona, se encuentra abandonada y los matojos que la cubren impiden la visibilidad de su superficie (C). En los olivares, que estaban recién arados (visibilidad A), la cerámica hallada, al igual que en las zonas anteriores, provenía de aportes traídos de fuera. Los restos cerámicos son exclusivamente de época moderna. En el último terreno, que se encontraba en estado de abandono, localizamos restos de un antiguo cortijo (coordenadas: X 435554, Y 4107247), hoy muy derruido, que estuvo construido con piedra calcarenita de la zona, alabastro y mortero de tierra y cal.

► ZONA 2.2. Parcela de olivares (coordenadas X 435412, Y 4107327). La alta visibilidad (A) ha permitido recuperar bastantes fragmentos cerámicos, en su mayoría cerámica común moderna, como una marmita del siglo XV-XVI, de cuello recto con engrosamiento interior para acomodo de tapadera.
Los restos de cerámica adscritos a otras épocas han sido:

• Base de marmita de época nazarí con resalte en la base y arranque del cuerpo que es de tendencia globular. Vidriada en marrón
• Cazuela nazarí con resalte en la base, vidriada en marrón

► ZONA 2.3. Parcela pequeña (coordenadas X 435340, Y 4107457) que es contigua a la zona 2.2 hacia el norte, pero al oeste del camino de tierra que antes hemos mencionado (al este del camino se halla la zona 2.4) y al este de la A-385, carretera secundaria. En la confluencia del camino y la carretera termina la zona 2.3. Terrenos cultivados de olivos, cuya superficie se observaba perfectamente (A). A pesar de ello no hallamos ningún fragmento cerámico ni estructura alguna.

► ZONA 2.4. Parcelas localizadas entre el arroyo y la carretera. Al principio de esta zona la visibilidad es buena (A), pero al final es baja (C) debido al vertido de escombros. Inserta en la escombrera hay un pequeño olivar en el que no se encontraron restos arqueológicos.

► ZONA 3.1. Es una zona muy alargada, que comienza en un punto con las coordenadas X 435181, Y 4107488. Se corresponde con las parcelas siguientes hacia el norte, situadas entre el río y la carretera. Empieza en el límite sur del término municipal de Las Gabias con la continuación de la escombrera hallada en el área anterior (C). Ocupa, prácticamente, la misma longitud que la zona 3.2 y la zona 3.3 juntas. Se trata de terrenos cultivados de olivos. La superficie de parcelas de los extremos de esta zona tenía alta visibilidad (A) y las del centro visibilidad media (B). No se hallaron restos.

► ZONA 3.2. Amplia zona, localizada al oeste de la A-385. Empieza unas hectáreas antes del límite sur del término municipal de Las Gabias, en cuyo comienzo había unos terrenos de secano abandonados, donde la visibilidad era casi nula (C) debido al alto porcentaje de matojos. A continuación encontramos una parcela de olivos, de visibilidad alta (A). No hay hallazgos en esta zona, a excepción de una estructura de construcción reciente. Se trata de un resguardo de pastor realizado en piedra que debe usarse en caso de necesidad puesto que se encuentra en perfecto estado.

► ZONA 3.3. Abarca una amplia extensión. Se localiza a continuación de la zona 3.2, es decir al oeste de la A-385 (coordenadas X 435173, Y 4108511). Está conformada por una parcela de secano, cultivada de cereal, que había sido recientemente recolectado. La visibilidad de la superficie no era muy buena (B). A continuación hay un olivar donde la visibilidad era, en general, óptima, exceptuando algunas áreas que los hierbajos impedían observar bien la superficie (B). En nuestro reconocimiento superficial de esta zona no localizamos ni fragmentos cerámicos ni estructuras.

Habíamos zonificado el espacio en áreas pequeñas para especificar de forma concreta los hallazgos. Debido a que, por el momento, los resultados de nuestra exploración del terreno estaban resultando negativos, decidimos ampliar la superficie de las zonas. A partir de la zona 4 tendremos áreas más extensas que las hasta ahora descritas.

► ZONA 4.1. Se localiza al otro lado del arroyo Salado, es decir en la margen este, llegando hasta las elevaciones alomadas orientales. Comprende un vasto territorio, que comienza con un olivar recién arado (coordenadas: X 435353, Y 4108794). La visibilidad de la superficie en esta zona es óptima (A). No se localizaron restos cerámicos ni estructurales.

