¿Destruir una necrópolis medieval para levantar un centro cultural en una ciudad patrimonio de la humanidad? Toledo y el centro cultural Quixote crea

Por Carlos BARRIO ALDEA, Elena I. SÁNCHEZ PELÁEZ, Santiago RODRÍGUEZ UNTORIA.
24/5/11

El proyecto, actualmente en ejecución, del Centro Cultural “Quixote Crea”, promovido por la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha y el Excmo. Ayuntamiento de Toledo, se localiza en el denominado barrio de San Lázaro de Toledo, situado extramuros de la ciudad medieval, en la llanura que se extiende al norte de la misma. Durante la primera fase de ejecución de las obras, se realizó inicialmente una amplia excavación arqueológica al detectarse la necrópolis medieval, tal y como se requiere en la legislación vigente sobre patrimonio histórico . En la excavación participaron dos equipos de arqueólogos, que documentaron la presencia de, aproximadamente, 1.400 tumbas, de las cuales se han destruido al menos 194 .

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¿DESTRUIR UNA NECROPOLIS MEDIEVAL PARA LEVANTAR UN CENTRO CULTURAL EN UNA CIUDAD PATRIMONIO DE LA HUMANIDAD? TOLEDO Y EL CENTRO CULTURAL “QUIXOTE CREA”.

Carlos BARRIO ALDEA, Elena I. SÁNCHEZ PELÁEZ, Santiago RODRÍGUEZ UNTORIA- Arqueólogos

El proyecto, actualmente en ejecución, del Centro Cultural “Quixote Crea”, promovido por la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha y el Excmo. Ayuntamiento de Toledo, se localiza en el denominado barrio de San Lázaro de Toledo, situado extramuros de la ciudad medieval, en la llanura que se extiende al norte de la misma. Durante la primera fase de ejecución de las obras, se realizó inicialmente una amplia excavación arqueológica al detectarse la necrópolis medieval, tal y como se requiere en la legislación vigente sobre patrimonio histórico . En la excavación participaron dos equipos de arqueólogos, que documentaron la presencia de, aproximadamente, 1.400 tumbas, de las cuales se han destruido al menos 194 .
Desde la Dirección General de Patrimonio Cultural de la Consejería de Educación, Ciencia y Cultura, que es la que tiene las competencias en Patrimonio Histórico, se ha reconocido dicha destrucción, pero ni esta Consejería ni el Ayuntamiento de la ciudad han exigido responsabilidades, lo cual ha puesto en entredicho el interés por parte de estas administraciones de hacer cumplir la legislación vigente en materia de protección del patrimonio histórico y arqueológico en nuestra ciudad, que está declarada Ciudad Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO.
La Necrópolis Medieval de Toledo
La necrópolis medieval de Toledo se extiende extramuros de la ciudad medieval, hacia el norte y el oeste, entre la Puerta de Bisagra Vieja, el Cerro de la Horca al norte, los Barrios de San Antón y San Lázaro, y teniendo como límite oeste la denominada Vega Baja de Toledo, junto al río Tajo, incluyendo el Circo Romano. Las obras del Centro Cultural “Quixote Crea” se emplazan en una posición central dentro de la llanura que ocuparía la necrópolis medieval de la ciudad (FIGURA 1).

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FIGURA 1- Plano de Situación de las distintas necrópolis mencionadas en el texto.

