Manifiesto para el estudio y la conservación del paisaje histórico en Cataluña y el resto de Europa

Jordi BOLÒS. Profesor de Historia Medieval de la Universidad de Lleida.
1/6/08

Ante la transformación de los campos y la desaparición de los límites antiguos, ante el abandono de las huertas, ante los cambios en los trazados de los caminos tradicionales, ante la destrucción de los parcelarios de los pueblos o de los núcleos urbanos, surge esta manifestación, que exige urgentemente una política de estudio de todas estas realidades, así como la toma de las actuaciones administrativas pertinentes para asegurar la protección de todos estos elementos de nuestro patrimonio histórico

Manifiesto para el estudio y la conservación del paisaje histórico en Cataluña y el resto de Europa

Estudiar el paisaje es interesarnos en el conocimiento de todo aquello que se halla a nuestro alrededor, desde un pueblo nacido quizás hace más de mil años, hasta el camino que nos conduce a dicho pueblo, que puede tener dos mil años (o más), desde el límite de un campo, hasta una acequia de época islámica o una cañada usada desde hace muchas centuras. Estudiar el paisaje arqueológico es querer conocer los cambios ocurridos en el paisaje a lo largo de los siglos, como fruto de la actividad humana. Estos cambios, sumados los unos con los otros, han motivado que tengamos el entorno que ahora tenemos. La arqueología del paisaje o se preocupa sólo de los yacimientos arqueológicos o de los monumentos, ni tampoco se interesa sólo por el paisaje natural. Los estudios históricos del paisaje se interesan por un paisaje transformado por los hombres a lo largo de los milenios, por el conocimiento y la comprensión de cada uno de los elementos de este paisaje que tenemos a nuestro alrededor (pueblos, masías, vías, campos, acequias, etc.) y por las interrelaciones que existen entre ellos. Estas investigaciones tienen que servir para poder conocer mejor nuestro pasado y para poder preservar mejor esta parte de nuestro patrimonio.

Europa es un continente con una larga historia. Todos los europeos nos sentimos orgullosos del pasado común y al mismo tiempo de tener un pasado diverso, como miembros de los diversos pueblos que forman nuestro continente Y, por ello, valoramos y queremos proteger nuestros paisajes, especialmente cuando algunos de sus elementos pueden tener miles miles de años y, así pues, puede ser uno de los documentos más viejos de que disponemos, como se ha demostrado últimamente en numerosas investigaciones. En realidad, su estudio nos puede permitir entender mejor el pasado y nos permitirá comprender y valorar mejor el mundo presente. El paisaje histórico forma una parte fundamental de nuestro patrimonio, como realidad con un valor estético y como documento histórico Su preservación nos tiene que permitir vivir mejor, en unos países con un entorno más conocido y valorado, realidad que tiene que llevar a las generaciones presentes y futuras a ilusionarse en la construcción de un futuro mejor.

En el año 1995, el Consejo de Europa definía el paisaje como una manifestación formal de las múltiples relaciones que existen entre una persona o una sociedad y un espacio topográficamente definido en un período determinado. El aspecto que ahora tiene este paisaje es el resultado de la acción, a lo largo el tiempo, de factores naturales y humanos, y de su combinación. Al mismo tiempo, en relación con las políticas de paisaje, recomendó la conservación de los lugares culturales. Más adelante, en el año 2000, se reconoció, por parte del European Landscape Convention, el paisaje europeo como una realidad que se debe proteger. Por todo ello, de acuerdo con las propuestas del Europae Archeologiae Consilium se tiene que impulsar un reconocimiento legal del carácter histórico y arqueológico del paisaje, y se deben llevar a cabo, en todos los países europeos, POLÍTICAS ENCAMINADAS AL ESTUDIO, A LA PROTECCIÓN Y A LA DIFUSIÓN del conocimiento de los paisajes históricos.

