Las afueras de la ciudad nazarí de Granada. Evolución del área de Real de Cartuja a la luz de una intervención arqueológica

Por Raffaella CARTA, Ángel GONZÁLEZ ESCUDERO, José Antonio NARVÁEZ SÁNCHEZ. Arqueólogos
7/3/07

El presente artículo tiene como objetivo el analizar un espacio y su evolución partiendo del estudio de una excavación arqueológica, en nuestro caso concreto un solar de 500 m2 situado en el actual bario de La Cruz.

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Las afueras de la ciudad nazarí de Granada. Evolución del área de Real de Cartuja a la luz de una intervención arqueológica.

CARTA, Rafaela: Arqueóloga. Grupo de investigación “Toponimia, Historia y Arqueología del Reino de Granada” raffacarta@yahoo.it
GONZÁLEZ ESCUDERO, Ángel: Arqueólogo. eldeleon415@hotmail.com
NARVÁEZ SÁNCHEZ, José Antonio: Arqueólogo, narvaez_sanchez@yahoo.es


Queremos comenzar agradeciendo a Antonio Malpica Cuello la confianza depositada en los autores del presente artículo, y a todos los miembros del grupo de investigación “Toponimía, Historia, Arqueología del Reino de Granada y los colaboradores de éste sin cuyo apoyo no se hubiera podido realizar este trabajo.

El presente artículo tiene como objetivo el analizar un espacio y su evolución partiendo del estudio de una excavación arqueológica, en nuestro caso concreto un solar de 500 m2 situado en el actual bario de La Cruz. El estudio del territorio requiere analizar la evolución de éste, por tanto debe de abordarse la imbricación del ser humano en este espacio. Con esta premisa insertamos el espacio en una nueva dimensión, la dotamos de cronología y le damos una dimensión histórica , no se trata por tanto de una mera enumeración de estratos y estructuras aisladas de la dinámica social que la desarrolla y de la cultura que la sustenta. El uso de los planos históricos disponibles ha sido de gran ayuda ya que nos permiten contrastar los datos materiales con el registro cartográfico de distintas épocas. El uso conjunto de dos disciplinas como las técnicas históricas y las geográficas, nos proporciona una serie de datos que en nuestro caso ha sido muy provechoso.

El estudio de la extensión de la necrópolis de Ibn Malik es fundamental para poder entender la propia dinámica de este espacio, disposición, ampliaciones, modificaciones y vías internas de comunicación. Así mismo es preciso identificar los cambios en el ritual de enterramiento con el paso del tiempo. Es preciso señalar que el nombre del cementerio puede encontrarse en otras obras publicadas como de « Maqbara de Elvira », el nombre de estos espacios recibía por lo habitual el de la puerta más cercana o bien el de algún personaje que por su piedad mereciera que tan señalado lugar recibiera su nombre
Por otro lado es imprescindible analizar los cambios de uso del espacio tras la conquista castellana. Estas dos cuestiones son el objeto de estudio de la excavación de la calle Real de Cartuja.

Descripción del solar:

El solar ocupa una superficie aproximada de 500m2. Éste tiene acceso desde la calle Real de Cartuja y se encuentra debajo de la calle Alta de Cartuja, existiendo un desnivel entre ambas de 6,70 m, debido a que ocupa una zona de ladera, por lo que la construcción anterior se ha realizado mediante el aterrazamiento artificial de la misma en dos niveles. La anchura del solar es de 18 m y el largo de 31,5 m.
Los trabajos en la calle Real de Cartuja nº 36-38 tuvieron como directora a Raffaella Carta y contó con la colaboración de varios estudiantes de Tercer Ciclo y de Licenciatura de la Universidad de Granada. Toda la intervención contó con el apoyo tanto personal como, técnico e intelectual del Grupo de Investigación de la Universidad de Granada “Toponímia, Historia, Arqueología del Reino de Granada”, dirigido por el catedrático de Historia Medieval el Doctor D. Antonio Malpica Cuello.

La configuración del solar en tres terrazas no naturales nos proporciona tres niveles distintos que nos facilitan la división del solar en tres áreas de origen antrópico.

Contexto histórico:

El exterior de la ciudad de Granada, en su parte de poniente, estaba organizado primordialmente por una necrópolis, documentada al menos desde el siglo XI al XV .
Su extensión abarca, como mínimo, por el S hasta la zona actual del Hospital de San Juan de Dios. De hecho, la excavación llevada a cabo en el Bar Zeluán en el año 1993 , por el O las recientes intervenciones en Constitución han demostrado que se extendía hasta el inicio de la actual avenida de Madrid, en su intersección con avenida Constitución. Al N la intervención la calle Real de Cartuja 32-34 dirigida por José Cristóbal Carvajal confirma que la necrópolis abarcaba hasta los límites de la falda de la Colina de San Cristóbal. Tan extensa necrópolis no está documentada en cuanto a su organización interna pese a la tesis doctoral de Manuel López siguiendo este trabajo los tipos de enterramiento eran variados y seguramente hubiese panteones, así en la intervención que se llevo a cabo en el Hospital Real . Los ejes de intercomunicación, esenciales para conocer la distribución de la maqbara no nos son conocidos. En este aspecto, es probable que hubiese un camino principal E-O que tuviese como inicio la Puerta de Elvira. Es lógico y cabe pensar que los alrededores de la Puerta no estuviesen ocupados por el cementerio.