Inicialmente debemos indicar que en la historiografía de Toledo, se indican diferentes lugares de enterramiento para las distintas confesiones que hubo en la ciudad en la Edad Media: islámico-mudéjar, judíos y cristianos (mozárabes, cristianos de repoblación y conversos o cristianos nuevos). Desconocemos si estos espacios cementeriales se hallaban separados físicamente o si realmente esta vasta extensión de terreno fue compartida por las distintas confesiones, estableciéndose una división o jerarquía interna.
- Necrópolis Islámica y Mudéjar: El cementerio musulmán (maqbara) aparece documentado ya hacia el año 1010 (DELGADO VALERO, 1999), y en el siglo XVI quedaban aún abundantes vestigios. Se encontraba ubicado al norte de la ciudad, frente a la bab Saqra y se extendía, al parecer desde la antigua basílica de Santa Leocadia, a orillas del Tajo, hasta la ermita de San Eugenio, e incluso quizá más hacia el norte, pues hay indicios de éste en lo que se denominaba Cerro de la Horca, aunque no sabemos si se trataba de un solo cementerio o de varios. El enterramiento musulmán, realizado generalmente en fosa simple excavada en el terreno natural y orientada en el eje SW-NE incluye dentro de su ritual la inhumación en decúbito lateral derecho y la identificación de la tumba mediante una estela o cipo funerario. Los cipos (DELGADO VALERO, 1987), realizados en distintas variedades de piedra, bien están formados por acumulaciones de piedras en la cabecera de la tumba o bien forman columnas, que varían en tamaño y altura, y que pueden presentar inscripciones en caracteres Cúficos, aunque posiblemente su uso se generalice en el periodo Taifa (Siglo XI). Cuando Toledo fue conquistada por los cristianos en 1085, los Mudéjares continuaron recibiendo sepultura a extramuros de la ciudad, si bien desconocemos si continuarían con el rito islámico puro o presentaría variaciones. Las únicas menciones a espacios funerarios mudéjares como tales se localizan a extramuros en el hanma de Santiago (zona de la Puerta de Bisagra), en el área de Santa Leocadia, San Eugenio y San Antón. Esta comunidad fue minoritaria en la ciudad desde el siglo XIII, aunque se sublevaron en 1225. En Cuenca disponían de su propio Honsario, separado del resto (ROMERO SAIZ, 2007). En el Circo Romano se documentaron dos niveles de necrópolis (DE JUAN GARCIA, 1987: DE JUAN GARCIA et alii, 1988): Islámico (Siglo IX-XI), y Cristiano Mudéjar (a partir del siglo XIII). Intervenciones arqueológicas en el Paseo Cristo de la Vega 16 y 18, así como en el Paseo del Circo Romano nº 10 (MAQUEDANO et alli, 2002), se documentan enterramientos en fosa simple, con inhumaciones en decúbito lateral derecho, orientadas en un eje SW-NE y que presentan cubiertas de distintos tipos (tejas, piedras, ladrillos y tejas combinadas, etc.) o bien sin cubrición alguna, que son englobadas en una cronología situada entre los siglos IX-XI, estando dentro de la maqbara islámica. En todo caso, podemos situar la necrópolis islámica muy cerca del segundo recinto amurallado de la ciudad de Toledo, en el entorno del Circo Romano y Vega Baja, y junto a las salidas principales de la ciudad: puerta del Cambrón, puerta de Alfonso VI (o Bisagra Vieja) y puerta de Bisagra (FIGURA 2).

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FIGURA 2- Planta de la necrópolis de General Villalba 20-22 (Plano Santiago Rodríguez Untoria)