En relación con esta problemática, en el año 2005, la Generalitat de Catlunya aprobó la Ley de Protección, Gestión y Ordenación del Paisaje que afirma que los paisajes son el resultado de una larga acción humana y concluye con una valoración del paisaje como patrimonio cultural e histórico. De acuerdo con esta ley, los paisajes tienen que gestionarse a partir de la elaboración de los Catálogos del Paisaje, que tienen que hacer un estudio de la secuencia evolutiva del paisaje, retrocediendo a las épocas pasadas, tan lejanas como sea posible. Se afirma que hace falta la identificación de las formas y estructuras paisajísticas que hayan llegado hasta nuestros días.

El paisaje histórico como realidad compleja. El paisaje no está formado sólo por unos pueblos, unos caminos, unos campos y unos bosques. El paisaje es la suma de por lo menos todas estas realidades. El paisaje son las casas de un pueblo, con muchos siglos de historia, donde vive una gente que necesita unos caminos que permitan moverse. Este pueblo tiene unos límites dentro de los cuales la gente trabaja (y donde quizás un señor, hace muchos años, cobraba unas rentas), dispone de unos campos, unos huertos, unas viñas, unos bosques y unos pastos, y sus habitantes pueden disfrutar de un curso de agua en que giraban las ruedas de unos molinos donde ahora quizás se levantan unas industrias. Estudiar el paisaje es estudiar las acequias pero también las casas, estudiar las vías y también los pueblos, estudiar los campos y también las viviendas de la gente que vivía en él y trabajaba. Todos los elementos que forman este paisaje histórico tienen un pasado y están relacionados entre sí. Este vínculo está motivado en buena medida porque detrás de todos estos elementos encontramos la actuación de los hombres a lo largo de los siglos. Eso nos permite comprender que si, a lo largo del tiempo, el pensamiento de las personas, las relaciones sociales o las realidades económicas han variado, al mismo tiempo se han alterado más o menos profundamente todos y cada uno de los elementos del paisaje.

Creemos que las investigaciones sobre el paisaje histórico tienen que centrar la atención en el estudio de:

Los pueblos. Los lugares habitados tienen que tener un peso central a la hora de estudiar los paisajes históricos. En el mundo rural, el pueblo suele ser el centro desde donde se organiza el territorio. A pesar de los posibles precedentes prerromanos, el pueblo, tal como ha llegado hasta la actualidad, es una realidad típicamente medieval, creada en algunos casos hace más de 1000 años, como pueblo amurallado o abierto, o en relación con una iglesia, un castillo o como una villa nueva. Estudiar su origen y su evolución es fundamental para entender la historia de nuestro entorno.

Las masías y las aldeas. El hábitat disperso o semidisperso ha tenido una gran importancia en la historia de muchos paisajes. En muchas comarcas de Cataluña (y de otros paisajes europeos) es un elemento distintivo. En muchos casos también se creó en la edad media.

Los campos y el uso de la tierra. Las relaciones entre el espacio habitado y el espacio cultivado son básicas. Debido a ello, a pesar de la dificultad que comporta, es muy importante entender los cambios en el uso de los espacios agrícolas, desde los tiempos prehistóricos hasta la actualidad, pasando por las grandes transformaciones de época romana o de época medieval y sin olvidar la revolución agrícola que ocurrió en muchos países hacia el siglo XVIII

Los pastos y los espacios forestales. En casi todas las comunidades históricas, el peso de los espacios destinados al ganado o al bosque ha sido importante; sin embargo, muchas veces, valorar su importancia es difícil mediante el uso de la documentación escrita.

Los límites. Podemos estudiar las características de numerosos tipos de límites (de comunidades rurales, de parroquias, de señoríos...). Establecer relaciones entre los límites y los asentamientos humanos, las vías, los campos y espacios cultivados, las acequias, etc. nos puede permitir entender mucho mejor el paisaje en su conjunto y los cambios que ha sufrido a lo largo de los siglos

Los caminos. Los caminos y las vias son un nexo que permite que la gente pueda ir de un lugar para otro. El camino, como nexo y como realidad fácilmente variable, nos permite relacionar los diversos elementos del paisaje y nos facilita la comprensión de cómo el paisaje ha sido alterado por los hombres a lo largo de los siglos. Muchos caminos son medievales o de época romana y algunos pueden tner incluso en una etapa más antigua.