Hasta el siglo XI esta superficie no estuvo urbanizada. Es por tanto, la dinastía zirí la que lo ocupa por vez primera. Este espacio de necrópolis configura un abánico que abarca desde la puerta de Elvira hasta el Cristo de la Yedra en dirección N, y en dirección O hasta el monasterio de San Jerónimo, pudiendo afirmar que este dibujo que configura el maqaber de Ibn Malik no responde a un proyecto inicial preconcebido sino que se aumenta y se abarca espacio conforme la necrópolis crece al ritmo que demanda la propia ciudad medieval.
Deteniéndonos en la lectura del viajero alemán Jerónimo Münzer, vemos cómo el 24 de octubre de 1494 se encuentra con un cementerio que describe como dos veces mayor que la ciudad de Nüremberg, atraviesan el cementerio y describe que está dividido en dos planos, uno el cementerio viejo y otro el cementerio nuevo, se distinguen por estar plantado de olivos uno y estar despejado el otro, respectivamente .
Según este relato el cementerio es un espacio que se va ocupando conforme las necesidades de la ciudad crecen. Al menos tenemos dos espacios diferenciados pero no nos informa de la división interna de la necrópolis.
De hecho en un documento moderno se recogen las propiedades de un noble castellano , sabemos de un camino que comunicaría la ciudad de Granada con las alquerías situadas en la parte O y NO. Posiblemente esta vía sirviese también para distribuir los espacios de la propia necrópolis.
Tenemos referencias de un cercado que delimitaba el cementerio. Según Seco de Lucena el cementerio contaba con una cerca de tapial y cuatro puertas:

El cementerio de Ibn Malik ocupaba un vasto espacio protegido por una cerca con puertas torreadas que defendían sus accesos desde los varios caminos que, de otras poblaciones conducían a Granada, los cuales, ya en el interior del cementerio, debieron estar aislados, al menos por cerca de tapial. Una de estas puertas se hallaba en el lugar en el que, hasta hace poco, estuvo la ermita del Cristo de la Yedra, otra se conserva entre los muros de la casa nº 2 de la calle Ancha de Capuchinos, la tercera estuvo en la huerta del convento frontero, y la cuarta en las cercanías de San Jerónimo .

El texto de Münzer nos informa sobradamente del principal cementerio de la ciudad dos años después de la conquista.
Al comienzo de la Edad Moderna se erigen tres construcciones emblemáticas, la Iglesia de San Idelfonso, junto a la puerta de Elvira, algo más al N se levanta el Hospital Real y al O de ésta se levanta el monasterio de San Jerónimo. Como podemos apreciar se trata de borrar el pasado islámico de la ciudad para convertirla en una ciudad cristiana de nueva factura. Junto a estas edificaciones, dos de naturaleza religiosa y la otra civil, se emprende la construcción de un nuevo barrio expresamente mandado construir por los Reyes Católicos, que enlaza con el barrio castrense de San Lázaro al N de la ciudad. Como símbolo del espacio habitacional, apropiado por los nuevos dominantes, se erige una cruz, que da lugar al nombre del barrio.

Anteriormente hemos comentado las dos Reales Cédulas, de 1500 y 1501 por las cuales se prohíben las inhumaciones por ritos islámicos y permiten la amortización de los espacios funerarios musulmanes y su puesta en valor por parte de las autoridades cristianas que las destinan a nuevos usos.
No debemos olvidar que dos de los principales caminos de entrada y salida de la ciudad, el camino a Málaga y Córdoba así como el camino a Jaén están incluidas en el espacio de la necrópolis. Tras la orden de 1501este gran superficie urbana queda liberada de ser campo santo configurándose una nueva entrada a la ciudad. Una vez que se derriba la cerca de la necrópolis de Ibn Malik, las murallas quedan a la vista y así los caminos no cruzan un espacio que puede resultar molesto. Debemos recordar que en estas fechas y hasta el siglo XIX las necrópolis cristianas quedan circunscritas a las parroquias, así los Campos Santos forman parte de las iglesias parroquiales y por tanto no ocupan un gran espacio independiente en el entramado de la ciudad.
Se ha borrado del paisaje granadino algo molesto que percibe el viajero que transite las vías de comunicación con Málaga, Córdoba y Jaén. En su lugar, se construyen edificios emblemáticos para la ciudad que la doten de una imagen de una urbe cristiana. Este proyecto de ir librando a la ciudad del estigma musulmán será una constante en la historia urbana de Granada. Podemos asegurar que excepto los edificios emblemáticos, Alhambra, Qubba del Cuarto Real de Santo Domingo, Corral del Carbón, y un par de alminares reutilizados para campanarios los restantes edificios han sido poco a poco eliminados del paisaje urbano. Por otro lado, quedan las construcciones útiles para la ciudad cristiana como murallas y conducciones de agua y aljibes, del resto nada queda o han sido modificados hasta perder su identidad, caso del Maristán, o el Bañuelo por ejemplo.

Desarrollo de la excavación:

Se han realizado dos excavaciones en la parte NO de la necrópolis probablemente en su tramo final. Al borde derecho mismo de la actual calle Real de Cartuja. Este sería seguramente el camino que se dirigía a la Cartuja y de ahí llevaría a los núcleos de población inmediatos a Granada.
La primera de las intervenciones fue dirigida por José Cristóbal Carvajal en el año 2004. Resumimos los resultados obtenidos a continuación:

— Primera ocupación del terreno. El crecimiento del cementerio de Puerta Elvira obliga a la ocupación de terrazas en la ladera de la montaña. Cuando la superficie disponible escaseaba, se llegaba al extremo de picar la roca para adecuar el espacio. La forma de cubierta, mediante lajas, sitúa las tumbas encontradas entre los siglos XIII y XV.

— Posteriormente tras la conquista se edifican estructuras que se abandonan a finales del siglo XVI o principios del XVII para ser reocupadas en algún momento entre ese mismo siglo y el XIX.

La importancia que desde el grupo de investigación T.H.A.R.G. se da a la arqueología como fuente directa para el conocimiento histórico, juntamente con el complemento documental o viceversa tiene sus reflejos en todas las intervenciones que se han realizado a lo largo de estos últimos años. En el caso concreto de esta excavación los resultados nos ofrecerán datos para poder comprender e ir trazando líneas de evolución mediante métodos científicos y respetando la propia identidad de la ciudad para devolverle un pasado que ha querido ser borrado. Las propia actividad arqueológica nos llevan a un rigor en tanto que es una de las formas más objetivas de destapar la ciudad desde la conquista, en definitiva no ser cómplices de un olvido consentido de la historia de la ciudad y de la configuración de ésta y las diferencias entre las tramas urbanas de época medieval y cristianas.

Objetivos generales de la intervención:

— Aportar datos para el conocimiento del proceso evolutivo del solar y por extensión del área en la que se localiza. Un aspecto importante, como ya hemos mencionado, es que esta intervención permitiría la confirmación o no de la extensión de la necrópolis y como ésta desaparece en el proceso de avance de la ciudad castellana y siendo importante definir este proceso.
— Insertar esta información en el análisis histórico-arqueológico de la ciudad de Granada.

