Nuevos datos para la historia de la Arqueología "Histórica" en Canarias

Por Gustavo A. TRUJILLO YÁÑEZ. Licenciado en Historia, ULPGC.
7/4/05

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INTRODUCCIÓN

El presente artículo ha sido redactado con la intención de cumplir dos objetivos: de un lado, aportar nuevos datos al conocimiento del contexto en el que se inicia la llamada Arqueología “Histórica” en Canarias, y de otro, plantear la necesidad de reflexionar y debatir sobre el empleo este mismo concepto, u otros similares, para hacer referencia a yacimientos con cronologías Bajomedievales (Siglos XIV y XV) y Modernas (Siglos XVI al XVIII).

Hasta el momento, los estudios historiográficos sobre la Arqueología “Histórica” en Canarias son realmente escasos. Generalmente, éstos han sido abordados en publicaciones centradas en la labor arqueológica llevada a cabo sobre yacimientos prehispánicos (Arco et alií, 1992:38-39), o han consistido en dedicar unas cuantas líneas, bien en la introducción o en las notas a pie de página, de los trabajos, artículos o memorias de excavación dedicadas a los yacimientos “históricos” (1). En consecuencia, los conocimientos que tenemos sobre los primeros “balbuceos” de esta parcela de la Arqueología en Canarias, se reducen a una rápida relación y descripción de las excavaciones llevadas a cabo durante los últimos 40 años. Por otro lado, en todos ellos se coincide en considerar la excavación del yacimiento lanzaroteño del Rubicón, efectuada por los hermanos Serra Ráfols en 1960, como la intervención que marca el inicio de esta especialidad en nuestro archipiélago. En este sentido, creemos que las siguientes líneas aportan algunas novedades al respecto, si bien este artículo tiene el carácter de trabajo preliminar, pues el llevar a cabo un balance sobre la investigación dedicada a los restos arqueológicos “históricos” en Canarias es una tarea que aún está por hacer, sobre todo si tenemos en cuenta que un verdadero estudio historiográfico no puede limitarse a un simple listado de fechas, personajes, obras o intervenciones llevadas a cabo. Pues tal y como afirma M. Díaz-Andreu es necesario, además, realizar una historiografía crítica que tenga en cuenta el contexto social y político en el que se desenvuelve el trabajo del arqueólogo (Díaz-Andreu, 2002:35).


SOBRE EL CONCEPTO DE ARQUEOLOGÍA “HISTÓRICA”

No queremos iniciar este breve artículo sin hacer explícita nuestra opinión sobre el empleo del término “Arqueología Histórica" para referirse a los restos materiales exhumados en yacimientos con dataciones de época Bajomedieval o Moderna en nuestro archipiélago. Creemos que ni éste, ni otros calificativos tales como el de "Arqueología de Contacto”, acuñado por A. Tejera y E. Aznar (Tejera y Aznar, 1989), el tan frecuente término de "Investigación Histórico-Arqueológica" empleado para calificar las actuaciones llevadas a cabo en yacimientos tales como los del antiguo Convento de San Francisco (Cuenca et alií, 1992:9-198) o la Iglesia de Ntra. Sra. de la Concepción (Arnay et alií, 1992:217-306), por citar sólo dos ejemplos. O incluso el de “Arqueología Industrial” (Martín de Guzmán, 1983), (Suárez, 1998:25-29) y (Florido, 1998:25-28) son los más adecuados, de ahí que empleemos las comillas para referirnos a ellos.

Desde nuestro punto de vista creemos más correcto el empleo del término de Arqueología Colonial, propuesto por el equipo de investigación de la Cueva Pintada (Gáldar, Gran Canaria), utilizado como nomenclatura para designar a las intervenciones llevadas a cabo en yacimientos arqueológicos con cronologías ligadas al proceso de conquista y repoblación del Archipiélago (siglos XIV y XV) y, por supuesto, para referir los restos materiales en ellos exhumados. Término que resulta del todo válido, sobre todo si tenemos en cuenta que: "… el escenario histórico que dejan traslucir estos materiales es, ante todo, el de una transición que culmina con la subordinación de todo un cuerpo social indígena, desmembrado por una guerra colonial que sabe explotar sobremanera sus propias contradicciones, a los modos de producción del naciente capitalismo comercial europeo" (Onrubia et alii, 1998:660).

Junto a este término de Arqueología Colonial, defendemos el empleo del calificativo de Arqueología Moderna para referirse a todos aquellos yacimientos con cronologías que abarquen los siglos XVI al XVIII, de los cuales contamos con bastantes ejemplos en Canarias.


LOS INICIOS DE LA ARQUEOLOGÍA “HISTÓRICA” EN CANARIAS

Insistimos en el hecho de que en todos los trabajos dedicados a la historiografía de la Arqueología “Histórica” en Canarias se presenta la excavación del Rubicón como la intervención que marca el nacimiento de esta especialidad en nuestro archipiélago, afirmación que a la luz de nuestras “pesquisas” debe ser corregida y matizada.

Efectivamente, en los años 50 Elías Serra Ráfols publica una serie de artículos en los que se pregunta sobre el paradero de los recintos militares que aparecen mencionados en la crónica francesa de la conquista Le Canarien: Richerocque (Rico Roque) y Baltarhais (Valtarajal) en Fuerteventura, y Rubicón en Lanzarote (2).

Posteriormente, y con el ánimo de localizar los restos de tales construcciones, lleva a cabo una prospección en noviembre de 1959 junto con Miguel Tarquis García, personaje del que luego comentaremos algunos datos de interés, con vistas a una futura excavación (3). De los 3 castillos normandos, sólo se consiguen localizar los restos del Rubicón, zona que resulta escogida para llevar a cabo una excavación arqueológica que se materializa 5 meses después, y cuya importancia, según palabras concedidas por el Dr. Serra a un periódico local fue “puramente sentimental”(4). En ésta interviene su hermano José Serra Ráfols, Delegado de Excavaciones de la ciudad de Barcelona, el cual publicó los resultados de los trabajos arqueológicos en la Revista de Historia (5). Durante el transcurso de los mismos pusieron al descubierto parte de los muros del castillo, los restos antropológicos de dos individuos adultos de los que sólo recuperaron el cráneo y los huesos largos, fragmentos de cerámica a torno, clavos de hierro y restos óseos de animales, además de 3 pozos que suministraban agua potable a los habitantes del Rubicón (6).

Sin embargo, cabe señalar que el hallazgo y posterior excavación del Rubicón no estuvo ajeno a la polémica. Sirva como ejemplo un artículo publicado en el periódico Diario de Las Palmas en el que un anónimo, basándose en la visita y en las “rebuscas” que en 1880 llevó a cabo el erudito D. Antonio Mª Manrique al mismo lugar, restó importancia al hallazgo llegando a poner en duda que los hermanos Serra Ráfols fueran los verdaderos descubridores del citado yacimiento Bajomedieval (7). Aún así, ésta fue una excavación realmente espectacular cuyos resultados fueron ampliamente difundidos a través de la prensa local (8).

Con todo, insistimos en que a pesar de que el “redescubrimiento” de los hermanos Serra Ráfols ha sido asumido como la primera intervención de Arqueología “Histórica” en Canarias, las actuaciones en yacimientos con cronologías Bajomedievales y Modernas durante el Comisariado (1939-1955) y el Servicio Nacional de Excavaciones Arqueológicas (1955-1969), se inician con anterioridad al hallazgo efectuado por los historiadores catalanes.