Los rios. Muchos caminos prehistóricos seguían el curso de los ríos. El estudio de los cursos hidráulicos naturales nos puede permitir entender movimientos y migraciones e pueblos, así como comprender la situación de los asentamientos humanos y las relaciones comerciales que había entre ellos. El uso industrial de los ríos también nos señala la localización de muchos molinos medievales y de las posteriores colonias industriales.

Las minas y las industrias. La explotación de los minerales (la sal, el hierro, las canteras), la creación de molinos o fraguas o, más modernamente, las fábricas o las colonias industriales han transformado profundamente el paisaje histórico.

Los lugares centrales y las ciudades. No podemos separar el mundo rural del mundo urbano, el paisaje rural del paisae urbano. Podemos aplicar una metodología muy parecida a la utilizada en el mundo rural a la hora de emprender el estudio del paisaje histórico de las villas y las ciudades.

Los centros de poder y los espacios de la guerra. Los lugares desde donde se ha ejercido el poder a lo largo de los últimos siglos tienen que ser analizados y tienen que relacionarse con el resto de los elementos que forman el paisaje. Asimismo, por desgracia, las guerras, en as diferentes etapas de nuestra historia, han provocado importantes transformaciones en nuestro entorno. Los espacios que se pueden relacionar con actividades bélicas tienen una importancia histórica muy notable, que va más allá de la reconstrucción de la tecnología, de la tipología de las construcciones militares o de los movimientos de los ejércitos en los campos de batalla.

Los espacios sagrados. Desde los megalitos hasta las iglesias y los monasterios, las construcciones relacionadas con la creencia han tenido una fuerte repercusión en la formación y transformación de los paisajes a lo largo de la historia. Es imposible entender el paisaje sin tener presente estos elementos.

Así pues, mediante metodologías variadas, adaptadas a cada época y a cada circunstancia, perseguiremos comprender los testimonios que han quedado en el territorio de todas estas realidades, de estos elementos del paisaje pretérito. entender las relaciones que existen entre estos elementos nos tiene que permitir reconstruir o entender la evolución del paisaje histórico, de una manera casi global, y nos tiene que llevar a comprender mejor nuestro pasado.

El paisaje histórico como realidad social. Estudiar el paisaje nos permite entender las características de la sociedad que lo ha creado o que lo ha transformado. Las formas que han tomado los diversos elementos del paisaje dependen de la manera de pensar, de la manera de organizarse y de las necesidades económicas de las poblaciones que han vivido en un lugar a lo largo de los siglos. Las formas de los pueblos y el tipo de poblamiento, el trazado de los límites, el curso de las vías, la distribución de los campos y e las acequias, la ubicación de los castillos y de las iglesias dependen del tipo de sociedad que vivió en cada lugar. Por lo tanto, estudiar el paisaje es también estudiar la sociedad y al mismo tiempo conocer la sociedad que nos permite entender mejor los cambios que han ocurrido en los paisajes. Estudiar el paisaje histórico se puede llegar a convertir en fundamental a la hora de llevar a cabo el EL ESTUDO DE LA HISTORIA de un territorio.

El paisaje histórico como realidad que nos permite entender la historiaCuando algunas etapas del pasado son poco conocidas, debido a la falta de documentos escritos o a la dificultad de hacer trabajos arqueológicos, la realización de un estudio del paisaje y la comprensión de los cambios ocurridos puede ser muy importante para conocer este pasado. Las investigaciones sobre el paisaje nos pueden aportar conocimientos básicos sobre épocas “oscuras”, mal documentadas, y al mismo tiempo nos pueden ayudar a entender mejor algunas transformaciones ya documentadas mediante otras metodologías. Así, en Cataluña, los trabajos de estudio del paisaje histórico so fundamentales, por ejemplo, para comprender los grandes cambios ocurridos en el mundo romano, la época visigótica, la sociedad islámica, la realidad de la Marca o frontera, los cambios del año 1000, la crisis del fin de la edad media o la revolución agrícola del siglo XVIII. Estudiar el paisaje arqueológico es hacer historia. El paisaje incluye documentos importantes de nuestro pasado, que se deben valorar y, ciertamente, que debemos preservar.