La metodología empleada es la de área única o acumulativa, por la cual el solar en el que se interviene se convierte todo él en un sondeo. Dejamos de lado las técnicas de sondeos por cuadrículas con testigos medianeros o el caso de excavaciones en damero. Si se eligieran este tipo de sondeos estaríamos limitando las posibilidades de la intervención. Además hay que recordar que estamos en un ámbito urbano que ya de por sí limita la excavación al estar condicionada por las pequeñas dimensiones de las intervenciones. De todas formas en las ciudades se pueden intervenir a veces en áreas extensas . Como podemos observar, la elección de pequeños sondeos interrumpe la lectura horizontal del registro arqueológico de manera amplia. Por tanto desde el grupo de investigación THARG se apuesta por el sistema más lógico, también el que más esfuerzo requiere pero que a la postre es el que mayores y mejores resultados ofrece. De otro lado, a este sistema se une la metodología de la excavación de estratos naturales en detrimento de la costumbre de las alzadas artificiales que puede ser útil en otros ámbitos, pero que se demuestra ineficaz a la hora de asociar alzadas y material, al encontrarse desequilibrios entre ésta y el estrato natural, por tanto puede darse el caso, de hecho se da, de restos materiales fuera de su contexto estratigráfico.

Tras la demolición nos encontramos un solar colmatado de restos del derrumbe, en el que sólo queda un muro divisorio que es perpendicular a la calle Real de Cartuja. El muro E, limítrofe con la calle Alta de Cartuja, utilizado como referencia, tiene las coordenadas:
— Vértice N:
X= 446888,66
Y= 4115946,24
— Vértice S:
X=446886,88
Y=4115928,46
La distancia entre los vértices es de 18 m.
A este muro de referencia le damos la UEC 1 y al muro perpendicular a él la UEC 2, la distancia que hay entre el vértice norte de la UEC 1 y la UEC 2 es de 6 metros.
El primer sondeo, Sondeo I (que se describe más abajo) se trazó en la terraza intermedia. Sin embargo, los trabajos comenzaron en la terraza superior. Se trazó un sondeo en su extremo SE, Sondeo II, con unas dimensiones iniciales de 4 m x 6 m, medidas que con el avance de los trabajos se verán modificadas hasta cubrir toda la terraza superior a excepción del perímetro de seguridad .
Las dimensiones totales del sondeo tras la ampliación son de 11,5 m por 4 m. Al N de éste fue imposible la ampliación del mismo ante la existencia de los restos de un potente muro perteneciente a la vivienda demolida y que se mantuvo parcialmente, ya que sustentaba parte del muro perimetral del solar. Esto obligó a trazar un nuevo sondeo (sondeo III) de unas dimensiones de 3 m por 4 m. Esta terraza presentaba una diferencia de altura respecto a la calle Real de Cartuja de 6,7 m.
Entre esta terraza y la intermedia existía un desnivel de unos 1,10 m, en cuyo borde afloraba la roca. Se decide continuar con el mismo planteamiento que en la terraza anterior trazando un sondeo inicial (sondeo I) de unas dimensiones de 3 m por 6 m. A partir de éste se avanzó hacia el N mediante la realización de dos nuevos sondeos. El sondeo V, de unas dimensiones de 6 m por 4 m, está separado del anterior 1,80 m.
Esta separación estaba obligada por el afloramiento de la roca ya a nivel de superficie. Ambos sondeos se ubican sobre espacios donde las intervenciones antrópicas alteraron, aunque no completamente, los niveles arqueológicos.
A continuación de este sondeo, al N del anterior, y como ocurre en la terraza superior, se conservaban los restos de un muro de vivienda cimentada sobre el nivel de roca y cuya construcción había eliminado evidencia alguna de potencia arqueológica. Esto nos obliga a dejar una distancia entre éste y el nuevo sondeo (sondeo IV) de 1 m. Sus dimensiones son de 7 m por 6 m.
En último lugar se actuó en la terraza inferior. De nuevo el afloramiento de la roca marca la separación entre las terrazas. A nivel superficial se observaba la presencia del nivel Geológico en casi la totalidad de la superficie. El planteamiento de los trabajos sigue siendo el mismo, es decir se traza un sondeo (sondeo VI) de unas dimensiones de 11 m por 13 m. Al ser el área más próxima a la calle Real de Cartuja, ha sido el más alterado por las estructuras. Posiblemente en el momento de la construcción de las anteriores viviendas este sector fue rebajado para permitir la edificación. Así se constata tanto en este sondeo como en la ampliación del mismo (sondeo VII) con las que se cubren la práctica totalidad de la terraza. De hecho los restos de una solería de gres, perteneciente a la vivienda y que apoyan directamente en la roca, nos da una idea del nivel de destrucción de los niveles arqueológicos. Esto se constata con los restos humanos aparecidos en el sondeo VII (dimensiones 13 por 6 m) en donde los enterramientos se encuentran muy alterados.

A continuación pasamos a describir las estructuras aparecidas en el curso de la excavación. Hemos querido huir de clasificaciones de tumbas atendiendo a los elementos decorativos o culminantes de éstas ya que creemos que no aporta nada nuevo. En buena parte de las fosas la cubierta de la tumba no se conservó al ser destruidas por las estructuras contemporáneas. Nos hemos limitado a señalar la construcción de la fosa y su remate en el caso de los conservados, pero intentado no primar la calidad artística de ésta aunque mencionemos las distintas técnicas utilizadas en su elaboración.