- Necrópolis Judía: la localización de la necrópolis judía en Toledo no es concreta, también se localiza a extramuros, en la zona norte, tradicionalmente en el Cerro de la Horca. Sin embargo, en unas escrituras de venta se dice que unas tierras situadas en la Vega Baja lindaban “con la carrera que iba al fonsario de los judíos” (MARTINEZ GIL, 1996). Asimismo, tras el edicto de expulsión de los judíos de 1492 promulgado por los Reyes Católicos, dispuso la reina Isabel que el osario de los judíos, situado en la Vega (por el Pradillo de San Bartolomé, no lejos de Santa Leocadia) se repartiese entre el concejo (la tierra y el suelo) y el cabildo catedralicio (la piedra), lo que supone posiblemente la destrucción de la necrópolis judía situada en esta zona (LEON TELLO, 1993). Esto indica al menos dos zonas de enterramiento para la comunidad judía, que quizá pueda deberse al aumento de población que se da desde 1085 y, sobre todo, desde mediados del siglo XII y durante el siglo XIII con judíos procedentes de Al-Andalus que huyen de la persecución Almohade (CARDAILLAC, 1991: 102-104). Es posible también que en los pogroms de 1355 y 1391 en Toledo, los enterramientos judíos sufrieran destrucciones y saqueos. En el caso del Cerro de la Horca, una reciente excavación ha permitido conocer aspectos relativos al patrón de enterramiento de esta comunidad en la ciudad de Toledo. El traslado del cuerpo al cementerio se hace recorriendo una gran distancia desde la judería hasta el Cerro de la Horca (1200 metros). Una vez que llega allí, la comitiva se encuentra con la fosa ya excavada. La localización de esta fosa no suele ser aleatoria y responde a criterios de tipo familiar o económico. Las fosas varían en tamaño aunque por lo general suele ser bastante profundas (con más de metro y medio de media). El proceso de inhumación del cuerpo es similar para todos los enterramientos: Colocación del individuo dentro de un ataúd en el fondo de la fosa. En la mayoría de los casos, cerramiento del ataúd con una estructura abovedada fabricada en ladrillo, denominada lucillo. Colmatación de la fosa con la misma tierra derivada de su excavación previa, limpia de cualquier material. Por último, delimitación superficial de la tumba y, sobre esta, colocación de las lápidas en piedra identificando el nombre y la familia del difunto (aunque no se ha encontrado ninguna de éstas in situ). No se han documentado tumbas con cámara lateral ni parihuelas asociadas a los individuos. Desde un punto de vista espacial, la necrópolis se encuentra ordenada tanto en filas como estructuras cerradas de carácter familiar. No se ha encontrado ajuar de relevancia salvo una moneda en una de las tumbas, que data el conjunto en el siglo XII (Ruiz Taboada, 2009; 2011- FIGURAS 3 y 4).

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FIGURA 3- Excavación de la necrópolis judía del Cerro de la Horca (Foto Arturo Ruiz Taboada)


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FIGURA 4- Interior de un lucillo de la cultura Judía de la necrópolis del Cerro de la Horca (Foto Arturo Ruiz Taboada)

- Necrópolis Cristianas: dentro de los espacios de enterramiento asociados al mundo cristiano medieval de Toledo, debemos distinguir entre la comunidad Mozárabe, los cristianos de repoblación y los conversos o cristianos nuevos.
La comunidad mozárabe de Toledo fue la única confesión religiosa que contravino los preceptos de enterrarse fuera del espacio amurallado de la ciudad ya desde la Alta Edad Media, ya que dispuso intramuros de varios templos durante la dominación musulmana.
Con la toma de la ciudad por tropas cristianas en 1085 llegan a la ciudad cristianos venidos del norte, principalmente de Burgos, Soria, etc., así como francos y se producirá entre finales del siglo XI y el siglo XII, una repoblación del territorio de Toledo. Los cristianos de repoblación traen consigo sus propios ritos funerarios, entre los que destaca la excavación de tumbas antropomorfas, con cabeceras rectangulares o redondeadas, con orientación en el eje W-E, con cabeza a poniente, y la disposición del cadáver en decúbito supino. En las excavaciones realizadas en el Paseo de la Basílica nº 92 de Toledo (GARCIA SANCHEZ DE PEDRO, 1996) se documentaron tumbas de cuatro tipos: forma antropomorfa, forma rectangular exterior con forma antropomorfa interior, forma rectangular y forma trapezoidal, consideradas tumbas de tipo “Olerdolano”, características desde el siglo VIII en Burgos y llegadas a la zona meridional en los movimientos de Repoblación cristiana (Siglo XI). Asimismo en la excavación arqueológica realizada en el solar de Avda. General Villalba nº 34 de Toledo (RODRIGUEZ UNTORIA, S., 2011) se documentó un conjunto arrasado de tumbas antropomorfas con cuerpo en decúbito supino asociadas a la Ermita de San Antón, fundada en el siglo XII, y de posible origen Repoblador. La cronología que los diferentes estudiosos ofrecen para este tipo de enterramientos oscila considerablemente. Sin embargo, se suele aceptar que las necrópolis de esta clase están asociadas al avance repoblador que se produjo en nuestras tierras entre los siglos XI y XII, y así parece probarlo su frecuente localización junto a despoblados medievales.
En cuanto a los conversos o cristianos nuevos, sólo tenemos una referencia que señala el cementerio situado en el Pradillo de San Bartolomé como cementerio de conversos, en el que se seguía el ritual judío, por lo que se prohibió a los cristianos viejos enterrarse en el mismo. Aquí debemos incluir asimismo a los Mudéjares Cristianos, aquellos que tras la toma de la ciudad en 1085 se convierten al cristianismo para evitar perder sus posesiones y negocios.
Destrucción de 194 en las obras del Centro Cultural “Quixote Crea”
Durante las obras (actualmente en proceso de ejecución) del Centro Cultural “Quixote Crea” en el P.E.R.I. de San Lázaro, se realizó inicialmente una amplia excavación arqueológica al detectarse la necrópolis medieval. En la excavación participaron dos equipos de arqueólogos, que documentaron la presencia de, al menos, 1.400 tumbas de diversa tipología que van desde los enterramientos simples en fosa, con o sin señalización, a otros complejos en covacha, que pueden albergar entre 1 y 3 individuos. Cronológicamente los más antiguos se sitúan en el ámbito islámico pero éstos han sido afectados por inhumaciones posteriores que indican que la ocupación de la necrópolis se extiende hasta el siglo XV (FIGURAS 5 y 6).