El paisaje histórico como realidad que une los períodos históricos. Por motivos didácticos o profesionales se ha tendido a fragmentar nuestro pasado en etapas que se estudian por separado, por parte de los especialistas diferentes. Los estudios sobre el paisaje histórico nos obligan a tejer nexos entre las diversas etapas en que hemos dividido nuestro pasado como único modo posibles queremos entender las múltiples realidades de cada una de las épocas en que hemos fragmentado la historia. Algunos cambios han marcado el paisaje de una manera muy profunda: por ejemplo, las centuriaciones de época romana, la creación de unos pueblos durante la edad media, la creación de una red de vías, la construcción de unas acequias o unos canales o la edificación de las industrias. Estas realidades se pudieron crear en época romana, durante la alta edad media o en la época contemporánea, pero han tenido un peso fundamental en la vida de los hombres que hicieron estos cambios y también en la vida cotidiana de los que han vivido a lo largo de los siglos siguientes.

Por lo tanto, dado que entender la ubicación de los pueblos, las vías y los límites sin conocer los precedentes romanos (o prerromanos) es imposible o bien entender muchos aspectos del hábitat actual sin conocer el poblamiento medieval es inútil, hacer historia del paisaje obliga a hacer aquello que los historiadores profesionales siempre decimos que se debe hacer, pero que muy pocas veces hacemos: romper las fronteras muy a menudo artificiales que delimitan nuestras disciplinas.

El paisaje histórico como realidad fundamental de nuestro patrimonio. El paisaje que podemos observar a nuestro alrededor contiene numerosos elementos que se crearon y transformaron hace siglos o incluso hace milenios. A pesar de ello, en el momento actual, la destrucción de los paisajes históricos es muy violenta y, muy a menudo, los culpables de dicha destrucción ni son conscientes del valor de aquello que se destruyen. Por lo tanto, en primer lugar, tenemos que ser conscientes de que si o hay estudios no puede existir una conciencia del valor de lo que se destruye. Mientras, a lo largo de los últimos años, ha habido una concienciación del valor de los testimonios artísticos de nuestro pasado, de los restos arqueológicos y, también, de los restos del paisaje natural (flora y fauna) y, delante de una presión social que exigía su protección, se ha llevado a cabo una política de preservación, no ha habido una conciencia parecida en relación con los testimonios del paisaje histórico: pueblos, masías, vías, límites de campos, acequias o molinos son destruidos sin ningún reparo por parte de la sociedad. Se tiene que frenar este proceso. Y el mejor modo es saber lo que hacemos: estamos destruyendo unos testimonios muy importantes de nuestro pasado. Se precisan, por tanto, estudios y hace falta al mismo tiempo una divulgación de estos conocimientos, a fin de que la sociedad conozca y defienda su patrimonio.

Por todo eso, hay que hacer una política orientada a proteger:

Los pueblos. Se deben estudiar los pueblos y su morfología. Al mismo tiempo, se tiene que evitar su abandono y su destrucción. Tenemos que preservar su forma y su parcelario, que se debe comprender y se debe valorar como un elemento fundamental de nuestro patrimonio. Se tienen que redactar las leyes necesarias para conseguir este propósito. Conviene tener presente que, a veces, el intento de dar valor a un edificio notable (por ejemplo una iglesia), puede provocar la destrucción de su entorno (la sagrera o cellera), que es posible que sea el núcleo más viejo del pueblo.
Las masías y las aldeas. Se debe evitar el abandono y la destrucción de las masías y aldeas. Se tiene que proteger la existencia de las masías y aldeas. Se tiene que proteger la existencia de las masías, el mantenimiento de su forma y de su función, tal como se estableció en Cataluña con la Ley de Urbanismo del año 2002.
Los campos y el uso de la tierra. Se tienen que estudiar y entender las formas de los campos y espacios de cultivo, como pueden er los huertos y las terrazas o bancales. Se deben proteger sus formas y evitar su destrucción innecesaria a causa de las reparcelaciones y de las nivelaciones. Tienen que protegerse los límites, los setos y los márgenes que limitan los campos, como se ha establecido en algunos países europeos. Muchos de estos campos y de estos límites por lo menos son de la edad media.
Los pastos y los espacios forestales. Se tienen que mantener los bosques y los pastos sin que sufran destrucciones o transformaciones innecesarias. Es conveniente proteger el recuerdo de las cañadas.
Los límites. Tenemos que asegurar su estudio.
Los caminos. Se debe evitar la destrucción innecesaria de caminos que han perdurado a lo largo de los siglos, a causa de las reparcelaciones, de las creaciones de polígonos industriales, de nuevas vías o de nuevos espacios de regadío. Al mismo tiempo, tenemos que perseguir el mantenimiento del uso y del recuerdo de los caminos ahora medio abandonados. Se tendrían que estudiar y proteger los puentes y su entorno inmediato.
Los ríos. Hace falta promover su estudio y proteger las construcciones que se han edificado a lo largo de su curso.
Las acequias. Debemos evitar la destrucción de las antiguas acequias y de los espacios hidráulicos. Dichos espacios hidráulicos tienen que ser estudiados y valorados debido al notable valor histórico que poseen.
Las minas y las industrias. Convendría asegurar su estudio y su valoración adecuada
Las ciudades. Se tiene que evitar la destrucción de los barrios antiguos de las ciudades. Su continuidad, recuperación o revitalización no tiene que suponer su destrucción como realidad histórica. Su parcelario también es un documento importante de nuestra historia.
Los lugares desde donde se ejercía el poder y los espacios de la guerra. Conviene estudiar, proteger y valorar los testimonios de edificios relacionados con el poder, como pueden ser los castillos o las torres, y su entorno inmediato. Hace falta estudiar y hacer conocer los recuerdos de las guerras del pasado. Tienen un interés especial los campos de batallas y los paisajes que han conservado construcciones bélicas, trincheras o búnkeres.
Los espacios sagrados. Tenemos que estudiar, proteger y valorar los edificios relacionados con la creencia, como pueden ser las iglesias, los monasterios o los conventos, y su entorno inmediato.

Así pues, después de tener un conocimiento de aquello que se debe preservar, se debe establecer UN MARCO JURÍDICO que permita su conservación. Se deben crear al mismo tiempo CENTROS DE INVESTIGACIÓN desde donde se impulse la difusión de los nuevos conocimientos y UNA GESTIÓN adecuada de este paisaje humanizado. Conviene favorecer un cambio de mentalidad que favorezca que la gente se dé cuenta de la importancia que tiene como patrimonio el paisaje histórico que estamos destruyendo.

Por todo eso, proponemos:

1. La redacción, en los diversos países de Europa, de unas leyes que hagan posible la preservación de los elementos que forman el paisaje histórico, del mismo modo que se protege el resto de nuestro patrimonio colectivo, y

2. La creación de centros de investigación del paisaje histórico que permitan impulsar los estudios y que difundan los conocimientos adquiridos, y que a la par impulsen y defiendan la redacción y la aplicación de las leyes mencionadas en el punto anterior.

El paisaje histórico como realidad europea. Vista la tendencia actual a crear un espacio de estudio europeo, también es importante potenciar la realización de un estudio del paisaje histórico europeo en su conjunto. Por ello, como proponía la Dra. Della Hooke el año 2000, se deben potenciar las investigaciones realizadas en Europa de acuerdo con unas finalidades parecidas, con el fin de hacer posible la realización de unos estudios que se puedan comparar entre si. Se deben emprender investigaciones que tengan un ALCANCE EUROPEO o al menos se debe conseguir que en cada uno de los países de Europa se hagan estudios que puedan ser comparados con los que se están llevando a cabo en los países vecinos, con el fin de poder llegar a hacer algún día trabajos de síntesis. En realidad, aquello que podemos encontrar en el conjunto de los países de la Europa mediterránea es muy parecido, del mismo modo que es semejante aquello que se encuentra en las tierras europeas más septentrionales. Además, será conveniente poder establecer comparaciones entre el sur y el norte de nuestro continente; a pesar de las diferencias que existen, el enriquecimiento mutuo que se puede derivar de todo ello puede ser muy notable.