Fase medieval:
En ella se encuentran las tumbas del cementerio musulmán de Ibn Malik. El total es de 18 enterramientos situados en la terraza intermedia, más otras seis fosas en las que no se han encontrado restos humanos. En la terraza inferior hay dos enterramientos en los que no se han identificado la fosas.
Los enterramientos responden a tres tipologías:
— Excavadas en el nivel geológico.
— Excavadas en el nivel geológico y revocadas en cal.
— Excavadas en el nivel geológico, rematadas en teja o ladrillo y revocadas en cal

Tabla 1

Las fosas se cavaban hasta la mitad de la altura de un hombre en tierra virgen el cadáver se colocaba boca arriba o más normalmente vuelta a la al-qibla, la fosa era estrecha para que entrase sólo de lado y no se pudiese descolocar. Después no se rellenaba de tierra sino que se cubría de lajas, tejas, ladrillos, etc . Las tumbas constan de una parte excavada en la tierra o en la roca según fuera el caso, y un túmulo de tierra y una culminación de alguna señal que identificase al finado. Puede tratarse de una inscripción con el nombre, en las más modestas o que sigan el rito coránico más ortodoxo, pero esto no es óbice para que existan panteones familiares con finalidad de distinción, así encontramos macabrillas muy trabajadas. En nuestro caso se encontró una mqabriya con decoración arquitectónica sobre piedra de La Mahala. Según la ordenanza162 de la Hisba de al-Saqati “normas para los sepultureros, ordenar a los sepultureros que hagan las tumbas bien hondas de forma que no salgan sus hedores imposibilitando así mismo a las fieras y canes desenterrar los cadáveres.”

La fase medieval se extiende a tres cuartas partes del solar, esto puede comprobarse al encontrar los restos de dos enterramientos en posición primaria, que corresponden al modo de enterramiento musulmán. Estos restos se encuentran en la parte baja del solar que por fortuna aún se conservaban a pesar de las distintas acciones humanas que el recinto funerario ha sufrido en este solar.
La disposición de los restos humanos hallados, “decúbito supino lateral derecho” y la orientación de todas las tumbas, E-O, nos indica la adscripción musulmana de los enterramientos, además de la cerámica encontrada de época nazarí (fragmentos de candil, silbato zoomorfo, jarrita). Las dimensiones de las fosas son variables, siendo la norma la fosa de una longitud de 1,90 m 0,40 m de anchura. El hallazgos de lajas de pizarra es lo habitual en todas aquellas tumbas en las que se conservan los restos humanos, en las que no los hemos encontrado no aparecen tampoco lajas. Es normal que en las excavaciones de necrópolis encontremos sólo la fosa y no así los túmulos, arrasados por agentes atmosféricos o por actividades humanas.
En la ampliación del sondeo IV en su orientación E apareció una estructura construida en ladrillo de una tumba con evidencias de enterramiento mediante féretro de madera. Las dimensiones de este enterramiento son de 1 m de ancho por 2,10 m de largo. La existencia de mausoleos no es rara, más excepcional es el hecho de encontrarse una jarrita junto a los restos del difunto. El caso de la jarrita, que nosotros interpretamos como ritual, está documentado en otras partes de Granada así como en la ciudad de Málaga .




Fase Moderna
A esta época corresponden dos hornos de vidrio y dos piletas.
Horno de vidrio I
El horno se construye, picando la roca. La oquedad de la roca se recubre con ladrillos. Debido a las altas temperaturas que soportaba esta estructura productiva se encuentran muy fragmentados. A diferencia del horno II, éste tiene un tiro para poder obtener productos en atmósferas oxidantes, el tiro se sitúa en la cara E, al final de la cámara de fuego y antes de entrar en el pasillo. Este horno no conserva la boca, aunque sería achaflanada al igual que el otro horno.
En un segundo momento se refuerza el horno dando la forma que actualmente presenta.


Horno de vidrio II
Está excavado también en la roca aunque para nivelar la base se revistió en la cara E de un suelo de ladrillos macizo de 30 cm por 14 cm. Este mismo sistema de nivelación se utilizó para tapar un hueco de la roca que cruza en diagonal de NE a SO la base de este horno. La forma es circular con un pasillo rectangular. Las dimensiones de éste son: largo 1,60 m por 1 m.. A este horno se asocian dos piletas recubiertas de mortero de cal que se encuentran al S, justo a su espalda. Los ladrillos, al igual que en el horno anterior los encontramos muy fragmentados debido a las temperaturas que tenían que soportar, pero en todo momento conservaban su disposición, aunque solamente en la parte no volada del horno. Únicamente se conserva la cámara de cocción, habiendo desaparecido la parte superior y la bóveda que lo culminaba. Así mismo encontramos “alpañata”, elemento terreo muy resistente al calor y que se usa para las reparaciones de las paredes y bóvedas de los hornos. Este tipo de arcilla se encuentra en Granada de forma habitual en bastantes lugares, pues es parte de la formación Alhambra.
Ambos hornos están enfrentados discurriendo entre ellos un pasillo excavado en la roca.
Este complejo estructural estaba colmatado por una tierra roja procedente de la degradación de los ladrillos y por alpañata que formaban la bóveda. Bajo ella, rellenando ambas estructuras, encontramos un nivel de ceniza, mayor en el horno I, producido por la acción del fuego. En este estrato aparecieron algunas escorias de cobre.
Se ha pensado que en estos hornos se fabricaba vidrio en primer lugar por la cantidad de objetos de este material que se encontraron en la excavación, algunos de ellos bastante completos, y de muy diversos tipos. Estos restos son similares a los fabricados en Castril de la Peña desde el siglo XVI al XIX . La actividad vidriera en época moderna en la actual provincia de Granada la impulsa Hernando de Zafra. Estas producciones entroncan con la tradición artesanal andalusí , tanto en formas como motivos decorativos. Se trata de objetos sin grandes diferencias entre centros productivos de las provincias actuales de Andalucía Oriental y Murcia y, sobre todo, gran continuidad en el tiempo. Esto se debe a la permanencia de talleres que mantienen sus tradiciones prácticamente intactas desde la Edad Media.