► ZONA 4.2. Se encuentra a continuación de la zona anterior hacia el sur, llegando hasta la altura de las salinas. La conforman parcelas de secano abandonadas, algún almendral y un cultivo de olivos jóvenes. Es en el último tramo de esta zona donde localizamos varios agujeros de gran profundidad (coordenadas: X 435427, Y 4107519), ocasionados por la degradación del terreno, que es muy blando en toda la comarca del Temple con abundancia de yesos. En esta misma parcela encontramos cuatro amorfos que no aportan cronología. La visibilidad en toda la superficie de estas parcelas es buena (A).

► ZONA 4.3. Comprende la cara este de las lomas orientales hasta la cima, desde el límite con la zona 4.1 y, sobre todo, con la zona 4.2. La vegetación espontánea que cubre la superficie es algo densa, básicamente arbustos y matojos, lo cual provoca una visibilidad media (B). No hay hallazgos arqueológicos.

► ZONA 5.1. De nuevo nos encontramos en la margen oeste del arroyo, en un tramo que comprende una amplia parcela de cereal recién cortado y cogido, localizada por encima de la carretera (coordenadas: X 435011, Y 4110428). La visibilidad de la superficie no es del todo buena (B). Terreno sin cerámica ni estructuras.

► ZONA 5.2. Terreno que ocupa igual superficie y que se encuentra a la misma altura que la zona 5.1 pero al otro lado de la carretera. Por tanto este espacio está limitado por el arroyo al este y por la carretera al oeste. En la otra margen del río, se encuentra el cerro del Tesorillo (zona 7.1), que también hemos visitado. Esta zona 5.2 comprendía un olivar, en el que la visibilidad era bastante buena (A). Hallamos tres fragmentos de cerámica, que eran amorfos de cronología indeterminada.

► ZONA 6.1. En el cortijo de Ánimas (4), localizada al oeste de la A-385. Según informadores locales en esta parcela había restos de una antigua salina. Nos hablaron de unas pequeñas piletas para la evaporación del agua salada, pero en nuestra visita no las encontramos. El encargado del cuidado de la parcela negó la existencia de dichos restos relacionado con el agua salada, y nos señaló el camino hacia una fuente termal. Al oeste del cortijo y a escasa distancia hay un nacimiento de agua caliente, que la gente utiliza como baño. En nuestro reconocimiento del terreno, de visibilidad A, no localizamos fragmentos cerámicos en los olivares más cercanos a la carretera A-385, que es una zona de regadío, pues se trae agua desde la fuente antes mencionada a través de una acequia, que va repartiendo el líquido elemento por todos los cultivos. Previo al riego el agua es enfriada en tres piletas, localizadas al pie del camino que conduce hasta el cortijo. Junto a las albercas hay una gran balsa de alpechín.

► ZONA 6.2. La acequia de las Ánimas, que cruzaba perpendicularmente bajo la carretera, desembocaba en el arroyo Salado, distribuyendo en esta parcela más baja el agua, como siempre estamos documentando mediante sistema de riego por goteo (5). En esta parcela, de alta visibilidad (A), había un olivar en el cual no localizamos restos arqueológicos. Tanto la zona 6.1 como la zona 6.2 limitan al norte con la “frontera” sur del término municipal del Vegas del Genil.

► ZONA 7.1. Al oeste de la carretera, visitamos unos terrenos de visibilidad nula (C), pues se habían convertido en una gran escombrera de materiales de construcción (coordenadas: X 435558, Y 4112869). Hacia el oeste se puede ver una cantera de tierra.

► ZONA 7.2. Frente a la zona anterior, cruzando la carretera y el río, que en ese tramo están separados por escasos metros, se había realizado una explanada mediante el desmonte de tierras. En el momento de nuestra visita la maquinaria (camión, tolva, pala excavadora) no estaba en funcionamiento. El vallado de la parcela nos impedió el paso.

► ZONA 8.1. Cerro del Tesorillo, localizado en la margen este del Arroyo Salado. Realizamos nuestro recorrido desde el propio río hasta la cima, situada a 751 m de altitud., donde hay una edificación de hormigón, que se trata de uno de los puntos geodésicos del Instituto Geográfico Nacional, cuyo estado a nivel de estructuras es de abandono (coordenadas: X 435686, Y 4110731). Se trata de una parcela irrigada, cultivada de olivos, donde la visibilidad de la superficie era muy buena (A). No documentamos ningún resto arqueológico.