PRECEDENTES INMEDIATOS

En efecto, antes de que J. y E. Serra excavaran en el Rubicón, el que fuera Comisario y luego Delegado de Excavaciones Arqueológicas de las Palmas (9), Sebastián Jiménez Sánchez, llevó a cabo una intervención que debe ser considerada, por el momento, como el precedente más inmediato a la excavación del mencionado yacimiento lanzaroteño.

En 1945, excavó en el término municipal de Antigua (Barranco de la Torre, Fuerteventura), los restos de lo que él calificó como “torre-fortaleza que estimamos ser de comienzos del siglo XV”, sacando a la luz los restos arquitectónicos del citado recinto, además de trozos de vigas, restos de carbón, monedas, hebillas, botones metálicos, armas, clavos, trozos de herradura y fragmentos de cerámica a torno. En ese mismo año, el propio S. Jiménez publica los pormenores del hallazgo en el periódico Falange, calificando los resultados de la excavación en los siguientes términos: “Este descubrimiento sensacional y único en la arqueología canaria que nos hemos honrado poner a salvo en esta campaña, incorporándole al acervo arqueológico de las Islas, constituye hoy día el centro de los comentarios de los estudiosos, por ser la primera vez en Canarias que aparecen mezclados restos auténticos de dos culturas, la del pueblo invasor y la del pueblo invadido, es decir, de conquistadores y conquistados, y, en el caso que nos ocupa, restos metálicos, cuya presencia por primera vez registramos en los estudios arqueológicos canarios” (10). En el mismo artículo podemos ver un dibujo de la planta de esa torre-fortaleza, que según el autor “… hizo levantar Juan de Bethencourt”. Sin embargo, la difusión de este sensacional descubrimiento fue bastante escasa entre la comunidad científica del momento, y sus resultados apenas conocieron otro modo de publicidad que la citada crónica periodística, razón por la cual esta primera experiencia de Arqueología “Histórica” ha pasado desapercibida hasta la actualidad. Sólo en 2 ocasiones se vuelve a hacer mención del yacimiento: recientemente en un artículo firmado por A. Tejera y E. Sosa (Tejera y Sosa,1998: 420), y en 1952 en un trabajo publicado por E. Serra en la Revista de Historia. En este último, Serra Ráfols se hace eco del descubrimiento de S. Jiménez, extractando una gran parte del contenido del artículo que éste publicó en 1945, y reproduciendo tanto un dibujo de la planta como del interior de la torre-fortaleza. En el mismo, el Dr. Serra aprovecha la ocasión para mostrar su desacuerdo con la cronología atribuida por Jiménez Sánchez a la cerámica, considerando que ésta no podría ser tan antigua y datándola por tanto en el siglo XVI, si bien se muestra cauteloso ante unos restos que ni siquiera pudo examinar directamente: "… nada puede aventurarse sin estudio particular de un material que ni siquiera hemos visto fotografiado” (11).

Sin embargo, el interés de S. Jiménez por los recintos militares de los siglos XV y XVI es anterior a la intervención de 1945. Tal es así que ya en 1941 evita que el Castillo de la Luz (la Isleta, Gran Canaria) fuese demolido durante el transcurso de unas obras portuarias, éxito que estuvo precedido por toda una campaña periodística impulsada por él mismo, y que permitió que este recinto militar fuese declarado como Monumento Histórico Nacional (12). Labor que fue recompensada en 1961 con la Medalla de Plata de la Asociación Española de Amigos de los Castillos (en adelante A.E.A.C.) (13), y posteriormente en 1974, con la concesión del título de “Alcaide del Castillo de la Luz” (14).

Algunos años después de la excavación del Barranco de la Torre, concretamente el 22 de Abril de 1949 tiene lugar un acontecimiento que marcará la trayectoria “profesional” de S. Jiménez Sánchez, en lo que a este tipo de yacimientos se refiere. En efecto, en ese año se publica un Decreto sobre protección de los Castillos Españoles por el cual todos estos recintos militares quedaban bajo la tutela del Estado (15). Al amparo de este Decreto fue fundada en 1952 la A.E.A.C., asociación que al igual que hizo en su momento la Comisaría General de Excavaciones Arqueológicas y el Servicio Nacional de Arqueología, procedió al nombramiento de representantes en diferentes lugares de la geografía española. De esta manera, S. Jiménez fue designado en 1955 Presidente de la Sección Provincial de la A.E.A.C. con domicilio en la C./ Fernando Galván nº 8 (16).

Ignoramos si en el resto del archipiélago se contó con secciones provinciales o insulares, sólo conocemos el caso de la isla de Lanzarote donde un tal Rafael Cabrera Díaz, el mismo que colaboró con los hermanos Serra Ráfols en la excavación del Rubicón (17), figura como Presidente de la Sección Insular de Lanzarote (18). A esto debemos añadir algo que nos llama poderosamente la atención, y es que a día de hoy, esta asociación mantiene como representantes para Canarias al difunto D. Vicente Sánchez Araña, con el cargo de Vicepresidente, y a D. Victorio José Rodríguez Cabrera, dibujante al servicio de Sebastián Jiménez Sánchez durante el tiempo en que éste estuvo al frente de la Comisaría-Delegación de Excavaciones Arqueológicas (19).

A partir de ese momento sus publicaciones y estudios sobre las fortificaciones de Canarias se multiplican (20). Un ejemplo de ello, es un artículo sobre las murallas que defendían la capital de Gran Canaria, y que él califica como “tesoro histórico-arqueológico” (21). Extractamos algunos fragmentos del citado artículo: “Los trozos de la histórica muralla norte de la Ciudad que permanecen enhiestos en el Risco de San Lázaro, colindando con el Castillo de Mata, pese al embate de los agentes naturales, son hitos de nuestra pasada historia que en su mudez pétrea hablan de heroísmos y grandezas pretéritas que pertenecen a la arqueología y forman parte de la historia de las fortificaciones en Gran Canaria”.

Todas estas publicaciones se complementaban con la celebración anual del “Día de los Castillos”, momento en el que se organizaban conferencias y visitas a diferentes recintos militares del archipiélago (22).

Con todo, junto a la labor científica de los hermanos Serra Ráfols y de Sebastián Jiménez Sánchez, debemos añadir la llevada a cabo por otro investigador que pasa a engrosar la lista de los pioneros de la Arqueología “Histórica” en Canarias. Nos referimos a Miguel Tarquis García (1923-1968) (23), en aquellos momentos director del Museo Municipal de Santa Cruz de Tenerife y ayudante habitual de E. Serra, con el que mantuvo una estrecha colaboración. No en vano, M. Tarquis acompañó al Dr. Serra Ráfols en la campaña de prospección que éste llevó a cabo en Lanzarote y Fuerteventura en 1959 (24), prestando sus servicios como dibujante. A él debemos los bocetos de las plantas de las Torres de Lara (25) y Torre del Barranco de la Torre (Fuerteventura) para un artículo publicado por E. Serra en la Revista de Historia (26). Su afición por las construcciones y los restos arqueológicos “históricos” de Canarias le llevó en 1951 a denunciar la destrucción del desaparecido Convento de Santo Domingo (Las Palmas de Gran Canaria) por considerarlo “...de gran valor artístico-arqueológico”(27), o a hacerse eco del hallazgo fortuito de unas armas atribuidas a las tropas que intervinieron en la conquista de Tenerife, por Juan Bethencourt Alfonso en 1885 (28). Sin duda la consulta de su archivo, depositado en la Biblioteca de Humanidades de la Universidad de La Laguna, nos podría arrojar mucha más luz sobre la labor desarrollada por este investigador.