Un tipo frecuente es el jarrón de cuatro asas, que deriva de las lámparas de mezquita . Otra de las formas más comunes es el vaso elíptico o de faldriquera, del que hemos encontrado un ejemplo. También abundan los cuencos y botellas. Son normales las grandes asas con decoración rizada.
En cuanto a la decoración, predominan los objetos lisos pero no son raras las decoraciones mediante hilos enrollados, existiendo ejemplos de cadenetas, muy típicas de estas producciones. También son abundantes las decoraciones de estrías.
En cuanto a las características técnicas, se trata de vidrios con numerosas impurezas, con tendencia a ser translúcidos. Tenemos muchos casos de vidrio verde y morado aunque la mayoría son blancos. Es frecuente que las partes se fabriquen por separado ocultando las uniones mediante cordones gruesos que le dan la apariencia de anillo, esto se observa principalmente en la unión del cuerpo con el cuello.
En la actualidad una muestra de los vidrios de Castril se puede contemplar en el Museo Provincial de Granada. Son pocas las publicaciones que hablan de los vidrios castrileños, tanto en su aspecto formal, tipologías, como en su aspecto técnico, y procesos químicos .
El vidrio se fabrica a partir de la sílice, el elemento más abundante de la tierra y de fácil obtención por parte del hombre ya que éste está contenido en la arena de río y de mar. La base de tierra necesita ser fundida a una temperatura de 700-800 en el cual se consigue la fundición de la arena y se obtiene la “frita”, masa incandescente que puede ser moldeada. Una vez está en estado líquido puede ser transformada en objetos que después de un enfriamiento se convierten en un material sólido. Dependiendo de los distintos componentes químicos tendrá un aspecto transparente o bien obtendremos vidrios coloreados. El modo de conseguir las distintas formas son variadas, desde el molde en negativo o cera perdida o bien mediante el procedimiento del soplado.
Los hornos de vidrio.
Los estudios de los hornos de vidrio no son abundantes, ya que en el caso de España son escasos los hornos hallados en contextos arqueológico, si exceptuamos los encontrados en Pechina (Almería) de época medieval y los descubiertos en la provincia de Murcia, publicados por Pedro Jiménez. Por el contrario los estudios de los hornos de vidrio en Italia, Francia y Alemania son más abundantes. Así, el arqueólogo Tiziano Mannoni en su libro conjunto con Enrico Giannichedda caracteriza dos tipos de hornos, los de tipo meridional y los de tipo septentrional. Los primeros tienen forma circular y una cubierta a dos aguas, este tipo de estructuras se encuentra ya en el siglo IX d.C.. En éstos la combustión tiene lugar en la parte inferior, donde se coloca la frita y los crisoles. A esta característica es a la que se adscriben los hornos encontrados en la excavación llevada a cabo en la calle Real de Cartuja nº 36-38. En nuestro caso son dos los hornos que hemos exhumado. Los meridionales pueden tener dos o tres cámaras o bien una como es nuestro caso. Todo los hornos además tienen una estructura que es utilizada como tiro encontrada en el horno 1 en nuestra excavación. La propia práctica de la fabricación de vidrio necesita de dos estructuras diferenciadas, por un lado un horno para la fusión del sílice más de 1000ºC y por otro la existencia de una cámara para el enfriamiento progresivo a partir de una temperatura inferior a los 700ºC, por lo que la existencia de dos estructuras de horno se debería a la doble necesidad de crear la temperatura adecuada, una superior a los 700ºC para la fusión y otra estructura para el enfriamiento controlado. La existencia de dos hornos se debería a esta necesidad, uno tendría la función de fundir la sílice y el otro la de enfriar el vidrio una vez conseguida la forma. La aparición de restos de cobre entre las cenizas del horno ahondan más en la realidad de que se trata de hornos de vidrio.
En la intervención de 2005 hemos podido constatar cómo el espacio se utiliza con fines artesanales, documentado por la presencia de los mencionados hornos. Al estar en una zona poco urbanizada la emisión no es molesta para los habitantes de la ciudad, el hecho de que el viento predominante sea del O dirige la polución hacia la colina de la Cartuja, una zona sin ocupar. En la Calle Real y su entorno quedan como vestigio de la actividad artesanal la toponimia de las calles, (calle hornillos de Cartuja). Más al NO se instalan los talleres cerámicos en el entorno de San Isidro.
Aunque nosotros no hayamos documentado tierras de labor, la actividad agropecuaria debió ser la más importante en la zona puesto que el terreno del cementerio fue otorgado como ejidos a las instituciones eclesiásticas .

Fase contemporánea:
Esta fase se puede dividir en dos momentos. Al primero corresponden cinco estructuras excavadas en la roca, de forma aproximadamente circular que en un momento dado se utilizan como pozos ciegos y se colmatan.

Tabla 2

En la zona S y correspondiendo en gran parte a la ampliación del sondeo III aparecen cuatro fosas, dispuestas en batería de E a O del solar. Están rellenas de tierra orgánica con matriz muy suelta. En ella encontramos además de los restos de vidrio mencionados, restos de cerámica y fauna, estando mezclados materiales medievales modernos y contemporáneos. Al vaciar la fosa 3, aparecen además restos de huesos y de lajas, que se corresponden con un nivel de fosas funerarias musulmanas. Una gran fosa, la número 5, situada en la terraza intermedia, llega a romper tres fosas excavadas en la roca. Al igual que las anteriores se encontraba rellena de material de construcción, cerámica y huesos animales, predominando en este caso los materiales contemporáneos.
El nivel de arrasamiento no permite concretar la fecha de excavación de estas fosas; sólo se puede afirmar que no son medievales y que en época contemporánea se emplearon como pozos ciegos.


A un momento posterior de esta fase se adscriben varias tinajas, un aljibe y las estructuras de las viviendas. Estas estructuras que cubrían todo el solar han arrasado gran parte de los niveles anteriores, apoyándose en algunos casos directamente en la roca.
En total del porcentaje excavado supero el 85%, el resto queda sin excavar, para así cumplir con las recomendaciones de dejar un metro de seguridad en el perímetro del solar, así como el terreno que ocupaba la caseta que será objeto de seguimiento una vez comiencen las obras, el seguimiento será extendido a los testigos de seguridad.