► ZONA 9.1. Cerro de los Pedernales, que se encuentra al lado este del río, frente a las zonas 6.1 y 6.2. Centramos el reconocimiento del terreno desde la cima, localizada a 698 m de altitud, hasta el arroyo. Al norte llegamos hasta el límite con el término municipal de Vegas del Genil. Recorrimos un olivar en el que se observan en superficie los sistemas de riego, a pesar de que la visibilidad no era óptima (B), debido a la gran cantidad de matojos. No nos encontramos evidencias arqueológicas.

► ZONA 10.1. Se corresponde con parte de la cuesta del Chaparral que lleva hasta el cerro de la Atalaya. Es una zona alomada, cubierta con vegetación espontánea, pero a pesar de ello la visibilidad no era mala (B). Comprende el territorio al oeste del camino de tierra que asciende hasta la cima. Presentaba cerámica desde su cota más baja (coordenadas: X 434791, Y 4106381). Conforme ascendemos encontramos mayores concentraciones de fragmentos cerámicos, algunos de ellos muy rodados (coordenadas: X 434759, Y 4106436). Destacamos:

• Numerosos fragmentos de cerámica hecha a mano, posiblemente prehistórica, de color negro, con mucho desgrasante de tamaño medio y fino

• Cerámica común ibérico-romana realizada a torneta. Bordes engrosados al exterior de sección en “T”, de pasta anaranjada, con abundante desgrasante de cuarzo y mica.

Desde la siguiente referencia, coordenadas: X 434725, Y 4106441, hacia arriba no hallamos ningún fragmento cerámico, como tampoco en la cima de esa loma. Por tanto, las concentraciones de material cerámico, en gran parte rodado, localizadas más abajo provienen casi con seguridad de la zona alta, lo cual nos llevan a pensar en la posibilidad de que haya un asentamiento con dos fases, por la cronología que nos aporta la cerámica. No se hallaron estructuras en superficie. No tenemos la certeza de que éste sea el poblado del Bronce Final y protoibérico ya documentado por Mª Oliva Rodríguez Ariza en el perfil de la A-385 a la altura del cerro de la Atalaya. Lo cierto es que nuestro hallazgo se encuentra bastante más al oeste de la carretera. Rodríguez Ariza no aporta coordenadas, lo cual imposibilita concretar más.

► ZONA 10.2. Cuesta del Chaparral. Pero esta zona abarca el espacio al este del camino de tierra. Las características del terreno son las mismas, por tanto contamos con una visibilidad de tipo medio (B). En esta zona encontramos cerámicas dispersas, no concentraciones.

► ZONA 10.3. Cerro de la Atalaya, cima de la loma (coordenadas: X 434419, Y 4106868) donde se encuentra la torre (6) que protegía la alquería de La Malaha, siendo su función principal vigilar el importante paso que comunica Málaga con Granada.

Hemos comprobado que se conservan restos soterrados de la dicha torre, que han sufrido varios expolios. Los agujeros provocados por los saqueadores permiten observar el material con el que está realizada, que es piedra pizarra y mortero rico en cal. En toda esta zona exclusivamente hemos encontrado cerámica de cronología nazarí, sobre todo, abundantes fragmentos amorfos de cerámica de cocina, vidriados en marrón. Destacan:

• Un asa de marmita, vidriada en color marrón

• Fragmento de jarrita de paredes finas, pasta rojiza y engobe blanco

► ZONA 11.1. Yacimiento de los Baños de La Malaha, localizados cerca del actual núcleo urbano. En general, la visibilidad de la superficie en la zona es media (B). Hemos hablado suficientemente de este espacio gracias a los resultados expuestos por los arqueólogos que han llevado a cabo intervenciones allí. Comprobamos el deficiente estado en el que se encuentran los mencionados baños, debido a la inacabada estructura de hormigón que los cubre y que, por contra, se realizó con la intención de protegerlos a comienzos de los años 90. Su realización se llevó a cabo sin control por parte de arqueólogos. Además, dicha armazón produce un fuerte y desagradable impacto visual.

Mención aparte merece la consolidación que se realizó a estas estructuras, en la que se utilizó incluso ladrillo de triple hueco, como se puede observar en la fotografía.

En el entorno los baños hemos observado numerosos muros de piedra soterrados, al este y al oeste de los baños. Suponemos que son los restos de la villa romana. Algunos de estos muros tienen una gran longitud y, en apariencia, escasa anchura.