Hemos comprobado como los trabajos del Rubicón tienen un precedente en la labor desarrollada por S. Jiménez Sánchez, y como la nómina de investigadores interesados por la Arqueología “Histórica” debe ampliarse con nombres y personajes nuevos. Aún así, a todo este repertorio de “pioneros” pueden añadirse algunos de los eruditos, anticuarios, coleccionistas e instituciones científicas del siglo XIX, que también se interesaron por los restos materiales de época “histórica”.


LOS PIONEROS

Comencemos con la figura de D. Antonio Mª Manrique y Saavedra (1837-1906) (29), que en mayo de 1880 realiza una excursión en compañía de algunas personalidades locales al Rubicón (Lanzarote) (30). Probablemente, la razón por la que decide llevar a cabo esta visita, esté en relación con un artículo que publica en ese mismo año dedicado a la Catedral del Rubicón, y en el cual demuestra no haber visitado el yacimiento en el momento de escribir dicho artículo: “… y de ese castillo, de esa ciudad y de esa catedral ya nada queda sino el tosco madero de aquella cruz” (Manrique, 1880: 132). Por lo tanto, el objeto de esta excursión no sería otro que el de “prospectar” la zona en busca de las ruinas del citado emplazamiento. Una vez allí, localiza los restos del edificio religioso, señalados por una vieja cruz de madera: “Al naciente de una quebrada, y en una pequeña eminencia, á unos 120 metros del mar y 16 sobre su nivel, se halla enclavada en una rústica base aquella cruz de madera que en 1868 vino á sustituir otra carcomida que desde la antigüedad estaba indicando el lugar donde existió un pequeño templo, humilde obra del catolicismo en los primeros tiempos de la conquista de Canarias: la catedral de San Marcial de Rubicon”.

El interés de D. A. Mª Manrique fue más allá de la simple localización de los restos arquitectónicos de la Catedral, pues llevó a cabo una exhaustiva descripción de los mismos: “Ocupa esta cruz la parte oriental del reducido espacio comprendido entre unos cimientos perfectamente conservados hoy en día, á pesar de lo frágil de sus materiales, pues se construyeron con esa clase de piedra llamada en el país cal y canto, de textura áspera y de un blanco pardusco, procedente de unas canteras muy cercanas… Este recinto forma un cuadrilátero de 6´68 metros de E. á O., y 5 de N. á S… unos cimientos paralelos á los ya descritos, que se encuentran al sur y al poniente, vendrían tal vez á constituir una galería ó pasillo que formara esa ampliación que las crónicas refieren, y caracterizan una vez más el objeto del edificio, evidenciando la opinión de no ser otro que el de la expresada iglesia catedral… Además de esto, se han descubierto, en la pared opuesta, vestigios de los huecos de dos puertas, que hoy se distinguen aún, situadas á cada lado, y hasta una de las cavidades en que penetraban los quiciales, practicada en un escalón de piedra; y aún cuando en el otro lado no se percibía lo mismo, hay sin embargo señales evidentes para suponer que allí existiese otra puerta”.

Esta descripción que el autor hace de los restos de la Catedral del Rubicón es de sumo interés, sobre todo teniendo en cuenta que cuando los hermanos Serra Ráfols excavan en 1960 no consiguen localizar el edificio religioso: “… en ella aflora la roca por todas partes, sin que las catas practicadas diesen el menor resultado”(31). Más de 25 años después, A. Tejera y E. Aznar, retoman los trabajos en el Rubicón localizando solamente: “… una adecuación del terreno, representada por dos escalones excavados en la roca virgen y complementados con una serie de pequeñas losas”, descripción que coincide en parte con la realizada por D. Antonio Mª Manrique, y que nos permite aventurar a modo de hipótesis, que los restos encontrados en las campañas de 1986-1988 podrían ser los descubiertos por el erudito lanzaroteño en 1880 (32).

Esta labor de observación y descripción estuvo complementada además con el hallazgo de restos materiales: “De estos vestigios se extrajo una piedra tallada, la cual se juzga fuese un fragmento de una pequeña pila para agua-bendita”.

La jornada “arqueológica” finalizó con la visita a los pozos de agua, que junto con los restos del edificio religioso formaban parte de este asentamiento del siglo XV. También en esta ocasión, D. A. Mª Manrique nos muestra su gran capacidad observación: “Descendiendo al fondo de la quebrada que se encuentra al O. de estas ruinas, llegamos á unos pozos que se hallan en el mejor estado de conservación… El más distante del mar mide 6 metros de profundidad, y afecta, como los demás, la forma de una tinaja. Otro de ellos se halla cegado por las avenidas, no habiéndonos sido posible reconocer su interesante construcción, pues se dice que contiene una bóveda curiosa en dirección al naciente, sin que se sepa á donde va á terminar”(33).

Sin embargo, y a diferencia de los hermanos Serra Ráfols en 1960, D. A. Mª Manrique no localizó los restos del Castillo del Rubicón: “El castillo no existe tampoco, ni las demás fortalezas que las crónicas mencionan. Sólo quedan esos vetustos pozos, y los vestigios del templo, de cuya destrucción no hay noticias históricas…”.

Esta declaración de D. Antonio admitiendo no haber descubierto los restos de la fortaleza, nos sirve para salir al paso de un artículo firmado por el Dr. E. Serra, en el que afirma que el citado erudito: “… no se refiere al castillo, que sigue confundiendo, como todos, con Torre del Águila”(34). En efecto, D. A. Mª Manrique hace mención al recinto militar del siglo XVIII en los siguientes términos: “Existe en este lugar una fortaleza de forma circular y bello aspecto, que hoy yace desmantelada y en el mayor abandono; fue reedificada en 1769…”(35). Sin embargo, en ningún momento confunde ambas construcciones militares, tal y como afirmaba Serra Ráfols, por lo que creemos que quizás las declaraciones del Dr. Serra tengan su origen en una mala lectura del citado artículo de 1880.

Para finalizar con la “intervención” de D. A. Mª Manrique, transcribimos unas líneas realmente interesantes, en las que el autor se muestra a favor de la conservación de tales restos: “No hay duda de que las ruinas de la catedral de Rubicón pueden ser consideradas como los Santos Lugares de Lanzarote, muy dignas, por cierto, de ser conservadas con el mayor celo. Tal vez para perpetuar su celebridad, se haya tratado de construir encima de aquellos cimientos una especie de capilla; pero sin advertir que con ello no se conseguiría otra cosa que borrar las preciosas huellas de tan famoso santuario. Mejor sería rodear estas ruinas de una muralla ó de una sólida valla, sin perjuicio de que se edificase á la parte exterior la capilla proyectada”(36).

La importancia de esta crónica arqueológica, reside además, en que ésta nos aporta información sobre la que podría ser considerada la primera “excavación”, al menos de momento, que se lleva a cabo en un yacimiento del siglo XV en Canarias. Su protagonista fue, según datos que el propio D. Antonio pudo adquirir, el párroco D. Manuel Sierra que en 1855 realizó, junto con algunos ayudantes, labores de “excavación” en la zona: “Cierto párroco de Lanzarote, amante por cierto de las antigüedades, se trasladó á esas playas, ahora 25 años, en unión del Alcalde de Femés, llevando algunos peones, con el objeto de reconocer las ruinas de este templo. Descubrió junto á la pared principal unos cimientos que, por su figura, tamaño y demás circunstancias, demostraban ser los de una mesa de altar construida de piedra y cal, con dos gradas delante” (37).