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FIGURAS 5 y 6- Distintas fotos de la necrópolis de San Lázaro

Durante el mes de Agosto de 2010, la empresa pública de Gestión de Infraestructuras (GICAMAN) de la Junta de Comunidades de Castilla – La Mancha encargada de la ejecución del proyecto, solicita varios presupuestos a distintos arqueólogos profesionales para que se continúe la labor de excavación y documentación de la necrópolis, en la que, según el último informe arqueológico, quedan pendientes de excavar al menos 194 tumbas.
El hecho de que no haya un equipo de arqueólogos trabajando en el solar no impide a la constructora continuar su labor, toda vez que en la prensa aparece una noticia el 20 de agosto de 2010 en la que se indica que se ha localizado un proyectil de la Guerra Civil en la obra. De entrada, la Consejería de Educación, Ciencia y Cultura debería haber solicitado la paralización de la obra hasta la nueva incorporación de un equipo encargado de la excavación de las tumbas pendientes y del control arqueológico de la obra, pero dicha Consejería no emite Resolución alguna. Damos por hecho que la destrucción de las 194 tumbas pendientes de excavación se produce en este momento (quizá conviene señalar aquí que la obra tiene Licencia Municipal desde Abril de 2010). (FIGURA 7)

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FIGURA 7- Estado del Solar el 10 de Septiembre de 2010. No se observan las fosas pendientes de excavación.

El 6 de Septiembre de 2010 se produce el acto de colocación de la primera piedra, en el cual el alcalde de la ciudad precisaba que se había sido muy escrupuloso en la aplicación de la legislación de patrimonio y en los estudios arqueológicos (FIGURA 8).

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FIGURA 8- Acto de colocación de la primera piedra el 6 de Septiembre de 2010, con el alcalde la ciudad y el presidente regional (foto www.jccm.es)