En el perfil de la A-385 aún se pueden observar los sondeos pertenecientes a las excavaciones arqueológicas que se han realizado en el entorno. Los que hemos reconocido se correspondan a una intervención reciente, posiblemente a alguna de las realizadas en estos últimos años con motivo del acondicionamiento de la carretera A-385, puesto que hay sondeos en el perfil de la misma.

Resulta impresionante el gran cortijo que se conserva en estado ruinoso muy cerca de los restos romanos, es el denominado Cortijo de los Baños. Puede que, incluso, parte de él esté construido sobre la villa. Es un buen ejemplo de arquitectura agraria andaluza. Se organiza en dos núcleos articulados en torno a patios, conformando una planta rectangular y un volumen cerrado (7).

► ZONA 12.1. Salinas de La Malaha. Hemos dedicado un capítulo completo del presente trabajo a los resultados obtenidos en nuestro reconocimiento de este centro productivo, el cual hemos visitado en varias ocasiones.

Prácticamente ninguno de nuestros planteamientos iniciales se han confirmado durante el reconocimiento y exploración del territorio. Obviando, las áreas correspondientes al cerro de la Atalaya (zona 10), Los Baños (zona 11) y la salina (zona 12), en el resto de territorios analizados los resultados han sido negativos, lo cual es una información realmente a considerar, pues tan importante es localizar restos arqueológicos como no hallarlos. Los únicos restos cerámicos documentados, véase las zonas 1.1, 1.2, pertenecen a aportes de tierra llevada desde otros lugares con la intención de mejorar el terreno de cultivo (zonas 1.1, 1.2, 2.1, 2.2, 4.2, 5.2). Estos fragmentos cerámicos no mostraban evidencias de haber servido como recipientes destinados a contener agua salada que mediante insolación genere este producto. No hemos localizado elementos arqueológicos superficiales que reflejen niveles de ocupación humana, como poblados o asentamientos, para poder así asociarlos con las salinas o, al menos, con la explotación del arroyo Salado. Tampoco hemos hallado la existencia de otra salina en los lugares en los cuales era factible su establecimiento, es decir, donde había acceso al río, ya que éste sale de su encajonamiento, zona 4.1 y zona 12.1.


Notas

1.- ALONSO VILLALOBOS, C., y MÉNANTEAU, L., “Métodos y técnicas de explotación salinera”, Salinas de Andalucía. Sevilla, 2004, pp.47-48
2.- BARCELÓ, Miquel, “La arqueología extensiva y el estudio de la creación del espacio rural”, en M. Barceló y otros, Arqueología medieval. En las afueras del “medievalismo” , Barcelona, 1988, p. 195
3.- BARCELÓ, Miquel, KIRCHNER, Helena y NAVARRO, Carmen, El agua que no duerme. Fundamentos de la arqueología hidráulica andalusí, Granada, 1996
4.- Hemos intentado buscar alguna referencia acerca de este cortijo en un libro idóneo para ello pero no aparece mención alguna a esta construcción. AA.VV., Cortijos, haciendas y lagares. Arquitectura de las grandes explotaciones agrarias de Andalucía. Provincia de Granada, Madrid, 2003
5.- En la zona 1.2, 8.1 y 9.1 también hemos documentado estos conductos estrechos de goma (sistema de riego por goteo)
6.- La ubicación de la torre-atalaya de La Malaha la encontramos en la publicación de MARTÍN GARCÍA, Mariano; BLEDA PORTERO, J.; MARTÍN CIVANTOS, José Mª, Inventario de la arquitectura militar de la provincia de Granada (Siglos VIII al XVIII) , Granada, 1999
MALPICA CUELLO, Antonio, Poblamiento y castillos en Granada, Barcelona, 1996, p. 225
7.- AA.VV., Cortijos, haciendas y lagares. Arquitectura de las grandes explotaciones agrarias de Andalucía. Provincia de Granada, Madrid, 2003, p. 393

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Comentarios

1

Ojo Máximo


Me ha gustado mucho, pero quisiera leerlo completo, desde hace tiempo ya... ¿no se puede subir a biblioarqueología?
Comentario realizado por TK. 1/3/08 21:39h
2

Artículo en Biblioarqueología


En breve estará el artículo disponible en su totalidad, con las imágenes y los mapas, en biblioarqueologia, y también se pondrá un enlace desde el encabezamiento de este artículo para descargarlo en .pdf.
Disculpad que esté tardando tanto en colgarlo, pero se tarda mucho en bajar la resolución de las imágenes una a una para que no pese el archivo.
Quiero felicitar a Ana por el buen trabajo que ha hecho a pesar de los impedimentos que ha tenido, y agradecerle publicamente que haya permitido su difusión a todo el mundo.
Comentario realizado por Guillermo. 1/3/08 22:28h
3