Este interés por los restos materiales de épocas posteriores a la etapa prehispánica fue compartido por otros eruditos y algunas sociedades y gabinetes científicos de la época. Sirva como ejemplo el caso del Museo Casilda (Tacoronte – Tenerife), donde se crea y organiza una colección de objetos antiguos expuestos en cinco salas dedicadas a la Historia Natural, Pintura, Escultura, Cerámica, Antropología y Armas. Es precisamente esta última sala la que nos interesa, pues en la misma se exponían “...Algunos de los arcabuces y lanzas que se usaron en la conquista del país”(38).

Sabemos de la existencia de estos objetos por el catálogo de los fondos del Gabinete realizado en 1899 por Eugenio de Sainte-Marie, y por el llevado a cabo en 1884 por Juan Bethencourt Alfonso (39), el cual, también realizó unos dibujos que han sido publicados junto con su obra Historia del pueblo Guanche (40). Sean estas armas pertenecientes, o no, a la época de la conquista, el hecho de que tal vez Juan de Meglioriny y Spínola, o bien Sebastián Pérez Yánez (41), tuvieran la iniciativa de adquirirlas y luego exponerlas junto con el resto de sus colecciones de objetos antiguos, nos sitúa en los precedentes de la Arqueología “Histórica” en Canarias, cuyos primeros pasos no son diferentes de los de la Arqueología Prehistórica.

Otro ejemplo de este temprano interés por la cultura material de los conquistadores lo tenemos en Juan Bethencourt Alfonso (1847-1913), médico y fundador del Gabinete Científico (Santa Cruz de Tenerife) en 1877 (Álvarez, 1995:604) que en 1885 lleva a cabo una excursión en compañía de varias personas para intentar localizar el lugar donde se desarrolló la Batalla de Acentejo. En el transcurso de la visita, un niño que formaba parte de la comitiva hizo el siguiente hallazgo: “Recorríamos inspeccionando aquellos alrededores, cuando observé que el niño se fijaba en algo que le llamaba la atención; y cual no sería nuestro asombro al recoger del camino unos pedazos de capacetes de brigantina (para la defensa del pecho) que el día anterior habían arrojado – con otras muchas que se llevaron los muchachos de aquellos contornos – unos trabajadores que removían unas vetustas paredes...Este hallazgo, que se conserva el museo del Gabinete Científico de esta capital, tuvo lugar en presencia de don José Alfonso Méndez y de don Domingo Hernández García, vecinos de la Victoria...” (42).
En Gran Canaria también podemos detectar este interés por coleccionar restos materiales “históricos”. Así, en la sesión celebrada en el Museo Canario el 23 de Agosto de 1880, sus componentes acuerdan lo siguiente: “El Museo se dispone a adquirir balas y monedas portuguesas que aparecen en la demolición del Castillo de Santa Ana”(43).

Sin embargo, y pesar de estas buenas intenciones, no hay constancia de que finalmente estos materiales fueran adquiridos por la citada institución. En todo caso, hay un dato que nos hace pensar en que efectivamente estas balas y monedas pudieron haber sido recuperadas pasando a formar parte de las colecciones del museo. El motivo que nos lleva a aventurar esta hipótesis es la lectura de un pasaje de la obra de la escritora inglesa Olivia Stone, donde encontramos lo siguiente: “El Dr. Chil nos llevó a ver el museo en el ayuntamiento...En él se encuentra la primera imprenta utilizada en la isla, a finales del siglo dieciocho. También hay aquí algunos pequeños trozos de hierro y bolas, encontrados en las antiguas murallas de un castillo cuando fue derribado”(44).

¿Podría ser éste el castillo y los restos materiales que menciona la escritora británica, los mismos a los que se hace alusión en la sesión del 23 de Agosto de 1880 celebrada en El Museo Canario? Quizás sí, aunque de momento no hay constancia de que tales objetos hayan sido ingresados en dicha institución. Lo que queda claro es que por aquella época se procedió al derribo del Castillo de Santa Ana, destrucción que Agustín Millares se encargó de denunciar en los siguientes términos: “...Pocas serán las fortalezas que puedan dejar, al desaparecer del suelo, tan brillantes recuerdos como el viejo torreón del muelle...Hoy, ante esas flotantes fortalezas de hierro y acero con sus blindadas corazas y torres giratorias, ante esos cañones Krupp que pulverizan el granito á distancias que no alcanza la vista; ante la dinamita, el algodón pólvora y la glicerina, la inválida torre isleña era un juguete de niño, que sólo inspiraba una sonrisa de lástima...Salve, ruina del pasado, viejo centinela de otro siglo, enseña gloriosa de honor isleño; hoy que tus murallas caen al rudo choque de la piqueta demoledora, acuérdate que cedes el sitio á otra fuerza mil veces más potente que la de la guerra, á la fuerza irresistible y expansiva de la actividad humana, que lleva en su seno el porvenir de las Naciones...”(45).


CONCLUSIONES

Hemos podido comprobar como el interés por los restos materiales de épocas posteriores a la etapa aborigen es algo más temprano de lo que hasta ahora se pensaba. Al mismo tiempo que la Arqueología Prehistórica iniciaba su andadura en Canarias, tienen lugar los inicios de lo que nosotros denominamos Arqueología Colonial (siglos XIV y XV) y Arqueología Moderna (siglos XVI al XVIII). Con todo, dicha labor no llegó a consolidarse, probablemente debido a que los restos del pasado indígena consiguieron acaparar más la atención de los eruditos y anticuarios del momento. Es así como no volvemos a detectar más intervenciones hasta 1945 (46), fecha en la Sebastián Jiménez Sánchez exhuma los restos de lo que él calificó como "torre-fortaleza que estimamos ser de comienzos del siglo XV". Los años siguientes serán testigos de la excavación del Rubicón por Elías y José Serra Ráfols y de la creación de la Sección Provincial de Las Palmas de la A.E.A.C. Asimismo, junto con todos estos investigadores, debemos destacar el interés que personas como Rafael Cabrera Díaz o Miguel Tarquis García, pusieron en la conservación de las construcciones militares de época Colonial y Moderna. Llegados e este punto queremos hacer notar dos cosas: en primer lugar, destacar cómo el interés de casi todos estos investigadores (desde los anticuarios del siglo XIX hasta los hermanos Serra Ráfols) se centró preferentemente en los aspectos relacionados con la Historia Militar (Castillos, torres, armamento…), quedando en un segundo plano otras parcelas de la realidad como las prácticas funerarias o el ajuar doméstico de estas poblaciones, por poner sólo dos ejemplos. Y en segundo lugar, como la práctica totalidad de los investigadores mencionados limitaron su actuación al mero ejercicio de la excavación, siendo el destino final de los restos materiales recuperados, su depósito en algún museo, sin que éstos hayan dado lugar a conocimiento histórico alguno. Y es que tal y como afirma M. Barceló, refiriéndose a la Arqueología Medieval Española: “El objetivo de la arqueología medieval es el de producir conocimientos históricos; es decir, producir informaciones adecuadamente contrastadas sobre la estructura, funcionamiento y cambios de las sociedades humanas. Es, pues, un objetivo idéntico al de la investigación histórica que se vale únicamente de fuentes escritas” (Barceló, 1988:11). Finalmente, hemos hecho explícito nuestro total acuerdo con el empleo de los términos de Arqueología Colonial y Moderna para designar a todos aquellos yacimientos que estén datados entre los siglos XIV al XVIII. En todo caso, y al margen de que el lector pueda, o no, compartir lo expresado en estas líneas, lo que queremos plantear con el presente artículo es la necesidad de reflexionar y debatir sobre el uso y el significado de algunos de los conceptos empleados por los investigadores que intervienen en este tipo de yacimientos (47).