Conclusiones:
Se percibe una evolución propia de la ciudad de Granada consecuencia de la permanencia de la población mudéjar que había caído por capitulación. La política de los cristianos fue ocupar los espacios públicos presionando sobre la población vencida a la que fuerzan a desalojar paulatinamente y arrinconándolos sobre todo en el Albayzín.
A partir de 1500, cuando se clausuran todos los cementerios islámicos de la ciudad y en especial a partir de 1501 con la apropiación por parte de la Corona del terreno en concreto de éste de Ibn-Malik, se observa la transformación que va a experimentar todo el espacio.
Al O, junto a la necrópolis, se levantará el convento de San Jerónimo a partir de 1502, obra fundacional del Gran Capitán, en Real Cédula de Sevilla de 14 de abril de 1500 se cede la piedra y el ladrillo de la maqbara para su construcción . En 1504 mirando a Puerta Elvira se comienza a edificar el Hospital Real. Al N fuera ya del cementerio, se construirá el Hospital de San Lázaro, para militares. San Idelfonso fue erigida como parroquia en 1501 y el actual edificio no fue levantado hasta 1553. Junto a esta parroquia se construirá el Convento de la Merced en 1532. En el extremo norte por la donación de Gonzalo Fernández de Córdoba se funda el convento de la Cartuja a fines del siglo XVI, aunque disputas entre los frailes y él por la ubicación de ésta retrasarán las obras. El primitivo convento comienza a edificarse en el primer cuarto del siglo XVI.
Como podemos observar, el espacio se cristianiza y se inventa su pasado. Se compara a Granada con Roma, llegándose hablar de la ciudad de las siete colinas, intentando entroncarla con la tradición clásica.
La propia topografía del entorno de la calle Real de Cartuja aconsejaba la disposición de los hornos, en una de las terrazas cercanas a la vía. Ésta constituía uno de los principales accesos a Granada. Así los productos obtenidos podían ser vendidos tanto a las gentes de la ciudad, como a las poblaciones rurales aledañas.
Por otro lado facilitaba el aprovisionamiento de materias primas propias de la producción de vidrio y estar cerca de las fuentes de energía, leña principalmente. Se abastecía de agua seguramente de un ramal de la acequia de Aynadamar o del cercano río Beiro.
La excavación de este solar ha proporcionado datos para el conocimiento de la necrópolis de Sahl ben Malik, que tiene su inicio en Puerta de Elvira y que se constata avanza por la actual calle Real de Cartuja en su extremo NE. Jerónimo Münzer en el viaje que realiza a Granada en 1494 relata la gran extensión que tenía.
Los restos de la cultura material de época islámica son escasos auque muy significativos de entornos funerarios. Así, se han podido rescatar una mqabriya con decoración arquitectónica, restos de tres candiles(Una cazoleta, un fuste y una pequeña lamparilla), así como materiales de los remates de alguna de las tumbas, como son ladrillos decorativos vidriados en verde. Debemos destacar, además, la aparición de silbatos zoomorfos y dos jarritas en una de las sepulturas, hecho que hace unos años sería extraño, pero los restos hallados en diversas necrópolis no lo hacen excepcional, sino que parece que en algún momento pudo adoptarse la costumbre, extraña al Islam, de inhumar los restos humanos con un mínimo ajuar. No podemos aportar información sobre el significado de este uso, pero los restos aparecidos en el solar aledaño (calle Real de Cartuja nº 32-34) y los aparecidos en la zawiya excavada en La Zubia, así como en la necrópolis a los pies del alcazar de Gibralfaro, Málaga, nos indica la existencia de un ritual que las fuentes no mencionan, y que no está dentro de la ortodoxia musulmana. Este tema tendrá que ser analizado en el futuro.
Pudimos recoger evidencias de enterramientos en ataúdes de madera al encontrarse clavos en las tumbas. En la sepultura E 3022, identificada como un panteón, incluso se recogieron las placas metálicas que posiblemente unían las tablas del féretro. En una de ellas la impresión de la madera se ha conservado, lo que permitiría saber cual fue el árbol con cuya madera se hizo el ataúd.
Asimismo esta necrópolis puede insertarse en idéntico momento que la intervención arqueológica del otoño de 2004, realizada en el solar de al lado, calle Real números 32 y 34.
Respecto al cambio de uso, se constata por la presencia de dos hornos relacionados con la fabricación de vidrio. La falta de estudios sobre la evolución de este material impiden ajustar una cronología. Sólo podemos decir que, por la abundancia de vidrio aparecida en el solar y su similitud con los fabricados en Castril de la Peña, los hornos funcionaron en un momento comprendido entre los siglos XVI y principios del XIX.
El nivel de arrasamiento, producido por las estructuras contemporáneas, no permite conocer el uso que durante la Edad Moderna tuvo el resto del área. La cerámica contemporánea doméstica que colmataba varios pozos ciegos nos informa de la expansión urbana hacia el N, como demuestra el caserío que allí hay. Debemos añadir que los restos de vidrio encontrados tienen un origen de muestrario que el artesano tenía como muestra de los objetos fabricados por ese taller a lo largo del tiempo.


Selección de materiales extraídos de la intervención Arqueológica.




Fase medieval.

Mqabriya (figura 1):

aparecida en un muro de la casa contemporánea dividida en tres fragmentos a fin de ser empleada como mampuestos. Está realizada en piedra de la Mahalá, se trata de una arenisca de color amarillo muy utilizada en arquitectura por su facilidad de labra. En este caso presenta el borde superior labrado en festones. Está decorada en una de sus caras con motivos arquitectónicos; representa un arco polilobulado o tal vez angrelado, ( esta hipótesis no puede confirmarse debido a que no se ha encontrado la pieza completa; esto dataría la pieza en época nazarí). Por encima del arco aparece un friso de rombos, el conjunto está rematado por un friso de almenillas persas.

Medidas:

Largo: 0,60 m
Altura: 0,20 m
Grosor: 0,05 m

Candiles figura 2 y 4:

Pertenecientes al grupo funcional de iluminación. La figura 2 y la 4 representan dos candiles de fuste, la primera se trata de la cazoleta y la segunda del pie. Ambos están vidriados, la cazoleta en verde y el pie en vidriado melado. A este grupo pertenece una lamparilla fig.3 que está estrechamente relacionada a rituales escatológicos. Está formada de una cazoleta de dimensiones reducidas 4 cm de diámetro, y 2 cm de altura así como 1 cm de profundidad, en su parte inferior presenta un pequeño mango.

Silbato, figura 5

Es una pieza cerámica zoomorfa, la figura es la de un lagarto pertenece al grupo funcional lúdico, está asociado en algunos casos a rituales funerarios, como es nuestro caso. El rabo presenta una forma piriforme con dos orificios, estas características son las que indican su función. El resultado no es muy naturalista ya que no interesa tanto el resultado final como la función que debe cumplir.