Sobre los Baños de la Malahá


Un trabajo interesante y necesario, tanto más meritorio por lo que tiene de poco agradecido.
Simplemente una precisión que espero sea útil cara a la divulgación del trabajo. Los restos de construcciones visibles en el entorno de los Baños de la Malahá corresponden a los arranques de las crujías del enorme edificio de un balneario que existió en ese emplazamiento hasta la segunda mitad del siglo XX y que albergaba en su interior la supuesta estructura romana. Supuesta porque los restos más antiguos identificados en las inmediaciones de los Baños por la última actuación arqueológica en el lugar, que exploró el área situada entre el baño y la alberca, se remontan sólamente a los siglos XVI-XVII (González y Buendía, Anuario Arqueológico de Andalucía 2001, Urgencias, vol. I: 480-485) . El estudio de los restos emergentes de las cámaras del baño está por hacer. Aunque se han realizado un total de tres actuaciones arqueológicas en los últimos años, no existe ni siquiera una planta publicada. Ante este estado de cosas y si se observan con detalle ciertas características constructivas del baño, hay que estar de acuerdo con González y Buendía cuando dicen que "su actual configuración arquitectónica parece originarse a principios del siglo XVI" (op. cit.: 485). Que aparecieran restos de una villa en el cerro cercano no convierte en romano lo que queda en pie por los alrededores.
Enhorabuena por un trabajo que realmente no necesita justificación desde ninguna arqueología, ni la del paisaje, ni la hidráulica, ni la del territorio. Hace generaciones que los arqueólogos miran con legítima curiosidad, aunque con fortuna desigual eso sí, a los sitios donde la gente vive y trabaja. Debería ser tan simple como eso.
Comentario realizado por mugtarab. 1/3/08 23:16h
4

Puede publicarse


Antes de nada, me gustaría señalar que está estudiándose la posibilidad de publicar en soporte papel el trabajo de Ana Ruiz. Eso significa que no cabe pensar en una versión completa en soporte digital hasta que no aparezca en papel o se tome una decisión al respecto. De entrada diré que el estudio de Ana Ruiz es importante, pues plantea el reconocimiento dle territorio desde la perspectiva de múltiples aprovechamientos, si bien el eje son las salinas. Enhorabuena. Os pido paciencia a todos
Comentario realizado por Sawwar. 1/3/08 23:17h
5

Leer


Leo el artículo y señala que ha sido estudiada en otra parte del trabajo, que no se recoge en la versión on line, tanto la zona de las salinas como los baños. De estos útimos dice: "Hemos hablado suficientemente de este espacio gracias a los resultados expuestos por los arqueólogos que han llevado a cabo intervenciones allí". Pero no lo hace. No entiendo el comentario 3. ¿No es malintencionado? ¿Se debe al nombre de la autora y/o del director del trabajo? Por favor, ya está bien. Esta página lo recoge todo. Esperemos que también las rectificaciones.
Comentario realizado por Eugenio. 2/3/08 2:16h
6

...y no saber lo que se lee


En el comentario 3 felicito a la autora del trabajo dos veces, al principio y al final del artículo. Y en este comentario lo vuelvo a hacer: Enhorabuena.
Lo que hago en el comentario 3 que no volveré a hacer aquí es corregir errores de facto contenidos en su artículo. Lo que he escrito no puede estar más claro, ni hay nada más que entender.
La autora tomará nota, confirmará que lo que se dice en el comentario es correcto y corregirá lo que tenga que corregir cuando publique el artículo. El foro habrá cumplido su función: se habrá evitado un caso más de innecesaria multiplicación de errores.
De nada.
Comentario realizado por mugtarab. 2/3/08 4:26h
7