NOTAS

(1) Destacan el monográfico Investigaciones Arqueológicas 4, dedicado a la Arqueología Histórica, o el espacio reservado a la misma en las actas del XII Coloquio de Historia Canario-Americana (1996), en los que encontramos trabajos y memorias de excavaciones donde se aborda, de forma sucinta, esta temática.

(2) Los artículos a los que nos referimos son los siguientes: SERRA, Elías (1952): “Castillos betancurianos de Fuerteventura”, Revista de Historia, n º 97, pp. 509-527 (en adelante SERRA, E.(1952): “Castillos betancurianos…”) y SERRA, Elías (1953): “Castillos en Fuerteventura”, Revista de Historia, números 101-104, pp. 159-161 (en adelante SERRA, E.(1953): “Castillos en Fuerteventura”).

(3) SERRA-RÁFOLS, E.(1960): “De arqueología canaria, 1960”, Revista de Historia, números 129-132, p. 356.

(4) El Día: n º 7118, 26 de noviembre de 1959: “La ciudad de Rubicón, perdida y encontrada”.

(5) SERRA-RÁFOLS, José de C (1960): “Memoria de la excavación del Castillo de Rubicón (abril de 1960)”, Revista de Historia, números 129-132, pp. 357-370 (en adelante SERRA-RÁFOLS, J.(1960): “Memoria de la excavación…”).

(6) Estos restos fueron depositados en el Museo Insular del Castillo de San Gabriel.

(7) El artículo al que nos referimos es el siguiente: Diario de las Palmas: n º 18475, 20 de enero de 1960, p. 4: “Nuevo descubrimiento de la Catedral del Rubicón. Lo que dijo don Antonio María Manrique en 1880”.

(8) Sirvan como ejemplo los siguientes artículos publicados en la prensa de la época, además del ya citado en la nota n º 4: Diario de Las Palmas: n º 18504, 23 de febrero de 1960, pp. 3-4: “Más sobre Rubicón. Una carta y un artículo de don Elías Serra” (fdo. por Elías Serra Ráfols), Diario de Las Palmas: n º 18564, 4 de mayo de 1960, p. 5: “Con don Elías y don José Serra Ráfols” y Diario de Las Palmas: n º 18579, 21 de mayo de 1960, pp. 3-4: “Lanzarote busca su historia”.

(9) Sobre el contexto en el que se desarrolla la arqueología canaria durante el franquismo recomendamos las siguientes lecturas: (Arco et alií, 1992), (Arco, 1998), (Navarro y Clavijo, 2001), (Navarro, 2002), (Martín de Guzmán, 1984), (Ramírez, 2000 y 2004), (Sanabria et alií, 1988) y (Velasco et alií, 2001).

(10) Falange: n º 5620, 14 de septiembre de 1945, pp. 3-4: “Exploraciones y excavaciones en las islas de Fuerteventura y Lanzarote” (fdo. por Sebastián Jiménez Sánchez), (en adelante JIMÉNEZ SÁNCHEZ, S.: “Exploraciones y excavaciones…”).

(11) SERRA, E.(1952): “Castillos betancurianos…”, pp. 522-527.

(12) Carta de Sebastián Jiménez Sánchez al presidente nacional de la Asociación Española de Amigos de los Castillos en la que hace referencia a unos recortes de periódico sobre la campaña que éste hizo en defensa del Castillo de la Luz, (A)rchivo (M)useo (C)anario, Fondo Sebastián Jiménez Sánchez, Sección A.E.A.C., Caja 21, Carpeta 2, Documento 21,2,2 (9).

(13) “Concesión de la Medalla de Plata de la Asociación Española de Amigos de los Castillos al Presidente de la Sección Provincial en Las Palmas”, Revista Faycán, n º 8, 1961, pp. 12-13.

(14) El eco de Canarias: n º 13931, 8 de octubre de 1974, p. 31: “Fiestas de la Naval 1974. Castillo de Oro al Alcaide, don Sebastián Jiménez Sánchez”.

(15) ASOCIACIÓN ESPAÑOLA DE AMIGOS DE LOS CASTILLOS: http://www.castillosasociacion.es/Nuestra.htm y en Falange: n º 8621, 22 de abril de 1958, p. 3: “En el Día de los Castillos” (fdo. por Sebastián Jiménez Sánchez). En este artículo, el autor adjunta el texto del citado Decreto de 22 de abril de 1949 sobre protección de los Castillos Españoles.

(16) Carta con fecha de 12 de febrero de 1974 de Sebastián Jiménez Sánchez al Gobernador Civil de Las Palmas, A.M.C., Fondo Sebastián Jiménez Sánchez, Sección A.E.A.C., Caja 21, Carpeta 2, Documento 21,2,2 (10). Sin duda, la Sección Provincial de Las Palmas de la A.E.A.C. merecería un estudio mucho más profundo que el que nosotros hacemos aquí.

(17) SERRA-RÁFOLS, J.(1960): “Memoria de la excavación…”, p. 370.

(18) Carta con fecha de 9 de agosto de 1962, A.M.C., Fondo Sebastián Jiménez Sánchez, Sección A.E.A.C., Caja 21, Carpeta 2, Documento 21,2,1 (21).

(19) ASOCIACIÓN ESPAÑOLA DE AMIGOS DE LOS CASTILLOS: http://www.castillosasociacion.es/Nuestra.htm (consulta: 14 septiembre 2003; 11:30).

(20) En el Fondo Sebastián Jiménez Sánchez (Archivo Museo Canario), en la sección dedicada a la A.E.A.C podemos encontrar multitud de artículos dedicados a esta temática en periódicos tales como Falange, El Eco de Canarias o Diario de Las Palmas.

(21) Hoja del lunes: n º 120, 23 de julio de 1955, pp. 5-6: “Las murallas antiguas de la ciudad de Las Palmas” (fdo. por Sebastián Jiménez Sánchez).

(22) “El día de los Castillos en Las Palmas de Gran Canaria y en Lanzarote”, Revista Faycán, n º 7, 1960, pp. 45-46.

(23) TARQUIS RODRÍGUEZ, Pedro (2001): Desarrollo del Museo Municipal de Bellas Artes de Santa Cruz de Tenerife, Santa Cruz de Tenerife, p. 239.

(24) SERRA-RÁFOLS, E.(1960): “De arqueología canaria…”, p. 356.

(25) Sobre las Torres de Lara, consultar SERRA-RÁFOLS, E. (1960): “Notas Histórico-Arqueológicas acerca de Fuerteventura”, Revista El Museo Canario, números 75-76, pp. 367-376.

(26) SERRA-RÁFOLS, E.(1960): “De arqueología canaria…”, pp. 342-343.

(27) TARQUIS GARCÍA, Miguel(1951): “Un claustro del siglo XVI destruido a golpes de piqueta”, Revista de Historia, números 95 y 96, pp. 341-345 (en adelante TARQUIS GARCÍA, M.(1951): “Un claustro del siglo XVI…”).

(28) TARQUIS GARCÍA, M.(1951): "Las armas de los conquistadores encontradas en el lugar donde se dio la batalla de Acentejo", Revista de Historia, números 95 y 96, pp. 345-346 (en lo sucesivo TARQUIS GARCÍA, M. (1951): “Las armas de los conquistadores...”).

(29) D. Antonio Mª Manrique centró su labor en la realización de obras y novelas dedicadas a temas históricos de las islas. Conviene señalar que apenas hemos podido encontrar datos sobre su biografía, sólo unas pocas líneas en la obra que citamos a continuación: ARTÍLES, Joaquin y QUINTANA, Ignacio (1978): Historia de la literatura canaria. Edita Excma. Mancomunidad de Cabildos, pp. 164-165.