Dimensiones:

Largo: 6 cm
Alto: 5 cm
Ancho: 4 cm

Jarritas figuras 6 y 7:

Éstas corresponden al grupo funcional de servicio de mesa, aunque en nuestro caso han aparecido en un contexto funerario, como ya se ha referido al describir el mausoleo. La figura 6 representa una jarrita situada junto a los restos de un cadáver, se encontraba notablemente completa aunque fraccionada. Está realizada en una arcilla de un tono rojo muy vivo. La base presenta una rebaba típica de las piezas nazarís, el cuerpo es globular y el cuello está muy marcado danto lugar a un borde convexo, presenta dos asas enfrentadas de sección ovalada, parten del borde y se adhieren al centro del cuerpo, y base plana. Esta es una producción nazarí típica.

Dimensiones:

Altura: 18.5 cm
Circunferencia de la base es 10 cm
Circunferencia del borde es de 11 cm
Grosor de las paredes 0,3 cm

La figura 7 se trata de un fragmento de base y la parte inferior del cuerpo de una jarrita de similares características contrasta con la anterior en la pasta utilizada, presentando una pasta bizcochada, al exterior presenta un color rojo intenso. De base plana

Dimensiones.

Diámetro de la basa 10,8 cm
Altura máxima conservada 6,2 cm
Grosor de las paredes 0,3 cm.


Fase moderna:

Vidrios: En la actualidad no existen clasificaciones generales así que hemos recurrido a las clasificaciones de cerámica para la descripción de estas piezas, a la espera de un método para la diferenciación y ordenación de estos materiales.

Jarrones (figuras 8 a la 13)

Bordes:
Figura 8 se corresponde con un borde cóncavo y bajo al igual que los otros dos bordes de este grupo presentan el extremo curvado al exterior formando un labio redondeado.

Dimensiones:

Diámetro 12 cm
Grosor 0,1 cm

Figura 9. Se corresponde con un borde recto. El labio está formado por un doblez del extremo de la pieza

Dimensiones:

Diámetro 11,6 cm
Grosor 0,1 cm

Figura 10 se trata del último borde de esta serie. Presenta un cuello bajo y convexo, el labio está formado con la misma técnica que en los dos casos anteiores.

Dimensiones:

Diámetro 13 cm
Grosor 0,1 cm

Bases:

La figura número 11 reproduce una base que presenta una concavidad, con un pie de sección rectangular y un pequeño botón en el centro, la parte que se conserva del cuerpo indica que este sería globular. La decoración es la llamada de cadeneta mediante hilos de vidrio de color morado, color que presentan a su vez el pie y el botón mencionados. Esta decoración es característica de vidrios islámicos y se mantiene en las producciones del sureste peninsular.

Dimensiones:

Diámetro 7 cm
Grosor oscila entre 0,1 en el cuerpo y 1,2 en la base.

La figura 12 se corresponde con otra base la cual destaca porque el repie en lugar de estar añadido como es el caso de la pieza anterior está formado por un pliegue de la misma pieza. Presenta una concavidad muy aculada hacia el exterior y la parte inferior del cuerpo es muy plana seguramente se curvaría en altura.

Dimensiones:

Diámetro de la base 6 cm
Grosor 0,1 cm

La figura 13 es una base que no presenta repie a diferencia de las anteriores, es muya acusada su concavidad, cuya la finalidad de darle mayor estabilidad al objeto.

Diámetro 13 cm

Grosor 0,1 cm

Todoes estos objetos de vidrio transparente aunque presentan matices verdosos.

Botellas (figuras 14 a 23)

La figura 14 es un borde ligeramente convexo y alto sin decoración.

Diámetro 8,2 cm
Grosor 0,01

La figura 15 presenta un cuello estrangulado de vidrio transparente sin decoración. La parte superior del cuerpo presenta forma elíptica.

Diámetro 3 cm
Grosor 0,1 cm y en el aborde 0,2 cm

La figura 17. Es un cuello alto y cóncavo y un engrosamiento a 2/3 de su altura. Presenta decoración a base de estrias oblícuas.

Diámetro 5 cm
Grosor oscila entre 0,2 y 0,1 cm

La figua 18. Cuello y borde recto que presenta hacia la mitad un ligero engrosamiento. Presenta decoraión de estrías verticales.

Diámetro 4,4 cm
Grosor oscila de 0,2 a 0,1 cm

La figura 19 Se corresponde con un borde y cuello de forma tronocónica. Presenta un anillo en la zona superior, se asocia a disimular defectos o bien como simple decoración como es el de nuestro caso. Estos anillos son típicos de los vidrios del sureste y más concreto los vidrios de Castril de la Peña (Granada).

Dimensiones 3,5 cm
Grosor 0,01 cm

La figura 20. Borde similar al anterior pero con la diferencia de la ausencia de anillo, se ha añadido un hilo de vidrio en la unión del borde y el cuerpo que no llega a ocupar toda la circunferencia. En este caso el anillo tiene la función de disimular la unión de dos partes realizadas por separado.

La figura 16 reproduce un galbo de un cuello y la parte superior de un cuerpo, se ha seleccionado porque presenta un anillo que rodea la pieza realizado para ocultar la unión del cuerpo y el cuello. El cuello es concavo y el cuerpo tiene forma globular.

Dimensiones.

Diámetro del cuello 4,3 cm
Grosor 0,1 cm

La figura 21 galbo del cuerpo de una pieza de cuerpo globular, está realizado en vidrio morado y presenta una estría horizontal.

Dimensiones:

Diámetro 8,2 cm
Grosor, oscila entre 0,3 y 0,1 cm

La figura 22 es una base similar a la figura 13 diferenciándose de ésta en sus reducidas dimensiones.

Diámetro 4,6 cm
Grosor oscila entre los 0,2 y 0,6 cm.

La figura 23 base de perfil sinuoso, presenta una acusada concavidad hacia el exterior, su función es la de aumentar la estabilidad. La decoración con estrias verticales de unos 2 cm de altura.