El 17 de Septiembre de 2010, el arqueólogo Carlos Barrio Aldea presenta en la Consejería de Educación, Ciencia y Cultura un primer escrito en el que se denuncia la situación y se solicita que se tomen medidas contra los responsables. Este escrito no tuvo ninguna respuesta por parte de dicho organismo, motivo por el que el día 10 de Noviembre de 2010, el mismo arqueólogo presenta una denuncia, dirigida esta vez a la atención de la Consejera de Cultura. Tampoco se obtuvo respuesta, motivo por el que varios arqueólogos profesionales que habitualmente trabajan en la ciudad o provincia de Toledo consideran la opción de presentar una denuncia colectiva, hecho que se produce el 14 de Enero de 2011, firmando dicha denuncia 22 arqueólogos profesionales.
Inicialmente y en el momento de redactar estas líneas, todavía no tienen respuesta oficial desde la Consejería de Educación, Ciencia y Cultura ninguna de las denuncias presentadas.
Sólo en el momento en que la noticia llega a los medios de comunicación local (La Tribuna de Toledo) el 18 de Enero de 2011, se produce una reacción desde la Administración Pública; así, en declaraciones efectuadas por el Director General de Patrimonio Cultural de la Consejería de Educación, Ciencia y Cultura de la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha, D. Luis Martínez García, se admite que se ha producido la destrucción de esas 194 tumbas, aunque se achaque a una “mala práctica en la extracción arqueológica”. Se indica que se produjo una presunta paralización cautelar de la obra el 10 de Septiembre de 2010 ante las irregularidades detectadas y que dicha paralización se hace definitiva posteriormente, aunque no se hacen públicas Resoluciones en este sentido y la obra, como se ha comprobado, siguió su curso. Añade el Director General de Patrimonio Cultural que, con el objetivo de que la empresa repare el daño causado se le han solicitado medidas compensatorias, consistentes en el estudio consistente en el estudio antropológico del 10% de los huesos ya que es “[..]el único consuelo” (La Tribuna de Toledo, 19/01/2011- El Día de Toledo, 20/01/2011).
Ante estas declaraciones, los arqueólogos emiten la siguiente nota de prensa:
En Respuesta a las declaraciones efectuadas por el Director General de Patrimonio Cultural de la Consejería de Educación, Ciencia y Cultura de la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha, D. Luis Martínez García, en distintos medios de comunicación y en relación a la denuncia presentada por 22 arqueólogos profesionales referente a la destrucción de 194 tumbas de la necrópolis medieval de Toledo durante las obras de ejecución del Centro Cultural “Quixote Crea” en el PERI de San Lázaro, queremos realizar las siguientes consideraciones:
1- Inicialmente, y a la vista de las declaraciones realizadas, solicitamos que esa Consejería de Educación, Ciencia y Cultura informe de las Resoluciones emitidas por ese organismo a partir de la entrega del último informe arqueológico conocido y, en especial, aquellas relacionadas con la orden de paralización de la obra a la que se ha aludido, de su fecha de emisión y contenido, en respuesta a las denuncias realizadas el 17 de Septiembre de 2010, 11 de Noviembre de 2010 y 14 de Enero de 2011.

2- Se indica que la empresa había cambiado la dirección arqueológica. Para ello, es necesario que el equipo de arqueólogos que estaba dirigiendo la intervención renuncie o bien que finalice su contrato. En ambos casos, la Consejería de Educación, Ciencia y Cultura debe solicitar la paralización de la obra hasta la incorporación de un nuevo equipo, cuya Autorización de trabajos arqueológicos debe emitir dicha Consejería, tal y como se ha realizado en todos los casos conocidos hasta éste. Es decir, la empresa no puede cambiar la dirección arqueológica sin que la Consejería lo autorice y la obra no puede continuar hasta que el cambio se haga efectivo. ¿Por qué no se solicitó la paralización de obra por este motivo, hasta la incorporación de un nuevo equipo de arqueólogos? ¿Por qué no se solicitó dicha paralización en julio al presentarse el último informe conocido? No nos consta que a partir de agosto haya ninguna dirección de trabajos arqueológicos, fecha en la que GICAMAN estaba solicitando presupuestos a distintos arqueólogos.

3- Si, tal y como se ha afirmado, la Consejería de Educación, Ciencia y Cultura tuvo conocimiento fehaciente de la destrucción de las 194 tumbas medievales (lo cual se produjo al menos desde el 17 de Septiembre de 2010) y, viendo que la empresa a la que presuntamente se le había ordenado paralizar la obra hacía caso omiso de las Resoluciones emitidas ¿por qué no se informó al SEPRONA-Guardia Civil para que se personase en la obra y tomase las medidas oportunas? La destrucción de yacimientos arqueológicos es, además de un delito contra la legislación en materia de Patrimonio Histórico, un delito Penal.

4- Puesto que el Excmo. Ayuntamiento de Toledo es parte interesada, la Consejería de Educación, Ciencia y Cultura, podría haber informado para que este organismo procediera a notificar la necesidad de paralizar las obras o bien ordenase a la Policía Local que se personase en la obra.