Por todos estos motivos consideramos que se debe estudiar el paisaje para poder preservarlo. Es preciso conocerlo y hacerlo conocer a fin de que los que gestionan los países tengan conciencia de su interés. Se deben unir los esfuerzos y los conocimientos, a nivel europeo, con el fin de mostrar a todo el mundo la riqueza de nuestro patrimonio, de nuestro paisaje histórico, para que se valore y sea preservado para las generaciones futuras.

Jordi Bolòs
Profesor de Historia Medieval
Grup d´Estudis dels Canvis Socials i les Transicions Politiques
Departament d´Història. Universitat de Lleida
jbolos@historia.udl.cat

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Comentarios

1

...


por si no teníamos bastante aguantando la arqueología-ficción de bolòs en catalunya, ahora la exporta al resto de la península y europa...xD
Comentario realizado por mario. 5/6/08 8:11h
2

Salvemos el Patrimonio histórico de los Pueblos sin Estado.


SOS patrimoine
Comentario realizado por José Granados Marín. 13/6/08 0:53h
3

Respeto al legado histórico de los Pueblos.


Por una Europa de civilización.
Comentario realizado por Marc. 13/6/08 0:56h
4

No tiene porqué ser arqueología ficción


Del comentario nº 1, es meter política dentro de un artículo dedicado a la protección del paisaje, y del segundo lo mismo. Nadie va a estropear el patrimonio catalán si la conservación depende de los ayuntamientos de allí y sus planes urbanos. La cosa es seria en toda Europa; se edifican polígonos industriales en el Camino de Santiago, En Londres pueden tirar el Smithfield Market, su principal mercado victoriano porque se quiere especular y está en la City, en Pompeya se desintegran las pinturas y se llena de basura, la Huerta de Valencia podría dejar de existir como existen pocas barracas y están en peligro las alquerías, en Falset se restaura un castillo con hormigón, las pallozas desaparecen, el Legado Otomano en Grecia se maltrata y el Bizantino en Kosovo está en riesgo.... Sigo más?

Es obvio que todo lo que sirva para estudiar, saber y poner en valor tiene que trascender la política. De las construcciones medievales de China y países de otros continentes mejor no hablar...se tiran sin comtemplaciones. Y a veces tb. aquí.
Comentario realizado por Óscar. 22/7/08 6:47h
5

OPINIONES SIN ARGUMENTO...


Me sorprende y, a la vez lamento, darme cuenta de la poca importancia que algunas personas demuestran delante de sus palabras. Me refiero a las palabras escritas en el comentario nº1. Evidentemente, todas las opiniones són válidas y respetables; el sr. Mario debe conocer los trabajos del sr. Jordi Bolòs y seguramente discrepa de sus resultados. Pero, lo mínimo que podría hacer si quiere que sean consideradas sus opiniones es ARGUMENTARLAS de la manera más respetuosa posible cuando se trata de rebatir a otra persona.
Por otra parte, creo que el trabajo de Jordi Bolòs es meritorio, fruto de muchos años de investigación y esfuerzo. No voy a entrar aquí a debatir sus teorías (muchas de las cuales comparto); solo dejar constancia de que lo que plantea este investigador va mucho más allá de teorías y métodos (todo y que proponga aquellos que desde su punto de vista son más convenientes).
Por mi parte, aplaudir la iniciativa de Jordi Bolós y animar al estudio y conservación de NUESTRO paisaje humano y natural (que, afortunadamente, no tiene fronteras).
Salut.
Comentario realizado por Laura. 6/8/08 6:43h

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