Dimensiones

Diámetro 4,6 cm
Grosor 0,2 cm

La figura 24 Representa una base de una pieza de cuerpo prismático. Tiene una ligera concavidad al exterior. No tiene decoración.

Dimensiones

Lateral 4,5 cm
Grosor 0,2 cm

Vasos (figuras 24 y 25)

La figura 25 es un vaso cilíndrico, que presenta una decoración granulada.

Dimensiones

Diáetro 5,3 cm
Grosor 0,2 cm

La figura 26 es otro vaso elíptico o de faldriquera, este tipo de vaso es típico en las producciones de los talleres del sureste peninsular. Presenta paredes rectas y un engrosamiento en el labio hacia el interior de la pieza. Está decorado mediante un hilo continúo que recorre en espiral todo el objeto.

Dimensiones

Diámetro máximo 6 cm
Diámetro mínimo 4,8 cm
Grosor 0,8 cm en el borde y 0,2 en el cuerpo.

Asas (figuras 27 y 28)

Se tratan de dos asas rizadas de sección circular aunque presentan formas irregulares son muy comunes en las producciones del sudeste. Ambas piezas presentan un pequeño pedúnculo que facilitar el vertido de su contenido.


Objetos cerámicos.

Cerámica: hemos seleccionado dos escudillas porque son indicadores cronológicos aceptados de forma general. Estas piezas se adscriben a época cristiana. Ambas presentan una carena hacia la mitad de la pieza y un solero ligeramente hundido.

La figura 27 presenta vidriado blanco que recubre todo el interior y parte del borde

Dimensiones

Diámetro del borde 12 cm
Diámetro de la base 5,2 cm
Altura 4 cm
Grosor máximo 1 cm
Grosor mínimo 0,3 cm

La figura 28 está vidriada en verde y al igual que la anterior el vidriado recubre el interior y al exterior cubre la pared parcialmente llegando a la carena.

Dimensiones

Diámetro del borde 14 cm
Diámetro de la base 9,6 cm
Altura 3,7 cm
Grosor máximo 1,2 cn
Grosor mínimo 0,4 cm



Bibliografía:

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López López, Manuel: Gestos funerarios rituales: La necrópolis musulmana de Puerta Elvira.. Tesis doctoral inédita, Granada, 1997.

Marinetto Sánchez, Purificación: “Figuritas de juguete, silbatos y cachrritos de ajuar”, Arte Islámico en Granda. Propuestas para un Mseo de la Alhambra. Granada. 1995, pp 483-488

Jiménez Castillo, Pedro:”El vidrio andalusí en Murcia”. El vidrio en al-Andalus. 2000

Torres Balbás, Leopoldo: “Animales de juguete”. Al-Andalus, XXI (1956)

Rosselló Bordoy, Guillermo: “Silbatos mallorquines”. Al-Andalus XXII (1957)

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Seco de Lucena, Luis: La Granada nazarí del siglo XV. Granada. 1975.

Seco de Lucena Paredes, Luis: “De toponímia Granadina”. Al-Andalus, XVI (1951) pág. 62-63

Notas


1 Malpica Cuello, Antonio, Fischer, Jörg, May, Thomas y Pérez García, José: «Sistemas de regadío y ocupación del territorio en la Costa de Granada: los barrancos de la Arraijana». I Coloquio de Historia y medio físico. El agua en zonas áridas. Arqueología e Historia. Almería, Instituto de Estudios Almerienses, 1989, t. I, pp. 489-514.

2 Seco de Lucena Paredes, Luis: “De toponímia Granadina”. Al-Andalus, XVI (1951) pág. 62-63

3 López López, Manuel: Gestos funerarios rituales: La necrópolis musulmana de Puerta Elvira.. Tesis doctoral inédita, Granada, 1997.

4 Dirigida por Inma Alemán y Manuel López en los meses de junio y julio de 1993, en la calle San Juan de Dios.

5 Dirigida por Inma Alemán y Ángel Rodríguez entre los meses de marzo y junio de 2005. Está intervención solamente afectó al lateral izquierdo de la avenida Constitución.

6 Dirigida por Manuel López y coordinada por Eduardo Fresneda en el año 1990.

7 Münzer, Jerónimo: Viaje por España y Portugal (1494-1495). Madrid, 1991, Ediciones Polifemo.

8 Malpica Cuello, Antonio:”Revista de del Centro de Estudios Históricos de Granada”

9 Seco de Lucena, Luis: La Granada nazarí del siglo XV. Granada. 1975. pág. 50

10 Caso del Cuarto Real de Santo Domingo, Muralla de la Alberzana o bien la excavación de la Avenida de Constitución, las tres en 2005.

11 Las dimensiones de este perímetro son de 1 m entorno a las tapias que bordean el solar. Dimensiones adoptadas tras las indicaciones del arquitecto director del proyecto.

12 Longas, Pedro: La vida religiosa de los moriscos. Granada. 1990.
Ver nota 3

13 Calle Real de Cartuja 32-34 y Zawiyya del Cobertizo Viejo (la Zubia), ambas en el año 2004

14 Peral Bejarano, Carmen; Fernández Guirado, Inés: Excavaciones en el cementerio islámico de Yabal Farih. Málaga. 1990

15 AAVV: Historias de las Artes Aplicadas e Industriales en España. Bonet Correa, Antonio (Coordinador).Madrid, 1982.

16 González Pena , María Luisa: Vidrios Españoles. Madrid 1984.

17 Escarzaga, Ángel: Porcelana, cerámica y cristal. Madrid, 1986.

18 Existe un catálogo editado por Caja Granada con motivo de una exposición monográfica sobre los vidrios de Castril.

19 Mannoni, Tizziano y Giannnichedda, Enrico: Archeologia della Produzione. Turín, 1996. existe traducción al español.

20 Real cédula de 15 de septiembre de 1501

21 García Pedraza, Amalia: Actitudes ante la muerte en la Granada del s. XVI. Granada 2002.

22 Cañavate Toribio, Juan: Granada: De la medina nazarí al burgo medieval cristiano. Tesis doctoral inédita. Granada, 2002.

23 En el Beiro probablemente se abastecieran de arena, que contiene gran cantidad de sílice, mientras la caliza se encuentra frecuentemente en el entorno urbano.

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