5- Una vez que se ha producido la destrucción de esas tumbas, se procede a solicitar unas medidas compensatorias (desconocemos dicha Resolución) en una fecha tardía como Diciembre de 2010, es decir, tres meses después de producirse, supuestamente, la paralización de la obra. Dichas medidas, no eximen de la apertura de un procedimiento sancionador, según se contempla en la legislación vigente en materia de Patrimonio Histórico, en el que se recojan las sanciones a los responsables, independientemente de su presunta responsabilidad penal. Consideramos que la sola propuesta de medidas Compensatorias es insuficiente dada la gravedad del caso.

6- Las medidas compensatorias propuestas son insuficientes. El estudio de sólo un 10% de la necrópolis es muy escaso, y debería ser extensivo a toda la necrópolis. Consideramos que se deben especificar concretamente las medidas solicitadas y ampliarse, ya que si se pretende hacer un estudio científico lo lógico es abarcar la totalidad del yacimiento y no un mínimo porcentaje. El hecho de que las medidas propuestas no sean siquiera excepcionales, podría tener un efecto contraproducente, puesto que se da carta blanca a la destrucción del patrimonio histórico a cambio de medidas de escaso calado como castigo, amén de la ausencia de sanciones administrativas o penales.

Esta actuación por parte de la Consejería de Educación, Ciencia y Cultura puede sentar un negativo precedente en la gestión del Patrimonio Histórico de la ciudad de Toledo, ya que se está creando un agravio comparativo entre el procedimiento que sigue la obra privada y el que sigue la obra pública.

Consideramos, por tanto, que las aclaraciones realizadas por D. Luis Martínez en relación con la denuncia presentada son insuficientes y solicitamos la apertura del correspondiente expediente sancionador y que se informe a la Guardia Civil (Seprona) por si fuera procedente la apertura de diligencias penales.

Desde este momento la Consejería de Educación, Ciencia y Cultura no ha vuelto a hacer ningún tipo de declaración respecto a este tema y, que nos conste, ni se nos ha enviado la documentación solicitada ni se ha abierto el correspondiente- y necesario- expediente sancionador.
El Alcalde-Presidente del Excmo. Ayuntamiento de Toledo, D. Emiliano García-Page, en declaraciones a varios medios acerca de la denuncia, habla de la futura creación de una Concejalía de Patrimonio con el objetivo de que “la administración gestione y supervise la arqueología para que no haya mercadeo arqueológico”, indicando que se procederá a contratar una Asistencia Técnica para esta labor (La Tribuna de Toledo, 21/01/2011)
Sin duda, las declaraciones del alcalde de la ciudad en las que se carga contra un colectivo profesional, despreciando su trabajo, así como el indicar que era necesario “tomar las riendas de la arqueología”, hacen que emitamos, de nuevo, una nota de prensa:
En respuesta a las declaraciones efectuadas por el Alcalde – Presidente de Toledo, D. Emiliano García-Page, en distintos medios de comunicación y en relación a la denuncia presentada por 22 arqueólogos profesionales referente a la destrucción de 194 tumbas de la necrópolis medieval de Toledo durante las obras de ejecución del Centro Cultural “Quixote Crea” en el PERI de San Lázaro, queremos realizar las siguientes consideraciones:
1- Consideramos que es lamentable y muy grave emplear la expresión “mercadeo” para referirse al ejercicio libre de la profesión de los arqueólogos, cuando somos Técnicos Superiores cuya actividad está bajo el amparo de una legislación específica y de la supervisión de la Administración Pública y que cuenta, además, con órganos Colegiados. Exigimos al Sr. García-Page que rectifique sus palabras puesto que muestran un profundo desconocimiento de lo que significa nuestra profesión, desconocimiento debido posiblemente a un mal asesoramiento.

2- El Excmo. Ayuntamiento de Toledo, en declaraciones de su Alcalde – Presidente recogidas en diversos medios de comunicación el 6 de septiembre de 2010, precisaba que se había sido muy escrupuloso en la aplicación de la legislación de patrimonio y en los estudios arqueológicos, lo que ha quedado desmentido por nuestra denuncia y las declaraciones del Director General de Patrimonio Cultura de la Junta de Comunidades de Castilla – La Mancha D. Luis Martínez, quien ha confirmado la destrucción de al menos 194 tumbas de este cementerio medieval.