(30) Sobre el contexto en el que se lleva a cabo la arqueología decimonónica en Canarias recomendamos las siguientes lecturas: (Alzola, 1980), (Arco et alií, 1992), (Estévez, 1987), (González y Tejera, 1998), (Martín de Guzmán, 1984), (Millares, 2003), (Ramírez, 1997) y (Velasco et alií, 2001).

(31) SERRA-RÁFOLS, J. (1960): “Memoria de la excavación…”, p. 358.

(32) La descripción que hacen A. Tejera y E. Aznar de los restos encontrados en las inmediaciones del lugar donde estuvo ubicada la catedral de San Marcial del Rubicón pueden consultarse en: TEJERA GASPAR, Antonio y AZNAR VALLEJO, Eduardo (1989): El asentamiento franconormando de “San Marcial del Rubicón” (Yaiza, Lanzarote). Un modelo de arqueología de contacto. Edita Ayuntamiento de Yaiza, Santa Cruz de Tenerife, p. 69 (en adelante TEJERA GASPAR, A. y AZNAR VALLEJO, E. (1989): El asentamiento franconormando…).

(33) Este último pozo que menciona D. Antonio Mª Manrique podría corresponder con el pozo nº 1 del que hablan los hermanos Serra Ráfols, en SERRA-RÁFOLS, J. (1960): “Memoria…”, p.367, o bien con el que A. Tejera y E. Aznar denominan como Pozo de San Marcial, en TEJERA GASPAR, A. y AZNAR VALLEJO, E.(1989): El asentamiento franconormando…, pp. 36-40.

(34) SERRA-RÁFOLS, Elías (1960): “De arqueología canaria…”, p. 355.

(35) MANRIQUE, Antonio Mª: “Antigüedades de Lanzarote”, Revista El Museo Canario, n º 10, 22 de julio de 1880, p. 325 (en adelante MANRIQUE, A. Mª: “Antigüedades…”).

(36) Sin duda, y pesar del tiempo transcurrido, estas líneas de D. Antonio Mª Manrique en las que se muestra a favor de la conservación de los restos arqueológicos, no han perdido vigencia y son perfectamente aplicables al momento actual, en MANRIQUE, A. Mª: “Antigüedades…”, p. 325.

(37) MANRIQUE, A. Mª: “Antigüedades…”, p. 322.

(38) GONZÁLEZ ESPINOSA, Elías: “El Gabinete Casilda en Tacoronte”, Revista El Museo Canario, n º 6, Año I, 22 de mayo de 1880, pp. 167-170.

(39) FARIÑA GONZÁLEZ, Manuel A. (1994): “El Museo Casilda de Tacoronte: una pérdida irreparable”, apéndice documental n º 2 de la obra de BETHENCOURT ALFONSO, Juan (1994): Historia del pueblo Guanche, Tomo II. Etnografía y Organización socio-política, edición anotada por Manuel A. Fariña González. Edita Francisco Lemus, La Laguna, pp. 519-565 (en adelante BETHENCOURT ALFONSO, J. (1994): Historia…) y FARIÑA GONZÁLEZ, Manuel A. y TEJERA GASPAR, Antonio (1998): La Memoria recuperada, la Colección “Casilda” de Tacoronte en el Museo de Ciencias Naturales de la Plata (Argentina). Servicio de publicaciones de la Caja General de Ahorros de Canarias, Santa Cruz de Tenerife.

(40) Bethencourt ALFONSO, J. (1997): Historia…, Tomo III. La Conquista de las Islas Canarias, pp. 258-263.

(41) D. Juan de Megliorini y Spínola, militar, anticuario y naturalista, inicia las colecciones, que luego serán adquiridas tras su muerte, por el también militar y rico hacendado de Tacoronte, D. Sebastián Pérez Yánez, fundador del Museo o Gabinete Casilda, en BETHENCOURT ALFONSO, J. (1994): Historia… Tomo II, pp. 523-526.

(42) Estas piezas se encuentran en el actual Museo Municipal de Santa Cruz de Tenerife, en TARQUIS GARCÍA, M. (1951): “Las armas de los conquistadores…”.

(43) El Museo Canario, Actas de Juntas Directivas (02 de Septiembre de 1879 al 31 de Diciembre de 1893). Sesión 23/08/1880, p. 92.

(44) STONE, Olivia M. (1995): Tenerife y sus seis satélites. Tomo II. J. Allen Hernández ed. y J.S. Amador Bedford trad., Ediciones del Cabildo Insular de Gran Canaria, p. 14.

(45) En MILLARES, Agustín: “Recuerdos históricos. El Castillo de Santa Ana”, Revista El Museo Canario, Año I, Las Palmas, 22 de julio de 1880, Núm. 10.

(46) Este estancamiento de la investigación arqueológica colonial y moderna se corresponde con un periodo estéril, en lo que a la Arqueología Prehistórica se refiere, y que ha sido definido por algunos autores como “primera etapa de crisis” (Arco et alií, 1992:25) o como “años oscuros” (Ramírez, 2004:125). En este sentido, compartimos la opinión de M. Ramírez al considerar que probablemente nos encontremos ante una fase donde más que una escasez de hallazgos haya una escasez de estudios historiográficos. Sin duda, tal y como afirma este último autor, este desconocimiento podría ser subsanado con un análisis sistemático de la documentación y prensa escrita de la época.

(47) Agradezco los acertados comentarios, sugerencias y correcciones de Mª del Cristo González Marrero, así como la inestimable colaboración de Amelia Rodríguez Rodríguez, Manuel Ramírez Sánchez y Mª Luisa Monteiro Quintana. También a Ernesto Martín Rodríguez por permitir la publicación de este trabajo.


BIBLIOGRAFÍA


FUENTES DOCUMENTALES

ARCHIVO MUSEO CANARIO, Fondo Sebastián Jiménez Sánchez, Sección Asociación Española de Amigos de los Castillos.


FUENTES IMPRESAS


HEMEROTECA EL MUSEO CANARIO

El Día: n º 7118, 26 de noviembre de 1959.
El eco de Canarias: n º 13931, 8 de octubre de 1974.
Diario de Las Palmas: n º 18504, 23 de febrero de 1960.
Diario de las Palmas: n º 18475, 20 de enero de 1960.
Diario de Las Palmas: n º 18564, 4 de mayo de 1960.
Diario de Las Palmas: n º 18579, 21 de mayo de 1960.
Falange: n º 5620, 14 de septiembre de 1945.
Falange : n º 8621, 22 de abril de 1958.
Hoja del lunes: n º 120, 23 de julio de 1955.


OBRAS GENERALES

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ALZOLA, José Miguel (1980): Víctor Grau-Bassas, primer conservador de El Museo Canario, Edita El Museo Canario.

ÁLVAREZ MARTÍNEZ, Mª del Rosario (1995): Gran Enciclopedia Canaria, Tomo III. Ediciones Canarias S.A., Santa Cruz de Tenerife, (BÉTHENCOURT ALFONSO, Juan, p. 604).

ARCO AGUILAR, M. C. del, JIMÉNEZ GÓMEZ, M. y NAVARRO MEDEROS, J. F. (1992): La arqueología en Canarias: del mito a la ciencia, Ediciones Canarias S.A., Santa Cruz de Tenerife.

ARCO AGUILAR, M. C. del (1998): “Luis Diego Cuscoy y la arqueología”, Eres arqueología / bioantropología, Vol. 8, pp. 7-41.

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BARCELÓ, Miquel et alií (1988): Arqueología Medieval en las afueras del “medievalismo”, Editorial Crítica, Barcelona.