Aclaraciones de la autora


Me gustaría comenzar agradeciendo todas las felicitaciones recibidas.
A continuación quisiera aclarar algunas de las dudas planteadas que han creado una pequeña controversia. Este artículo es uno de los apartados de mi tesina, por tanto resulta imposible que contenga toda la información extraída durante la investigación. El estudio tiene un epígrafe dedicado íntegramente a Los Baños y otro a las intervenciones arqueológicas realizadas en la comarca del Temple. Es aquí donde se exponen los resultados ofrecidos por González y Buendía en su intervención llevada a cabo en 1998. Estas son las razones por las que aparecen referencias a datos expuestos con anterioridad (en otros apartados) y por lo que no se explica de forma exhaustiva el yacimiento de Los Baños. De todas formas no considero que haya habido ningún comentario malintencionado por el momento.
En el caso de que el trabajo completo no salga a la luz, y mientras tanto, podéis realizar cuantas consultas queráis que estaré encantada de contestar en la medida de mis posibilidades.
Saludos. Ana Ruiz
Comentario realizado por Ana Ruiz. 2/3/08 11:18h
8 Enhorabuena por el artículo, demuestra una gran madurez y experiencia de campo para alguien que acaba de leer su memoria de investigación para el DEA. Espero que pueda ver pronto su completa publicación.
Comentario realizado por José Cristóbal Carvajal López. 2/3/08 11:58h
9 Mis más sinceras felicitaciones Ana. Yo creo que aparte de la madurez que bien señala José Cristóbal, es necesario resaltar la claridad con la que abordas un tema tan complicado. Eso es muy importante y no lo sabe hacer todo el mundo.

¡Enhorabuena pequeña!
Comentario realizado por Sonia. 2/3/08 20:37h
10

Felicidades


Felicidades

Una vez se demuestra que hay gente que sabe trabajar pese a las duras condiciones de trabajo a las que estamos sometidos los arqueólogos. Me cosnta el gran esfuerzo personal y la dedicación de Ana Ruiz en llevar a feliz término este y otros trabajos. Ella y otros jóvenes más son el futuro de los arqueólogos-investigadores, pese a la carencia de medios y de tiempo. Gracias a ellos otros podemos apoyarnos en sacar adelante proyectos que sin su ayuda y dedicación desinteresada sería imposible llevar a término. Gracias, felicidades y adelante.
Comentario realizado por Jose Javier Alvarez García. 2/3/08 21:35h
11

Es verdad


Es verdad lo que se dice, pero no lo es menos que " la Arqueología, como decía Richard Hodges, es un trabajo de equipo". Sin un equipo no se puede trabajar ni menos adquirir formación. Muchos han trabajado en tales condiciones y no han obtenido los resultados de Ana. Eso es también verdad. Sin grupo y sin gentes como ella no es posible para nadie nada. De nuevo, felciidades
Comentario realizado por Sawwar. 3/3/08 1:55h
12

Por supuesto


Tal vez no me he explicado bien en mi anterior comentario. Por supuesto, para llegar a tener esos resultados en la investigación, es imposible la actuación individual. Los resultados de esta investigación son fruto de la dedicación de una persona, aunque formada por unos profesionales que dirigen, colaboran y comparten su buen hacer. El trabajo publicado es buena muestra de ello. A todos ellos mi reconocimiento y felicitaciones. Extra ecclesia nulla salus est. Fin.
Comentario realizado por Jose Javier Alvarez García. 3/3/08 3:54h
13

Perdonad la interrupción...


La actuación de González y Buendía que Ana Ruiz menciona en el comentario 7 tuvo lugar en 2001, no en 1998. La actuación de 1998 la dirigió Mª Oliva Rodríguez-Ariza (Anuario Arqueológico de Andalucía 1998, Actividades de Urgencia, vol. I: 359-372).
Ya puestos, decir también que una vista del edificio del balneario que existió en el enclave donde actualmente campa en soledad el adefesio de los baños de la Malahá puede verse en el link: www.consorciosierranevadavegasur.es/la_malaha/pagina1024/historia_1024.html. Como veréis es una encantadora postal de los años veinte.
Comentario realizado por mugtareb. 3/3/08 9:45h
14

extrapolar a más zonas


Enhorabuena. Desde mi ignorancia en el tema, me he quedado prendado, tanto por la interpretación como por la diversidad de explicaciones y contenido. Para cuando un estudio de iguales características en Alomartes e Illora o en la zona de Moclín y Olivares. Creo que son zonas abandonadas y que pueden aportar mucha información
Comentario realizado por Antonio López. 11/3/08 3:36h
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cuestiones


Hola, Ana me ha gustado mucho su artículo, soy vecino de la Malahá licenciado en Historia del Arte por la universidad de Granada. Estamos realizando un DVD sobre la historia del pueblo y me gustaría hacerle unas preguntas
Comentario realizado por Emilio. 20/1/09 7:23h

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