Entendemos que el Ayuntamiento de Toledo no puede inhibirse de la destrucción del Patrimonio Histórico en su ciudad y, de hecho, debería centrar su interés en el esclarecimiento de la situación y en la consecución de sanciones, tanto administrativas como penales si proceden, para los infractores. La pasividad de las administraciones implicadas sienta un peligroso precedente y un claro agravio comparativo ante unos hechos probados de expolio – en este caso, destrucción- de Patrimonio Arqueológico por parte de los mismos órganos administrativos (Ayuntamiento de Toledo y Junta de Comunidades de Castilla – La Mancha) con responsabilidades en materia de Patrimonio Cultural.

3- De las palabras del Alcalde de la ciudad se extrae la idea de que la creación de una Concejalía de Patrimonio responde al hecho de que es necesario “tomar las riendas de la arqueología”. En este sentido, quizá si fuera conveniente realizar un Reglamento de Trabajos Arqueológicos, pero no a nivel municipal, sino regional, tal y como tienen otras comunidades autónomas y en el que se establezcan también de forma clara y concisa las responsabilidades de la administración pública, así como el régimen sancionador.

4- La creación de una Concejalía de Patrimonio es una buena idea aunque vacía de contenido si no se habilita una plaza de arqueólogo municipal independiente, encargado de la coordinación de toda actuación sobre la ciudad y de ser el responsable de cualquier consultoría técnica que se contrate por parte del Ayuntamiento.

5- Debemos recordar al Sr. Alcalde - Presidente que el Ayuntamiento de Toledo ya cuenta actualmente con una Asistencia Técnica en materia de Arqueología, que se inició en el año 2007 y cuyo responsable es, además, Co- Directora del último equipo de arqueólogos que estuvo trabajando en las obras del aparcamiento y centro cultural “Quixote Crea”.

6- Con las reacciones observadas por parte de la Consejería de Educación, Ciencia y Cultura, así como del Alcalde de la ciudad de Toledo, a raíz de la denuncia efectuada por la destrucción de la necrópolis medieval de San Lázaro, no podemos por menos que mostrar nuestra perplejidad y disgusto ante una política de hechos consumados donde la arqueología se reduce a un procedimiento o trámite.
Si en algo coincidimos con lo expresado por el Sr. Alcalde – Presidente D. Emiliano García-Page es en que Toledo tiene un gran Patrimonio (no sólo escondido) y que las administraciones deben velar por él. Pero ni la arqueología ni el patrimonio pueden ser considerados un lastre al desarrollo en una ciudad cuya principal fuente de riqueza es precisamente el Patrimonio Histórico. No asumir esta riqueza y minusvalorar un yacimiento arqueológico tan impresionante como San Lázaro, una auténtica fotografía de las gentes que conformaron ese Toledo de las Tres Culturas, un tópico del que sin duda puede sentirse orgullosa la ciudad de Toledo, es empobrecer nuestra visión de una ciudad con un pasado que todos, en la medida de nuestras posibilidades, estamos obligados a conocer y transmitir.