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- (1997) Historia del pueblo guanche, Edición anotada por Manuel A. Fariña González, Tomo III. La Conquista de las Islas Canarias, Edita Francisco Lemus, La Laguna.

BOSCH MILLARES, Juan (2003): Don Gregorio Chil y Naranjo, su vida y su obra, Colección Viera y Clavijo, Edita El Museo Canario, Las Palmas de Gran Canaria.

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- (2000) “Sebastián Jiménez Sánchez y la investigación arqueológica en la Provincia de Las Palmas (1940-1969): un balance historiográfico”, XIV Coloquio de Historia Canario-Americana, Las Palmas de Gran Canaria, pp. 549-566.

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RUMEU DE ARMAS, Antonio: “¿Quedan en San Francisco vestigios protohispánicos?”, Periódico La Provincia, Sábado 9 de Abril de 1994, p. 20.

SERRA RÁFOLS, Elías: (1952) "Castillos betancurianos de Fuerteventura", Revista de Historia, n º 97, pp. 509-527.

- (1953) "Castillos en Fuerteventura", Revista de Historia, números 101 – 104, pp. 159-161.

- (1960) “Notas Histórico-Arqueológicas acerca de Fuerteventura”, Revista El Museo Canario, números 75-76, pp. 367-376.

- (1960) “De arqueología canaria, 1960”, Revista de Historia, números 129-132, p. 355.

SERRA RÁFOLS, José de C. (1960): "Memoria de la excavación del Castillo de Rubicón (abril de 1960)", Revista de Historia, números 129 – 132, pp. 358-370.

SOSA SUÁREZ, Elena (1996): "La cerámica del convento de San Francisco de Las Palmas: cerámica de importación andaluza, siglos XVI y XVII", XI Coloquio de Historia Canario-Americana (1994), Ediciones del Cabildo Insular de Gran Canaria, pp.229-249.

STONE, Olivia M. (1995): Tenerife y sus seis satélites, 2 Tomos, Introducción y revisión de Jonathan Allen Hernández, Traducción y notas de Juan S. Amador Bedford, Ediciones del Cabildo Insular de Gran Canaria.

SUÁREZ MORENO, Francisco (1998): La Arqueología Industrial en Canarias, Colección Guagua n º 81, Ediciones del Cabildo Insular de Gran Canaria.

TARQUIS GARCÍA, Miguel: (1951) "Un claustro del siglo XVI destruido a golpes de piqueta". Revista de Historia, números 95 y 96, pp. 341-345.

- (1951) "Las armas de los conquistadores encontradas en el lugar donde se dio la batalla de Acentejo", Revista de Historia, números 95 y 96, pp. 345-346.

TARQUIS RODRÍGUEZ, Pedro (2001): Desarrollo del Museo Municipal de Bellas Artes de Santa Cruz de Tenerife, Santa Cruz de Tenerife, p. 239.

TEJERA GASPAR, Antonio, AZNAR VALLEJO, Eduardo (1989): El asentamiento franconormando de “San Marcial del Rubicón” (Yaiza, Lanzarote). Un modelo de Arqueología de contacto, Edita Ayuntamiento de Yaiza, Santa Cruz de Tenerife.

TEJERA GASPAR, Antonio y SOSA SUÁREZ, Elena (1998): “Vestigios arqueológicos de los primeros asentamientos europeos en las Islas Canarias de los siglos XIV y XV”, XII Coloquio de Historia Canario-Americana (1996), Ediciones del Cabildo Insular de Gran Canaria, pp. 407-434.

HERNÁNDEZ GÓMEZ, C. M., LARRAZ MORA, A., BARRO BOIS, A., EUGENIO FLORIDO, C. Mª., ALBERTO BARROSO, V., VELASCO VÁZQUEZ, J., BORGES DOMÍNGUEZ, E., MATOS LORENZO, L. Y GONZÁLEZ MARRERO, M. C.(1998): “Arqueología Histórica en las Cuevas de Achbinicó. Algunas aportaciones al conocimiento de Tenerife en el Siglo XV e inicios del XVI”, XII Coloquio de Historia Canario-Americana (1996), Ediciones del Cabildo Insular de Gran Canaria, pp. 569-589.

VELASCO VÁZQUEZ, Javier, MARTÍN RODRÍGUEZ, Ernesto, ALBERTO BARROSO, Verónica, DOMÍNGUEZ GUTIÉRREZ, Juan Carlos y LEÓN HERNÁNDEZ, José de (2001): Guía del patrimonio arqueológico de Gran Canaria. Ediciones del Cabildo Insular de Gran Canaria, pp. 435-439.


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Comentarios

1 pues esto es una estupides ya k lo busco por k la profesora me obliga
Comentario realizado por pepa. 17/1/06 11:10h
2 me parece que es muy interesante lo k se habla, puesto que nunca esta demás aprender cosas nuevas y es todo lo que hablaron nuestros antepasados y son cosas muy interesantes......
por lo mns poara mi ))))))))).,
Comentario realizado por martita. 17/1/06 11:14h
3 kero k isto tudo se foda porke eu sou portugues
Comentario realizado por rubric. 29/9/06 7:44h
4 kero k isto tudo se foda porke eu sou portugues
Comentario realizado por rubric. 29/9/06 7:45h
5 el articulo es muy pesado de leer
Comentario realizado por una lectora actva. 6/10/06 13:13h
6

muy interesante


muy interesante y documentado, ¿tiene más articulos sobre el tema?
Comentario realizado por Raul. 4/7/07 23:07h
7 solo armas pentego estupido
Comentario realizado por julio. 19/9/07 12:30h
8

Faltan muchas referencias


No es un trabajo exhaustivo desde el punto de vista bibliográfico. Faltan muchos trabajos por citar, entre ellos los de Farrujia de la Rosa, que es uno de los pocos autores que ha abordado la arqueología desde el punto de vista historiográfico; o los de Alfredo Mederos.
Comentario realizado por Jorge. 8/10/07 1:28h
9

CUATRO PUERTAS


Este conjunto arqueológico de CUATRO PUERTAS ha sido olvidado sin que un estudio mas profundo y riguroso hablara de él durante el siglo XX, y para colmo según se ha descubierto recientemente es de los más emblemáticos y clave para la arqueología de Gran Canaria, hasta ahora lo tienen como un lugar sagrado, poblado fortificado donde vivían gente noble y poco más sin ubicarlo claramente en contexto de nuestra historia.
Francisco Peinado en este nuevo estudio "El Monasterio de Cuatro Puertas" (Revista El Pajar nº 23 Pág. 93 a la 110), hace una aproximación a su interpretación, describiendo nuevos elementos y desmintiendo otros y ratificando lo que se esbozaba en los primeros estudios, gracias a la tradición oral latente durante el siglo XIX, y declarando que se trata de la " CASA DE DONCELLAS " tantas veces nombrada en las crónicas del siglo XV, ubicando a Cuatro Puertas y a otros “recoletos” periféricos en un contexto aledaño al sol naciente con estrecha relación con Fuerteventura y el poblado especial de Túfia como balneario privado.
Comentario realizado por PINTADERA. 30/10/07 12:16h
10