Tras estas declaraciones y el malestar generado en la profesión y en la opinión pública, el tratamiento dado a la denuncia sobre la destrucción parcial de la necrópolis de San Lázaro ha girado en tratar de desprestigiar a los profesionales de la arqueología, llegándose a cuestionar el Concejal de Urbanismo en un medio radiofónico la interpretación de la ley de Patrimonio Histórico, la metodología arqueológica e incluso si se ha tratado de un delito de expolio; en resumen, se pone límite al tiempo y presupuesto que se debe dedicar a la arqueología en pos del desarrollo de los proyectos.
Epílogo
Es lamentable que en una ciudad Patrimonio de la Humanidad como es Toledo y, ante los hechos probados y reconocidos desde la propia administración competente en Patrimonio Histórico de la destrucción de parte de la necrópolis medieval de la ciudad, la única reacción de las distintas administraciones públicas sea ignorar la legislación vigente, obviando en todo momento la posibilidad de sancionar y, además, cargar contra un colectivo profesional tratando de buscar su desprestigio para justificar líneas de acción políticas encaminadas a la permisividad con la destrucción del Patrimonio de la ciudad, gracias al cual vive.
Varios meses después de efectuadas las denuncias, ningún responsable político ha iniciado actuación alguna para la consecución de sanciones por este hecho, ni se ha denunciado ante el juzgado correspondiente para que se proceda a la apertura de las correspondientes diligencias penales; tampoco ningún colectivo relacionado con el patrimonio de la ciudad de Toledo ha realizado ninguna manifestación o las mismas han sido muy tibias y dentro de contextos más generales. En esta atonía general destacaremos la invitación del Grupo Tolmo para exponer en su sede y en el marco de su programa de tertulias la situación de este yacimiento arqueológico. Pero en términos generales la reacción que ha suscitado este expolio en la propia ciudad de Toledo ha sido mínima, con ausencias muy significativas como la Universidad o la de la Real Academia de Bellas Artes y Ciencias Históricas de Toledo.
Fuera de la ciudad, ANABAD de Castilla-La Mancha (Federación Española de Archiveros, Bibliotecarios, Arqueólogos, Museólogos y Documentalistas) realizó a finales de Enero de 2011 un comunicado de apoyo a la denuncia en el que exponían su perplejidad por lo ocurrido, pero además se realizaba un análisis más profundo de la situación de la arqueología en la ciudad (extrapolable quizá a la Región) que se resume perfectamente en una frase del comunicado: Entendemos que en algún momento se ha perdido el guión que establecen la Ley 16/1985 de Patrimonio Histórico Español y la Ley 4/1990 de Patrimonio Histórico de Castilla-La Mancha, que dejan claros los pasos a seguir, la protección legal que tienen los yacimientos, y el régimen sancionador.

La Sección de Arqueología del Colegio de Doctores y Licenciados en Filosofía y Letras y Ciencias de Castilla ‐ La Mancha, recientemente creada, emitió asimismo un comunicado algo posterior en una línea similar pero abordando temas más generales de gestión patrimonial en la comunidad de Castilla-La Mancha. Asimismo el Consejo Internacional de Monumentos y Sitios Histórico-Artísticos (ICOMOS) ha mostrado interés por los hechos ocurridos y las denuncias presentadas.

La revista Restauro se ha hecho eco asimismo de la denuncia con la publicación de un amplio artículo que firmaron algunos denunciantes (BARRIO ALDEA et alii, 2011).

La ciudad de Toledo ha sido conocida en los últimos años por varias polémicas relacionadas con la gestión de su excepcional Patrimonio Histórico (paralización de la urbanización de Vega Baja, instalación del centro de recepción en la Mezquita del Cristo de la Luz, etc.). En los últimos años se ha hecho notable la inutilidad de órganos como la Comisión de Patrimonio Histórico, la inoperancia de la Consejería de Cultura y el cambio de rumbo en la gestión del patrimonio histórico por parte de varios organismos, de la que se ha eliminado a todos los profesionales relacionados con el mismo (arqueólogos, historiadores, etc.).
En el futuro próximo de la ciudad se han planteado proyectos en zonas en las que existen yacimientos arqueológicos probados o una alta susceptibilidad de que aparezcan, como en el caso de la Unidad de Actuación 07 del Distrito de Santa Teresa, también conocido como parte de Vega Baja, donde el Ayuntamiento ha llegado al parecer a un acuerdo con el Corte Inglés para la implantación de un centro comercial, el aparcamiento subterráneo en el Paseo de Sisebuto, frente a la Puerta de Bisagra, o la ampliación del Polígono Industrial. Independientemente de si los proyectos planteados son necesarios o no, si se debería iniciar con suficiente antelación los correspondientes trabajos arqueológicos, que no pueden quedar a merced de licencias de obra ya concedidas y plazos de construcción; además, en el caso de que aparezcan restos de valor patrimonial se podrán modificar con suficiente antelación los proyectos, o al menos documentar correctamente lo que pueda aparecer.
Confiemos que los restos arqueológicos de los proyectos arriba citados no corran la misma suerte que la necrópolis medieval de San Lázaro.

BIBLIOGRAFIA

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