EL FALSO ALMOGAREN DEL BENTAYGA


ESTE COMENTARIO ES PARA LOS QUE QUIEREN SABER COSAS NUEVAS SOBRE LOS ANTIGUOS CANARIOS:
Es sabido que existe un lugar en el centro de la isla de Gran Canaria que llaman "Almogaren del Bentayga " y que lo tienen por un lugar sagrado y calendario solar, les podré decir con seguridad que nada de esto es cierto; el sitio lo llaman algunos vecinos como La Cruz de Cho Matías, y Almogaren se lo puso un señor llamado Sebastián Jiménez Sánchez, después de que Josef Dominik Wölfel lo interpretara como un altar de sacrificios en los años 30 del siglo XX, en los años 80 se retomó el tema siguiendo la misma teoría, ósea sin profundizar ni cuestionar lo anterior. En 1987 Francisco Peinado descubre una nueva interpretación que se divulga en prensa tratándose del pavimento de una casa y posteriormente en año 2002 y en la Revista de arqueología nº 256 el mismo autor se ratifica en lo anterior, describiendo la funcionalidad del conjunto y añadiendo que son dos pavimentos de dos casas distintas con muros desaparecidos y demostrando que no es un santuario o almogaren.
En la actualidad esto no se reconoce entre algunos profesionales, por lo que la posterior y actual divulgación en libros, pag. web y documentales es completamente errónea.
Comentario realizado por PINTADERA. 30/10/07 12:50h
11

Ancestros


Serían tan amables de ayudarme en loque hace diez ños comencé y no he podido solucionar el de mis an-
cestros que vinieron al Uruguay breve pasaje por
Bs. Aires, fué larededor 1800, porque tengo informe de Lanzarote del Historiador Hernandez que de allí no salió con los datos que les doy, eran de Yaiza mejor decho de Femes, ya que ellos en los documen
ntos Femes. El matrimonio de llamaba BernardoRodrí-
guez y Agustina Camejo, que trajeron según tenemos
entendido vinieron con dos hijos.
Gracias y perdonen la molestia
Comentario realizado por Dunan Gonzalez Rodríguez. 8/1/08 23:48h
12

Ancestros


Serían tan amables de ayudarme en loque hace diez ños comencé y no he podido solucionar el de mis an-
cestros que vinieron al Uruguay breve pasaje por
Bs. Aires, fué larededor 1800, porque tengo informe de Lanzarote del Historiador Hernandez que de allí no salió con los datos que les doy, eran de Yaiza mejor decho de Femes, ya que ellos en los documen
ntos Femes. El matrimonio de llamaba BernardoRodrí-
guez y Agustina Camejo, que trajeron según tenemos
entendido vinieron con dos hijos.
Comentario realizado por Duncan González Rodr´guez. 8/1/08 23:50h
13

Ancestros


Al amigo Duncan González Rodríguez. Me gustaría saber a qué historiador Hernández te refieres, quién es esa persona.
Puedo ayudarte si la referida familia es de Lanzarote y de Femes en particular. saludos
e mail
Cronista de Lanzarote
barakafortuna@yahoo.es
Comentario realizado por Cronista de Lanzarote. 19/11/08 4:17h
14

Ancestros


Pensaran que no existo mas per no he recibico con-
testación alguna sobre mi pedido igual sigo pidiendo,
pude ponerme en comunicaciión con el Pro M. lobo
de la Univ. de las Palmas, quien me obsequio tres tomos que hablan de Yaiza y Femes, e el cita ami Ta-
rabuelo como uno de los integrantes de una lista de
oos mayores Agrícolas y sus hijos Barnardo y Ma
nuel incluidos en la misma. Son de Femes de allí tengo
la Partida de Fe de Bautismo de mi Abuelo y la la de
su hermano manuel. El historiador fué Paco Henandez
de Lanzarote mismo, como ha seguido pidi endo ayu
yuda ahorale pedí al Presidente del Gob . De Canarias
ala esepera estoy, los e-mail dan de conocer el pedido pero le comunico los resultados, si quiere mas
datos escribame
Comentario realizado por Duncan GonzálezRodríguez. 23/11/08 4:43h
15

Ancestros


Pensaran que no existo mas per no he recibico con-
testación alguna sobre mi pedido igual sigo pidiendo,
pude ponerme en comunicaciión con el Pro M. lobo
de la Univ. de las Palmas, quien me obsequio tres tomos que hablan de Yaiza y Femes, e el cita ami Ta-
rabuelo como uno de los integrantes de una lista de
oos mayores Agrícolas y sus hijos Barnardo y Ma
nuel incluidos en la misma. Son de Femes de allí tengo
la Partida de Fe de Bautismo de mi Abuelo y la la de
su hermano manuel. El historiador fué Paco Henandez
de Lanzarote mismo, como ha seguido pidi endo ayu
yuda ahorale pedí al Presidente del Gob . De Canarias
ala esepera estoy, los e-mail dan de conocer el pedido pero le comunico los resultados, si quiere mas
datos escribame
Comentario realizado por Duncan GonzálezRodríguez. 23/11/08 4:59h
16

informacion torre-fortaleza barranco de la torre.


Un saludo a todos,
Necesito ayuda sobre la localizacion de la torre-fortaleza en el barranco de la torre t.m. de antigua en fuerteventura , pues me intriga mucho y mejustaria visitarla en mi vacaciones, por mas que busco en google no llego a descubrir su paradero exacto, asi que si alguien me puede ayudar se lo agradesco y esta es mi correo mofi@hotmail.com
Comentario realizado por alberto. 24/11/08 4:38h
17

Ancestros


He seguido insistiendo y ahora me presenté al Consu-
lado Español en Uruguay, para tomar la ciudadanía
Española. Tengo fecha para el día 7-1-2009 me quedan pocos días para presentarme. Sigo insistien-
do y perdona la molestia, pero algún pariente debe
haber quedado Mateo, creo que es la clave del asunto. Espero con documentos que llevo me den
el pasaporte. Gracias y perdona la molestia
Comentario realizado por Duncan González. 27/12/08 1:00h
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Ancestros


Sigo con mi petitorio a pesar de tener datos por los informes de J. Montelongo, espero completar con que me mande la finales de armar el árbol genealogico de mi familia, a pesar de mandar a Arrecife datos simililares al Presidente me dicen que
es Ministerio de Justicia, quiene s me contestaron ayer e iincluso hablé por telefono, donde me dijeron
donde me dicen que no pueden darme respuesta a lo que pido por exceder la competencia de ellos, y pedía solamente si quedaba descendencia de Mateo
Rodriguez Perez , me pasan de un lugar a otro.
Comentario realizado por Duncan Gonzalez. 8/1/09 23:38h
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Sigo con mi petitorio a pesar de tener datos por los informes de J. Montelongo, espero completar con que me mande la finales de armar el árbol genealogico de mi familia, a pesar de mandar a Arrecife datos simililares al Presidente me dicen que
es Ministerio de Justicia, quiene s me contestaron ayer e iincluso hablé por telefono, donde me dijeron
donde me dicen que no pueden darme respuesta a lo que pido por exceder la competencia de ellos, y pedía solamente si quedaba descendencia de Mateo
Rodriguez Perez , me pasan de un lugar a otro.
Comentario realizado por Duncan Gonzalez. 8/1/09 23:40h
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Solicito al buen cronista e Historiador los datos que
faltan para poder seguir pidiendo informaciíó, como he comentado llamé y les escribí como medijeron en
la Presidencia a Ministerio de Justicia, estoy convencido que si no hay un historiador que me ayude no saldr´ñe adelante.
Que el buen Barakafortune me perdone mi insistencia
pero voy agotando los días, sobre todo lo que se refiiere al hermano de mi Bisabuelo que es Mateo
Rodríguez Perez y que vivió en Arrecife , en el
Ministerio como ya comenté no pueden porque se exeden de lo que les corresponde, menos mal que ´
les pasé la comunicación de la Presidencia
Comentario realizado por Duncan González. 9/1/09 7:44h

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